LA LOCA HISTORIA DE LA CIENCIA "ECONOMIA"
La loca historia de la ciencia economia
Acomodada por Rodac Ziluben Tucmanaho
1-. CONSIDERACIONES SOBRE LA ECONOMIA: Encontré
un pequeño libro libre de economía bosquejado por un buen profesor, y los convertí en
este pequeño curso abarcador potencialmente de la evolución de lo que llaman ciencia de la
economía, para mí, es lo que necesitamos saber de la economía hoy, porque
si todos más o menos manejáramos estos pocos conocimientos, sería mucho más difícil
engañarnos individual y colectivamente.
2-. El lector encontrará aquí conocimientos que tal vez ya posee. El
esfuerzo que se ofrece no está destinado a aportar novedades, sino a
estructurar etapas históricas a la luz de los paradigmas sociales vigentes en
cada momento y descubrir que en realidad la historia de las ideas económicas es
una secuencia lógica y hasta en cierto modo previsible de las formas en que se
ha ido organizando la sociedad para resolver las dos cuestiones esenciales del
análisis económico: como se produce y como se distribuye el excedente social.
3-. Y de paso, advertir que hechos que parecen
no tener vinculación entre sí, en realidad están íntimamente ligados. Descubrir
estos enlaces es entender lo que pasa. Nos interesa establecer estos vínculos a
lo largo del desarrollo de este curso porque estamos convencidos de que hacen a
la comprensión global no solo de las teorías económicas expuestas sino de la
historia misma.
4-. Soy solo un recopilador didáctico que
pretende acompañar al interesado en un primer viaje por el universo de las
ideas económicas. Soy un docente tratando de entender y explicar la paradoja:
lo económico ha estado presente en todas las culturas y generalmente ha ocupado
la mayor parte del tiempo de la mayor parte de la vida de las personas, pero la
ciencia económica, aceptada como tal, recién aparece hace apenas dos siglos.
5-. Finalmente: es como un viaje al país de las
ilusiones perdidas, porque quienes han imaginado formas diferentes de organizar
la sociedad en sus aspectos productivos y distributivos han sido, casi sin
excepción, admirables idealistas en procura de un mundo mejor. Es evidente que
no lo han logrado.
Acerca de la economía como ciencia
6-. La economía es la más expuesta de
las ciencias sociales: Sus especialistas nos mortifican definiéndola
con términos que no figuran en el diccionario, citas teóricas y supuestas
verdades, advirtiéndo sobre improbables sucesos, basando sus previsiones en
las, por ellos proclamadas, inexorables leyes económicas. Eventos que casi
nunca ocurren, aunque sí otros, que descalabran el mundo y sumergen millones de personas en la pobreza,
pero que ellos jamás previeron. Y siempre las cosas pasan al revés de lo que
vaticinaron los economistas.
7-Es lo que pasó durante la crisis de 2008,
consecuencia de las hipotecas basura -Mortagage Backed Securities- con que el
sistema financiero norteamericano infló artificialmente su economía, contaminando
de paso la economía mundial. Y que, ninguno de los economistas que pronostican
sus cosas en los escenarios locales y mundiales, y luego editan en toneladas de
artículos y libros, pudo vaticinar.
8-. Hábiles en el ejercicio de una muy
elaborada retórica, imprescindible
cuando tienen que explicar por qué no ocurrieron los sucesos económicos que anticiparon,
sino otros. Con el críptico lenguaje que admira a los neófitos, y los separa de
los expertos, provocando de este modo una infranqueable barrera entre nuestras
posibilidades de entenderlos y una ciencia que convierten en un misterio.
9-. Los avances de la humanidad se han
producido por la determinación de los hombres involucrados en el desarrollo de
la ciencia, y ahora con las herramientas de la informática y la tecnología. Por
esto, es responsabilidad de los que tienen la posibilidad de alcanzar niveles
superiores de educación, y formación, participar en la tarea de construir una
sociedad mejor y más justa.
10-. El mundo de la ciencia económica es un
universo sorprendente, y su problemática ocupa la mayor parte del tiempo de la
mayor parte de las personas que viven en toda sociedad. Sin embargo, si
preguntamos, la mayoría responderá que no entiende nada de economía, o arriesgará
explicaciones bizarras pensadas por otros y que repite puntillosamente, pues
son grabadas y esculpidas en su mente por intensas herramientas publicitarias.
11-. El marco ético-filosófico:
en que se debería realizar el debate de la ciencia, permanece oculto tras una
cortina de técnicas instrumentales auxiliares que tratan de establecer la
infalibilidad de sus preceptos y leyes, lo que menos tienen, para regocijo de quienes
usufructúan los beneficios de la estructura económica dominante en cada periodo
histórico, obviamente interesados en que nadie entienda nada para preservar sus
privilegios.
12-. De hecho, la inmensa mayoría lo pasa como
asalariados en el sector público o privado, y quienes logran éxito económico lo
hacen por otra clase de talentos que algunos hombres poseen, ya economistas,
médicos, abogados, o habitantes de cualquier otro destino con que la
providencia o la suerte organiza a los seres inteligentes.
13-. En todo caso un buen cultor de esta ciencia
podría llegar a anticipar qué va a pasar. Lo que probablemente nunca sabrá es:
cuando va a pasar. Por ejemplo: que va a haber devaluaciones monetarias en el
futuro, tenemos certeza, pero solo ganarán dinero quienes sepan “cuando” pasará
con anticipación.
14-. Finalmente, el cometido de este texto es
dilucidar las diferentes formas en que el hombre se organiza para resolver la
cuestión de: Como
se produce y distribuye el excedente social.
Todo lo demás es relleno, sobre todo para quienes no son ni serán nunca especialistas
en esta disciplina. La idea es que nadie puede modificar para mejor lo que no
conoce, y entonces: si todos somos en alguna medida damnificados por problemas
económicos, lo menos que podríamos hacer es tratar de enterarnos de que se
trata, aunque esta materia no sea nuestro mayor interés.
15-. Demasiadas veces los afectados, que
deberíamos sentir la vocación de cambiar las reglas del juego, aceptamos las
que nos imponen, a nuestra costa y de nuestras familias. Y a la hora de tomar
cartas en el asunto decimos por ejemplo, algo como: “háganlo ustedes porque yo
de economía no entiendo nada”. La buena noticia es que en realidad la economía
es una ciencia entendible además muy interesante, a pesar de lo que ciertos
medios dicen.
16-. Si despojamos el discurso de la teoría
económica del lenguaje críptico e ininterpretable conque está aprisionado y lo
pensamos desde los conceptos básicos que la integran, con un vocabulario válido
pero sencillo, sin amaneramientos intelectuales, lograremos milagros esperanzadores,
17-. A saber:
1º
Podremos entender los fenómenos económicos que nos involucran.
2º
Podremos analizar y desentrañar las claves conceptuales de esta ciencia.
3º Y
podremos tomar decisiones para bien de
los problemas que nos afectan como individuos, comunidad y familias.
18-. La economía en su devenir teórico ha pasado
de ser una disciplina en estado ideológico puro, a estar signada por lo
instrumental y deliberadamente ha sido vaciada de contenidos filosóficos. Este
amaneramiento intencionado que “intenta” presentarla como una ciencia exacta,
en donde sus postulados y conclusiones obedecen a la misma lógica con que, por
ejemplo, las leyes de la física o la aerodinámica o las matemáticas. Es decir,
no son materia para la gente común, como nosotros, es precisamente lo que
quieren que ocurra, quienes, dueños del control social, no quieren que el orden
establecido sea cuestionado, para no perder sus privilegios.
19-. Esta deformación fue oportunamente
advertida por Gunnar Myrdal, (1898 /
1987) – Premio Nobel de Economía, quien ganó este lauro precisamente por sus
estudios para reestablecer el carácter de ciencia social de esta disciplina y además
ratificar la necesidad de interrelacionar sus análisis con las otras ciencias
sociales. La ciencia económica está llamada a dar las respuestas que la gente
reclama desde el inicio del modo de producción industrial, referidas a la
posibilidad de construir una organización social que involucre a toda la
humanidad en los beneficios del desarrollo de las ciencias y las artes de la
producción.
20-. Manipulada en sus significados, por los
intereses que consignamos, les complica la existencia a los mismos ciudadanos
que a ella acuden en busca de respuestas, con elaborados conceptos vacíos de
contenido. Es entendible que ante esta complejidad, quienes no se sienten
convocados vocacionalmente a introducirse en los laberintos del universo infinito
de mercados y variables indescifrables miren la disciplina con desdén y digan: “Yo
de economía no entiendo nada, ni me interesa”.
21-. Mientras tanto, los que sí saben, toman
decisiones por y para todos, eligiendo y
distribuyendo porciones de la torta social, reservando para sí o sus socios los
mejores trozos cuando no directamente tomándolos todos. Y de eso tratan estas
páginas.
22-. Excedente social: Desde siempre están
presentes los problemas que configuran el núcleo de la ciencia económica: a-como se producen los bienes que conforman el
excedente social y b-como se distribuyen. En los
albores de la sociedad humana, los individuos se auto-proveían día por día de los
elementos que necesitaban para subsistir y reproducirse. Nunca les sobraba nada
y cada dia había que procurar los alimentos del día, (muchos en este S.XXI, aún viven así). Con el correr del tiempo,
adquirieron la capacidad de generar una cantidad mayor de alimento o productos que
los necesarios para la subsistencia. Es entonces cuando aparece el famoso excedente que
queda disponible para otros fines, a decidir por el conjunto social.
23-. De esta clase de bienes, que se denominan excedente social, y de su destino, se ocupa nuestra
ciencia. La problemática de la economía se puede sintetizar en dos temas: 1-quienes
y como producen 2-quienes y como se lo apropian. Lo demás gira
alrededor de esto, así que partiremos desde aquí en nuestra búsqueda de respuestas.
No es necesario ser un antropólogo para conjeturar que los primeros grupos
humanos eran liderados por los individuos de la especie más astutos y/o más
fuertes. Durante los primeros tiempos, la producción del excedente se resolvió
por la recolección de frutos y la caza de animales.
24-. Su asignación la efectuaba él o los líderes
grupales, a través de la autoridad que emanaba de su fuerza, su astucia o
simplemente de costumbres heredadas. Posteriormente la agricultura revolucionó
la forma de la organización humana. Volúmenes desconocidos de disponibilidad de
alimentos y bienes permitieron aumentar significativamente el número de
individuos que los conformaban. Esto también originó la necesidad de acuerdos y
normas cada vez más complejas en la organización del grupo, para casarse,
reproducirse u organizarse, pero en definitiva la esencia de la relación no se modificaba:
era la autoridad que emanaba de la fuerza y la astucia la que otorgaba los
roles y los bienes.
25-. Al principio los grupos humanos pequeños y
aislados, solo necesitaban de un líder asignador de tareas y de bienes para repartir
los roles, pero luego la diversidad de intereses, la amplitud de escenarios
geográficos, y la cada vez más numerosa nómina de miembros de los diferentes grupos,
fue generando una de las más antiguas instituciones que reconoce la historia
humana: El Mercado. El mercado ha estado
presente a lo largo de milenios, desde el inicio de las sociedades humanas,
facilitando la resolución de uno de los dos problemas que ocupan a nuestra
ciencia: la distribución de los bienes.
26-. Ha sido también el gran facilitador en la
misión de asignar los recursos, dado que es una de las forma más eficaces que
tienen los hombres para expresar sus preferencias. Quienes han pretendido
prescindir de él, finalmente han sucumbido en el intento y han debido aceptarlo,
aunque sea como un mal necesario. Pero finalmente el gran salto en la historia
humana con respecto a la producción de bienes vino con la Revolución Industrial.
A partir de allí se conformó un nuevo universo de relaciones sociales que dieron
lugar a la sociedad moderna actual con obreros y operarios. Eso ocurrió por el
desarrollo de los nuevos modos de producción.
27-. Los grandes agregados económicos,
los complejos problemas generados en la producción de bienes, las elaboradas
técnicas, necesarias para su administración y finalmente y por sobre todo, la
inédita manera de apropiarse y alternarse en la cúspide de la organización
humana que permiten los modos actuales de organización social, han quitado la
transparencia de los fenómenos económicos ya referidos, o sea, con la forma en
que la sociedad produce y distribuye los bienes.
28-. Pero esto también ha sido modificado por
quienes se apropiaron del control del actual modo de producción, porque es la
forma más eficaz de reproducir el sistema y permanecer en su sitial, o sea
conservar sus privilegios que provocan, por ejemplo, que: de los miles de millones
de personas que habitan en los países pobres, cerca de un tercio, no acceden al
agua potable, o no ingieren la cantidad mínima de nutrientes, necesarios para
su desarrollo y su vida. Ese es un genocidio perpetuo y persistente de cuya
culpabilidad no dudamos recae sobre los que están en la cúspide del sistema, y
que tú no lo sepas no quiere decir que no pasa.
29-. ¿Qué clase de ciencia es la economía? Encontraremos
muchas respuestas por tanto no te dejes confundir. Si estuviésemos en la antigua
Grecia veríamos a Aristóteles, acuñar el término Oekonomía (oiko-nomos) pudiéndose traducir “oikos”
como fogata, algo así como las normas de administración del hogar para
referirse a los problemas
de la administración de los bienes familiares, recuerda que las familias de
aquellos tiempos eran más extensas.
30-. A fines del siglo XVIII, luego de leer Adam
Smith, estaríamos hablando de los temas referidos a
los beneficios de la competencia y el mercado, a la producción,
comercialización y distribución de los bienes, a la división del trabajo, al
origen del valor, etc. Si a mediados del siglo XIX hubiésemos consultado
a Carlos Marx, nos hubiera dicho que la economía política es la ciencia que
justifica y explica el modo de producción capitalista. Si hiciéramos una
encuesta hoy a gente no iniciada en el tema, probablemente entre varias opciones
triunfaría la idea que es la ciencia que analiza el arte de ganar dinero, y
seguramente estas no son todas las respuestas posibles.
31-. También están los individuos de aquellas
sociedades que han permanecido marginadas del modo de producción industrial,
que no solo desconocen que es la economía, sino que seguramente tampoco piensan
que necesitan una disciplina de esta naturaleza. Demasiadas
personas toman el orden social como un dato más de su realidad, como una contingencia
inmodificable, como si fuese el clima, y sienten que el orden social en el que
viven es permanente (el inamovible mercado) y no susceptible de cambios, al
menos durante su tiempo y a costa de él.
32-. También existen muchas definiciones
estructuradas y expuestas en un lenguaje encriptado, que mortifican la memoria
de los alumnos obligados a recordarlas para superar sus exámenes en las instituciones educativas. Pero volvamos al
inicio y pensemos, ahora, cuál es la razón para qué el hombre organice su pensamiento
en sistemas complejos, en saberes a los que denomina científicos, ¿lo hace por
la necesidad de administrar los conocimientos ligados a cada conjunto de
intereses que no se le revelan cómo evidentes?
33-. Para mejorar o aprovecharse de lo que sea,
la condición primordial es saber qué y como es. Nadie puede utilizar lo que no
conoce, a riesgo de hacerlo mal o cometer errores que pagará caro en el
desarrollo de su intención. En este convencimiento y ajustándonos a las
generales de la ley, podemos decir que para apropiarse de algo es
imprescindible conocerlo y la herramienta que han creado los hombres para este
cometido es la organización del conocimiento en ciencia, y naturalmente a nadie
se le ocurre utilizar esta herramienta, la ciencia, para resolver situaciones
que son comunes y corrientes.
34-. Cuando las cosas son simples y evidentes, o
al menos lo parecen, a nadie se le ocurriría generar un cuerpo de conocimiento
sistemático y específico para ocuparse de ellas, pero viejas certezas pueden
transformarse por fuerza del avance de la investigación en nuevos problemas. Y
esto es lo que ocurrió con la economía. Si pensamos esta ciencia en
términos de quantum de productos, complejidad de mercados, y relaciones
productivas, nos resultará imposible entender por qué la Ciencia Económica aparece
recién en 1776, como se acepta convencionalmente, con la monumental obra de
Adam Smith.
35-. Porque todos los fenómenos enunciados ya estaban
presentes antes de esa fecha. Lo que hace que recién allí aparezca lo que hoy universalmente
aceptamos como la ciencia económica es
precisamente que hasta ese momento los problemas que integran su núcleo, o sea:
quien produce y como se distribuye el excedente social, tenían resolución
obvia. Pero cuando aparece este nuevo modo de generar el producto social: el
modo de producción industrial, en combinación con la forma de asignar sus
frutos a través del mercado de competencia, su resolución ya no puede ser
considerada como sencilla y mucho menos evidente.
36-. La concurrencia de factores productivos
nuevos, apoyados en la continua incorporación de nueva tecnología provocan una
gran movilidad para el ingreso y egreso a los procesos referidos, la novedosa
manera de asignarlos es decir ya no por una determinación autoritaria como
había sido desde el inicio de los tiempos sino a través de la operación de una
compleja red de fenómenos inéditos hasta entonces, básicamente “administrados”
por el “señor mercado” con la incorporación de la nueva mercancía: la fuerza de
trabajo… Y aquí comienza una nueva historia donde los
procesos sociales adquieren una complejidad que los oculta en su funcionamiento
de las percepciones inmediatas de la mayoría de la gente.
37-. Este fenómeno es deliberadamente acentuado
como veremos más adelante. En el detalle de la evolución del pensamiento de la
ciencia que desarrollaremos, intentaremos ver que en el cuerpo de debate
conocido como el discurso de los economistas clásicos que se inicia con Smith y
culmina con Marx se desarrolla un universo completo, con principio y fin
referido a la estructura del sistemas de producción inaugurado en las postrimerías
del siglo XVIII.
38-. La profecía de Marx acerca del colapso
inevitable de este modo de organización social y sobre todo su análisis descarnado
de las implicancias éticas que tiene la vieja teoría del valor/trabajo, en el
esquema analítico marxista, que podríamos resumir en la idea: Si los bienes son
producidos por los trabajadores y esta es la razón del valor de las cosas,
entonces son ellos quienes tienen que decidir cómo se distribuyen y no el
mercado.
39-. Este escollo es superado con el pragmatismo
de los economistas neoclásicos que lidera inicialmente Alfred Marshall, el
fundador de la Escuela Económica de Cambrigde, quien resuelve drásticamente que
el núcleo de la ciencia económica no es la Teoría Del Valor, sino el Dinero,
instrumento técnico que hace posible el mercado (el dinero es solo otro recurso
técnico para el intercambio) y es la constante omnipresente en todos los fenómenos
económicos.
40-. Cuando Marshall propone que la economía
debe ocuparse de analizar los fenómenos ligados a lo que él afirma que es su
componente esencial: el dinero, en su carácter
de matemático y teniendo en cuenta que el dinero se expresa en cantidades,
instala definitivamente la herramienta matemática en el análisis económico. El
encanto que la economía tuvo siempre para las mentes matemáticas, se expresaba
en la historia de la ciencia periódicamente con planteos que no recogían
mayores adeptos.
41-. Pero fue en este período donde las teorías
de Jeremías Bentham enunciadas en el siglo XIX, y a su vez basadas en los
viejos planteos de los hedonistas griegos, que sostenían que el hombre es una máquina
de consumir placer, y que en su búsqueda está la explicación de sus actos; encontraron
el marco adecuado para su formulación. Edgewoth, en su
libro Psicología Matemática propuso la resolución del tema económico instalando
el supuesto que cada hombre es una perfecta maquina en busca de placer, y desarrolla
complejas ecuaciones matemáticas para explicar su afirmación (aunque no
hacía tanta falta).
42-. Muy lejos están estos planteos de los
primigenios postulados de Adam Smith acerca de la naturaleza moral de la
conducta de los hombres. Quedan sentadas entonces las condiciones para la
aparición de la Escuela Monetarista, en el comienzo del siglo XX. Doctrina
económica que planteó las bases de la economía global al diseñar la ingeniería
de integración financiera de los mercados mundiales y reemplazar el modo de
acumulación de riqueza, transformando el industrialismo en el financierismo o
financismo.
43-. En la primera parte del siglo XX los
barones de la industria lograban su rol social preeminente a fuerza de
innovación tecnológica y manipulación de los mercados, en la segunda mitad, por
la especulación financiera que hizo posible los grandes agregados económicos, y
los gerentes financieros pasaron a ser los verdaderos gestores de las
utilidades empresarias. La teoría económica a partir de entonces ingresa en el
universo de la hinchazón pero no de la gordura, construyéndose solamente con un
objetivo primordial: Encriptar el conocimiento de lo Económico y alejarlo lo
más posible de la gente y por ende de su posibilidad de decisión.
44-. Tan simple como esto y con un solo objetivo: impedir que las mayorías desentrañen los mecanismos del
funcionamiento social al solo efecto de que no lo puedan modificar. Aunque
ya lo hemos dicho no nos cansaremos de reiterar que la única manera de
modificar algo para mejor es partir de su conocimiento. Nadie puede cambiar lo
que no conoce. En la intención de perpetuarse en el poder ocultando los
mecanismos del funcionamiento social con el objeto de impedir su modificación,
primero llevaron las investigaciones de la ciencia por caminos secundarios y
luego resolvieron sus contenidos en un lenguaje tan cerrado que bloquea su
conocimiento y lo hace inabordable para los no iniciados, simultáneamente.
45- Proponen discusiones inútiles sobre temas
irrelevantes que para nadie significan nada. Finalmente con la utilización de
instrumentos sofisticados que en sí confieren prestigio académico a los
analistas que los utilizan; como el análisis matemático. Además esta circunstancia
otorgó un carácter de ciencia a la economía que halaga y complace a sus cultores:
el de formalizar sus postulados siguiendo los modelos de
las ciencias exactas, porque de este modo adquieren un aura, un disfraz de
infalibilidad que obviamente le es ajena.
46-. Desde el inicio de las ciencias sociales,
sus estudiosos debieron asumir la imposibilidad de obtener teoremas del tipo de
los matemáticos donde las formulaciones son seguidas de las conclusiones y por
ende la disciplina no está en condiciones de resolver los dilemas de la vida social
con el grado de certeza con que las ciencias duras resuelven los suyos, y
además, por obvias razones, no poder experimentar como en las llamadas ciencias
duras. (Aunque nunca se experimentó en darle un millón a cada una de diez mil
personas en distintos lugares y estamentos, para ver en cuanto, cuántos y en
cuánto tiempo se vuelven a empobrecer o consiguen el éxito)
47-. De hecho en su intento de representar la
realidad económica con ecuaciones, y ante la imposibilidad de traducir en
variables las infinitas aperturas que tiene el mundo socio– económico-político
debieron inventar un elegante subterfugio analítico, que no por práctico deja de
invalidar casi completamente la mayoría de las “funciones” económicas, el mayor
auxiliar en las formulaciones algebraicas de los economistas: el ceteris paribus.
Expresión en latín que significa que: “todo lo demás permanece constante”, como si este atajo
del análisis fuera suficiente para validar la función que queda y que no
representa nada, en la medida que la realidad siempre es fluctuante, móvil y
aleatoria y en su formulación intervienen un enorme número de variables, muchas
de ellas incuantificables, cerrando el lenguaje y haciéndolo inabordable para
el analista común.
48-. La ciencia económica ha sido y es una
veterana en estas lides a partir sobre todo de la escuela económica de Chicago.
En la actualidad nada queda de la claridad conceptual y
de la expresión simple de muchos de los primeros economistas. Si hacemos un
inventario de los términos económicos habituales en las crónicas especializadas
de los diarios, nos encontraremos con decenas y decenas de palabras y expresiones
en inglés, latín, francés e incluso italiano que se utilizan habitualmente para
designar hechos o fenómenos generalmente sencillos, que si fueran mencionados
por sus apelativos y significados en castellano, todos las entenderían, pero de
este modo la mayoría se queda fuera, aunque muchas veces admirados de la erudición
de los iniciados que los utilizan.
49-. Deffault, ex-ante, ex-post, tasa Libor,
ceteris paribus, crossover, paper, passing, Merval, Down – Jones, etc. etc.
etc., (para muestra basta un botón), aunque la lista podría llenar varias
páginas. Para mejorar o aprovecharse de lo que sea, la condición primordial es
conocerlo. No se puede utilizar lo que no se conoce, a riesgo de mal utilizarlo
o cometer errores que se pagará caro en el desarrollo de su intención. O como
dijo Aristóteles. “…nadie puede desatar un nudo sin saber cómo ha sido hecho”.
50-. Leyes económicas: ¿Qué leyes? Cuando
pensamos en leyes de la ciencia generalmente nos imaginamos sentencias inapelables, resultado del descubrimiento de las
normas implícitas que regulan la conducta de los
fenómenos analizados. Este enfoque tiene que ver
con las leyes de las llamadas ciencias duras, que en realidad se han establecido al encontrar relaciones esenciales de
las cosas en el mundo físico y sus conductas
presuntamente inalterables ligadas a ellas, aunque por supuesto estos últimos tampoco son inapelables, sino preguntemos primero a
Isaac Newton, luego a Albert Einstein y finalmente
a Stephen J. Hopkins acerca de la ley de gravedad.
51-Tomamos prestado de este último (Historia
del Tiempo, ED Grijalbo/1988 págs. 27/28), las condiciones que propone debe
cumplir una Teoría Científica para ser tal:” Una teoría, es una buena teoría
siempre que satisfaga dos requisitos: uno, debe describir con precisión un amplio
conjunto de observaciones sobre la base de un modelo que contenga solo unos pocos
parámetros arbitrarios y, dos, debe ser capaz de describir positivamente los resultados
de observaciones futuras.”
52-Desde esta perspectiva nuestra disciplina
es muy débil y esta condición debería ser suficiente para aplacar la fatuidad
de algunos economistas que han sido retratados más que gráficamente por uno de
los más célebres economistas norteamericanos, J.K. Galbraith en su Historia de
la Economía, ED Ariel 1993. Pág. 14: “En Estados Unidos, cada mes supuestas autoridades
en teorías económicas se desplazan por la nación para exponer sus opiniones
acerca de la perspectiva económica y también sobre las previsiones sociales y
políticas…”
53-. “…Miles
de personas los escuchan. Los ejecutivos o sus empresas pagan elevadas sumas
por el placer de oírlos, lo cual no impide que, si la prudencia los asiste,
interpreten los conocimientos adquiridos con un inteligente escepticismo. En
efecto, la característica más común del futurólogo económico, no es la de saber,
sino la de no saber que no sabe”. Si el conocimiento económico fuera impecable,
el sistema económico existente en el mundo no socialista no podría sobrevivir.
54-. Es la incertidumbre la que administra los
hechos económicos, y en un mundo de incertidumbre el poseedor de la información
cierta tomaría ventajas definitivas sobre el resto hasta apoderarse de todo. La
reproducción de estas observaciones efectuadas por dos calificados
intelectuales de la actualidad nos exime de más comentarios. Esto es porque las
leyes de la economía por el contrario, se ajustan a las normas que rigen la
sociedad, o sea a construcciones culturales de los hombres que solo tienen
vigencia en los períodos en que son establecidas y aceptadas.
55-. Un indio Yanomami que habita la selva
Venezolana, por ejemplo, puede que no conozca la formulación de Newton respecto
de la gravedad, pero no por esto puede eludir esta ley de la física, pero ese
mismo aborigen puede desarrollar su vida completa sin jamás tener que ocuparse
de temas vinculados a la ley de Say, o la Ley de Greshan. En definitiva por más
que lo pretendan algunos y moleste a otros, las leyes económicas no tienen la
universalidad y vigencia de las leyes de las ciencias duras por la sencilla
razón que son productos de la cultura humana o sea de construcciones
conceptuales elaboradas por el hombre, y existen en tanto y en cuanto existen
esos consensos, pero no más allá.
56-. Tomemos como ejemplo a Smith: Cualquier
lector que aborde sus páginas, encontrará una rara combinación para los estándares
de los que escriben sobre ciencia económica en la actualidad: sencillez en la
exposición y rigor conceptual. A las clases que dictaba el profesor Smith en la
Universidad de Glasgow, Escocia, a fines del siglo XVIII concurrían alumnos de
toda Europa, venían incluso desde Rusia en tiempos en que trasladarse era una
epopeya.
57-A diferencia de las actuales, las
universidades eran centros abiertos del conocimiento enciclopédico donde los
alumnos elegían materias y profesores pagándoles a estos últimos ellos mismos, directamente,
por el derecho de asistir a sus clases, y demás está decir que podemos presumir
que nadie pagaría por asistir a clases sin interés o que no podría comprender. Resumiendo:
la naturaleza de la formación del conocimiento en la disciplina que nos interesa,
58-. En la actualidad esta signada por la
decisión de quienes administran el poder, de ocultar la verdadera problemática
de la Economía detrás de una maraña de conocimientos laterales e irrelevantes a
su objeto, pero perfectamente funcionales al fin de impedir el acceso de los
ciudadanos comunes a sus contenidos porque esto significaría la posibilidad de
estos de modificar el exasperante estado de la situación actual de la sociedad.
59-. Muy por el contrario, parece gozar de muy
buena salud, y la regresividad de la distribución del ingreso es la norma de
todos los países en la actualidad y a pesar de eso el orden social vigente se
reproduce permanentemente, recreando una y otra vez en forma corregida y aumentada
las condiciones que lo generaron y que garantizan su perpetuidad.
60-. De cualquier manera no es necesario ser muy
perceptivo para vaticinar el colapso inmediato en términos de historia del
universo, de nuestra pequeña civilización en pago de nuestros pecados de
fatuidad y soberbia que nos hacen pensar y actuar como si nuestra generación fuera
la primera y la última y como si no fuese necesario atender la sostenibilidad
del sistema económico, material y natural en
términos de garantizar la permanencia de los recursos en su disponibilidad y calidad
para las futuras generaciones.
61-. La Economía es una ciencia social: ¿Economía social? Que la economía sea una ciencia social
no significa que exista la economía social. A
partir de las cotidianas verificaciones sobre el colapso de la actual organización
social, como consecuencia de la difusión de la
ideología de la integralidad del mercado, que ha consolidado
el paradigma de la ganancia como organizador de las relaciones entre los hombres, han surgido diversas iniciativas que se
enmarcan en lo que se ha dado en llamar “economía
social”. Decir economía social es una
tautología, porque es obvio que sin sociedad no hay economía.
62-. Esto en principio no sería preocupante si
solo fuese una cuestión semántica, pero oculta un subterfugio que debemos advertir.
Si aceptamos que existe la economía social, implícitamente concedemos que
existe otra economía, la economía formal, o simplemente la economía, cuyo
desarrollo genera ciertas deformaciones que deben ser corregidas por la
economía social. Si incorporamos la economía social al universo teórico de la
Economía como una de sus partes, en realidad no estamos colaborando en la
construcción de una sociedad mejor, sino consolidando la presente,
contribuyendo a perpetuar el actual orden social.
63-. La humanidad se subordina impotente al
evangelio del “dios mercado” que otorga marco conceptual al orden imperante, si
se quiere el peor de la historia humana, dado que por primera vez, más de la
mitad de los hombres, no encuentran interesados en comprar su fuerza de trabajo,
y son excluidos de las actividades económicas sociales y libradas a su suerte. Finalmente
esta circunstancia genera un orden peor que en tiempos de la esclavitud, dado
que por entonces, aunque sea para seguir explotándolos, los amos asumían
ciertas responsabilidades como alimentar, vestir, curar, fortalecer y alojar
adecuadamente a sus esclavos. Y
actualmente no asumen ninguna, (el asalariado paga su comida, vestimenta,
alimento, vivienda, transporte, seguros de salud y de vida, educación, etc.) salvo
la de asignar ciertos fondos, para que algunas personas, se dediquen a
amortiguar las consecuencias más escandalosas y mal vistas mediáticamente del orden
que los beneficia, llamados “políticos”, cuando no paga también jueces,
fiscales, funcionarios, profesionales y gerentes para lo mismo.
64-. Todo está apañado convenientemente por el
sistema, ávido de administrar recompensas que fidelicen los votantes al poder
de turno. El progreso es muy bueno para la humanidad, si alcanza a todos, y perverso
si ocurre, como en la actualidad, cada vez para menos hombres y familias. Desde
que, Adam Smith, creyó encontrar el nuevo paradigma social que reemplazaría al
de la autoridad al visualizar que la competencia era capaz, al menos en teoría,
de conciliar el “egoísmo individual” (según él, propio de la naturaleza humana)
con el “interés general” de la sociedad, esta propuesta ideológica ha actuado
como “caballo de
Troya” para introducir el verdadero leitmotiv que se instaló y rige
la organización social humana: La Ganancia.
65-. El mundo dejó de ser obviamente explicado
y, la nueva realidad social que asomaba pasó a presentarse para todos los
individuos como un universo desconocido y angustiante. Los campesinos y
siervos, fueron expulsados de los fundos donde vivieron por generaciones y
lanzados a vivir de la caridad y la indigencia en los nuevos y enormes conglomerados urbanos (¿campos de
concentración?), que se formaron, mientras latifundistas con misteriosos
derechos se hicieron de esas tierras desocupadas (y esto sigue sucediendo). En
Inglaterra, rápidamente los terratenientes advirtieron que en vez de tener
campesinos holgazanes por la falta de estímulos para producir, (total todo lo
que lograsen más allá de sus necesidades de subsistencia era tomado por el
señor feudal), era mucho más rentable tener ovejas, que naturalmente generaban
la cada vez más demandada y valiosa fibra textil por excelencia: La lana.
66-. Esta novedad surgía de la enorme capacidad
productiva que incorporaban los telares mecánicos recientemente inventados. Mientras
que un tejedor en un telar manual, por ejemplo demandaba la lana de cinco
ovejas por semana como insumo productivo, uno en un telar mecánico, auxiliado
por la fuerza del vapor multiplicaba por cuatro o más esta demanda, y entonces
por razones obvias la lana valía más al ser más demandada y a los
terratenientes les convenía tener ovejas en vez de agricultores aparceros en
sus fundos, ya latifundios.
67-. Demás está decir entonces que los
campesinos fueron expulsados por millones, de sus tierras ancestrales y
condenados a vivir en la mayor de las indigencias y degradación moral en conglomerados
urbanos sin estructura para recibirlos, sin agua, ni cloacas, lugares
pestilentes, inmundos que albergaban por millares a los desplazados. Este mundo
incomprensible y angustiante que llenaba de incertidumbre y temor a los ciudadanos
de fines del siglo XIX es el que viene a explicar Adam Smith. Esta sigue siendo
la realidad que se repite en muchos países del mundo.
68-. Cuando todos pensaban que había llegado el
Apocalipsis, y que el fin de la historia era inminente e inevitable, llegó este
hombrecito pintoresco y con su lógica irreductible construyó su fascinante
teorema que seducía a todos por igual, como veremos más adelante. Posteriormente
el mundo propiciado por Smith de competencia absoluta no se verificó (todo lo
contrario) y aparecieron los primeros críticos a su planteo. Desde entonces,
nuestra pobre ciencia ha sido vapuleada, con diversos nombres, definiciones y
sentencias que la han hecho bailar al ritmo de los intereses que han emergido
en distintos períodos del mundo industrial y ahora tecnológico.
69-El objeto de la Ciencia Económica es
sencillo, y aquí va nuevamente para que nadie lo olvide estudiar: quien produce y como
se distribuye el Excedente Social. Hasta el advenimiento de la
producción industrial, la humanidad lo resolvió a través de formas autoritarias
de organización social, y la ciencia económica como tal no era necesaria. Ésta
recién aparece cuando se hace imperioso encontrar la clave del nuevo paradigma
que se ha instalado, y que tanto desconcierta y atemoriza a los europeos de la
transición de fines del siglo XVIII y principios del XIX. .
70-. Anteriormente habían existido muchos
tratados con contenidos de economía, como la Ciropedia de Jenofonte, o los
escritos de Platón o la Oekonomía y la Crematística de Aristóteles e incluso
los temas morales ligados a las prácticas económicas que tan minuciosamente
analizaron Oresme y Santo Tomás de Aquino. Solamente Jesús de Nazareth se había
permitido cuestionarlo, al proponer la reformulación de los vínculos humanos a
través del reconocimiento de una misma dignidad a todos los hombres y el Amor
como base de sus relaciones. La potencia del mensaje de Jesucristo fue
suficiente para rediseñar el concepto de esclavitud y transformarlo en
servidumbre, pero sin lograr (¿estaría en sus planes?) en su época reemplazar
el paradigma de La Autoridad como eje de la organización social.
71-. Posteriormente el mercado y luego, su
implacable asociación con el modo de producción industrial, instalan la ganancia, cuyo reinado es
temporalmente cuestionado por Carlos Marx, que afirma que quienes se deben hacer
cargo de la administración y distribución del excedente social son los que lo
producen, o sea los trabajadores. Su propuesta y vaticinio del fin de la
civilización explicada por la Economía Política es demolida, quizás, por la
incapacidad de su doctrina y sus acólitos, de contemplar lo que algunos piensan
es constitutivo de la naturaleza humana: el libre albedrío.
72-. La potencia lógica de sus postulados,
aniquila a quienes pretenden discutir sus conclusiones acerca de la Teoría del
Valor, por él llevada hasta sus últimas consecuencias. La Ciencia Económica
languidece, hasta que sobre la base de los postulados de Jeremías Bentham;
Edgeworth, Walras, Jevons, Cournot y Pareto (un club de
mentirosos) elucubran la ingeniosa y oportuna Teoría Subjetiva del
Valor.
73-. Luego Alfred Marshall, establece que en
realidad en el centro de la Ciencia está El Dinero (
y no el hombre) y arranca el desenfreno Neoclásico, que transforma nuestra
disciplina en una pretendida ciencia cuasi-exacta, planteo absolutamente conveniente
a quienes quieren sacarse de encima los tan molestos “problemas éticos” que
propone la moderna organización social. El orden social ha encontrado un atajo
teórico que le permite seguir sintiéndose justificado desde la perspectiva
ética: la economía política que deja de serlo y pasa a ser sencillamente economía,
liberándola de su nombre compuesto que en sí mismo implica ideología y cuestionamiento,
pasando a tener desde entonces una impropia y falsa pátina o barniz de ciencia exacta.
74-. Era tan potente la derivada ideológica del
modo de producción inaugurado, que logró instalar en el imaginario social que
era el único posible: resultado excelso y final de la evolución de la
civilización humana. Terminaba la era de la economía política: al fin habían llegado los tiempos de la única y
final: economía.
A partir de entonces y hasta el presente, los economistas que no se subordinan
a esta revisión teórica, colocándose en una perspectiva crítica, son expulsados
de la ortodoxia. Algunas veces, indulgentemente, al campo de la Economía
Social, siendo convocados para actuar, algunas veces, como bomberos de los incendios provocados
por la economía de mercado.
75-La economía nunca estuvo en manos de
economistas. Es revelador tomar conciencia de que los grandes economistas, (y
estamos hablando de los fundadores de la economía política), en realidad no
fueron economistas, generalmente fueron filósofos, hasta que los neoclásicos
travistieron a la disciplina disfrazándola de ciencia exacta. Desde
entonces el Sistema consagra a quienes desarrollan modelos matemáticos que pretenden
explicar las conductas humanas en lo económico como consecuencia de leyes económicas
irrefutables, incurriendo en el mismo snobismo fundamentalista de quienes afirman
que la conducta de los hombres se ajusta a la ley natural establecida por dios.
76-. En nuestro país, (país de paradojas si los
hay), se da el extremo de que los Contadores Públicos, que en realidad son
depositarios de saberes técnico administrativos no científicos, controlan los
colegios profesionales de ciencias económicas. El desarrollo de nuestra ciencia
superó varias etapas, la primera de ellas desde que los monos bajaron de los
árboles y comenzaron a caminar en dos patas, hasta 1776 año en el que Adam
Smith, publicó el tratado mencionado. A esta etapa podríamos llamarla
(tomándonos algunas libertades): de la ciencia económica no formal.
77-. Si hacemos un inventario completo de
quienes escribieron sobre economía en este extenso período, empezando por
Aristóteles, (no porque sea el primero sino porque fue el que acuño la palabra:
Oekonomía), podemos hacer una enorme lista: Aristófanes, Platón, Jesucristo, Oresmes,
Santo Tomás, Lutero, y tantos otros, la fila sería interminable. Obviamente
ninguno de ellos fue economista, eran filósofos, religiosos y/o moralistas.
78-. Detengámonos una vez más en Adam Smith. Su
especialidad era lo que en su época se denominaban las ciencias morales, que
abarcaban un enorme campo: lo que hoy es la Teología, la Moral e incluso lo que
en ese entonces se llamaba Teología Natural y hoy llamaríamos Astrofísica, y
por supuesto que esto no es un capricho, es
simplemente porque si acordamos que: “es la ciencia que estudia cómo se generan
y como se distribuyen los bienes”, obviamente es una ciencia ético-moral.
79-. Estamos hablando de la maldición bíblica
con que Dios expulsó a Adán del Paraíso: “Ganaras el
pan con el sudor de tu frente”. Pero desde entonces hasta hoy, (y han
pasado varios miles de años), algunos se
las han arreglado para ganarse el pan con el sudor de la frente de los demás,
por eso es que ésta es una ciencia que se resuelve en un marco ético. A esta
sencilla razón se debe que quienes primero enfrentaron el interrogante
fundacional de nuestra disciplina fueron filósofos.
80-Esto fue así hasta que se produjo el gran
desbalance en la teoría con el nacimiento de la Escuela Neoclásica, por razones
que ya apuntamos someramente y que luego trataremos de desarrollar. De eso se
trata: de cómo se reparten los esfuerzos y los resultados de esos esfuerzos en
la humanidad. Y es un tema tan vigente que podemos afirmar con certeza que hoy
en día la distribución de la riqueza es cada vez más regresiva o sea que cada
vez menos personas se quedan con una mayor parte del excedente social.
81-. No solo es así, sino que además el hombre
ha diseñado y puesto en vigencia un sistema de organización social que por
primera vez en la historia humana excluye a un
porcentaje significativo de sus miembros, y a pesar de esto logra reproducirse
y perpetuarse, y cuando decimos perpetuarse no lo decimos porque pensemos que
éste sea eterno, dado que como vamos, quizás nos estemos acercando
aceleradamente al final de los tiempos para la especie a la pertenecemos, cosa
por otro lado lógica porque en la historia del universo todas las especies
tienen ciclos finitos.
82-. Hasta ahora hemos venido funcionando con
las visiones y perspectivas desarrolladas en los albores de la civilización
industrial, que se ha administrado como si los recursos
productivos que el hombre utiliza fueran ilimitados y su reproducción y
disponibilidad estuvieran garantizados eternamente. Generalmente, las
sociedades han actuado como si las consecuencias extramuros de los procesos industriales
fuesen independientes de quienes los desarrollan e implementan; los que producen
este detrimento que afecta severamente la vida de los demás los llaman externalidades
negativas, y se desentienden de ellos.
83-. Pero ya sabemos que no es así de simple, y
que el agotamiento acelerado de los recursos augura a corto plazo un panorama
dantesco. El petróleo, por ejemplo, y su inminente agotamiento, que podemos
verificar por las guerras que se están desarrollando por su control,
consecuencia de esto no es que se acabe la nafta para pasear los domingos. El
problema es la agricultura, que en la producción de los alimentos necesarios
para alimentar la humanidad hoy utiliza como insumo indispensable fertilizantes
elaborados con petróleo y tecnología que se motoriza en base a combustibles de él
derivados, y sin petróleo la producción mundial de alimentos caerá
drásticamente.
84-Esto no es ciencia ficción: esto ocurrirá
en los próximos años, y quienes leen estas páginas muy probablemente sean
testigos de los conflictos que vendrán en consecuencia. Cambios climáticos,
guerras económicas, crisis monetarias, crisis sanitarias, etc. Etc. Etc.
85-. La moral: (esa casquivana impostora). Una
reflexión acerca de la actitud con la que hay que aproximarse a los hechos del
pasado, ya sean situaciones concretas, actitudes personales y grupales,
conceptos filosóficos, ideas, valores etc. Es habitual que emitamos juicios
acerca de conductas, personas, doctrinas filosóficas, o sucesos ocurridos con
anterioridad a nuestro tiempo, analizándolos con la óptica que otorga el conocimiento
de los hechos consumados, y la perspectiva que da el saber la forma en que efectivamente
ha evolucionado la moral social.
86-. Tenemos que diferenciar moral de ética: la
primera trata los valores efectivamente aceptados mientras que la ética es la
disciplina que los analiza a través de concepciones filosóficas, tratando de
determinar la corrección de sus postulados. Es más común de lo deseable, que al
contemplar actitudes o sucesos, los juzguemos duramente a la luz de los
criterios morales vigentes en nuestro momento cultural y moral y no con los que
dieron marco temporal a los sucesos referidos.
87-. Es imposible comprender la verdadera
naturaleza de los acontecimientos o de los postulados de teorías elaboradas en
períodos anteriores a nosotros, sin adentrarnos en el espíritu y en las circunstancias
de sus protagonistas. Joseph A. Schumpeter, consigna una expresión alemana para
este hecho: Seit-Geist, que literalmente
significa espíritu-tiempo, y que nosotros traducimos
comúnmente como “espíritu de la época”.
88-. Como ejemplo genérico de la necesidad de
tener en cuenta el espíritu de la época para comprender hombres, circunstancias
y eventos, basta con que nos detengamos por un momento a considerar la
evolución de los valores morales en la sociedad. Lo que hoy es un valor
aceptado, ayer pudo haber sido un antivalor incuestionable. La pena de muerte,
la usura, la esclavitud, la opción sexual de las personas, la superioridad de
género del hombre sobre la mujer, el racismo, la pederastia, el integrismo
religioso, etc., son conceptos que nos permiten testimoniar esta afirmación.
89-. Al analizar la evolución del pensamiento
científico en general incluidas las teorías sociales y económicas, con esta
actitud, nos vamos a permitir maravillarnos con la evolución del pensamiento
humano y testimoniar que la transformación de la sociedad para mejor, solo se produce
cuando sus miembros, más sabios y capacitados ejercen su intelecto en pro de este
objetivo.
90-. Generación tras generación los valores
aceptados se modifican; es un lugar común de la literatura universal, que los
padres se quejen de las conductas “indecorosas” habituales de sus hijos, y
también es muy significativo que cada uno de nosotros sienta profundamente que
el paquete de valores y normas en las que confiamos y tratamos de ajustar su
conducta es definitivamente el mejor de todos los posibles. Generalmente nadie
duda que lo que considera como correcto no lo sea, y no solo lo norma para sí
sino que trata de imponerlo en su entorno y a sus sucesores.
91-. Esta es la fuente inagotable de los
conflictos generacionales, pero las conductas humanas se van modificando de
generación en generación, generalmente en forma casi imperceptible, y también,
en ocasiones, en forma dramática. Al extremo que lo que hoy podemos considerar
valores absolutos hace algunos años eran antivalores y viceversa. Si no
pensemos en instituciones como la esclavitud o la pederastia practicadas por
los griegos. Y tantas otras que han sido aceptadas como propias e inamovibles
de valores morales permanentes y que han ido cambiando incluso hasta sus
antípodas, con el paso del tiempo.
92-. Esta apreciación de ninguna manera pretende
incurrir en una reflexión antropológica, solamente consideramos necesario
señalarla para poder hacer análisis correctos de lo ocurrido en el pasado. Si
no, sería muy fácil despreciar a Aristóteles por sus ideas esclavistas, o
denostar a Adam Smith por haber creído que la competencia crearía un mundo
mejor. Y podríamos hacer una interminable lista de nombres del pasado a los que
miraríamos con conmiseración por no acordar con valores aceptados hoy, porque
hemos caído en la habitual trampa: que las normas y preceptos a los que
adherimos nosotros son el resultado final de la evolución de la moral social
humana, y no solo eso, sino que también es más grave señalar lo que muchos
piensan: que son definitivos.
93-. Y proponiendo un ejemplo contundente, si
existen valores a los que se considera permanentes son los valores religiosos.
Pero detengámonos aquí por un instante para verificar como estos son
modificados por los intereses económicos en cada período histórico. Más
adelante hablaremos del quiebre dramático que ocurre en la doctrina cristiana
cuando transita desde la concepción Tomista acerca de la inmoralidad del afán
de acumular riquezas, vía las actividades comerciales o financieras, a las
nuevas ideas que impone Lutero, sobre que el progreso económico individual acompaña
el plan Divino porque implica mejoras en todo el entorno de quien lo obtiene.
94-. Pero quizás el ejemplo más significativo lo
da el catolicismo, su oración sagrada: el Padre Nuestro, única dictada por Dios
a su hijo Jesús de Nazareth, se rezaba (cuando el que escribe estas letras era
niño): “perdona
nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Pero
obviamente esta exhortación después de la financierización del mundo ocurrida
en la segunda mitad del siglo XX, no era para nada del agrado de los usureros y
banqueros, con gran influencia en la jerarquía católica, entonces lograron el
terrenal milagro de cambiar la palabra de Dios y el Padre Nuestro se reza hoy
de la siguiente manera: “Perdona nuestras ofensas
así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”.
95-. De este modo quedan bien custodiados los
sacrosantos intereses (retribución del capital) que vienen a ser la eucaristía
del capitalismo. Estas afirmaciones, lo mismo que otras en este texto, no están
hechas con ánimo polémico, solo aspiran a correr algunos velos que nuestra
presente estructura cultural ha construido en función de la sempiterna ambición
de quienes controlan la sociedad de perpetuarse en su rol.
96-. Evolución de los paradigmas de la organización social: Acordamos
al inicio de nuestro texto, que el paradigma, o sea el argumento central de la organización
social de mayor vigencia temporal a lo largo de la historia humana fue la
autoridad y la consecuencia lógica de su ejercicio fue que a lo largo de milenios
existiese la noción que algunos individuos nacen superiores y otros inferiores.
Semejante orden de pensamiento a nuestros oídos ejercitados en el discurso
igualitario de los últimos dos siglos suena a blasfemia, pero como demostraremos
a continuación, no solo es verdad que así se entendía la sociedad, sino que
esta concepción tuvo vigencia incluso en el siglo pasado y en muchos lugares la
tiene aún.
97- Es interesante verificar que del paradigma
de la autoridad se pasó al de la ganancia como motor de la organización social, y
fuera de estos dos modelos que han sido los vigentes en lo que conocemos como
el mundo occidental, no ha habido otros que se hayan establecido. Jesucristo se
animó a promover otra forma de vínculo social, propuso que los hombres tejieran
sus relaciones alrededor del paradigma del socialismo del amor. (Miren como le
fue)
98-. Y Marx (Carlos 1818-1883) que consideraba
que los trabajadores, dado que eran los que generaban el excedente social, debían
decidir sobre su destino. Pero en definitiva, en tanto vigencia universal
podemos decir que la sociedad solo ha conocido dos
modelos medianamente permanentes de organización, uno basado en la autoridad y otro en la ganancia (autoridad
→
ganancia) La transición entre ambos se verifica a fines del siglo XVIII, cuando
se inaugura el modo de producción industrial.
99-. El nuevo modelo de sociedad se reconstruye
y establece sus relaciones a partir de la búsqueda de ganancias de los agentes
económicos. Cómo se asignan los trabajos y cómo se distribuye el excedente
social pasa a ser decidido por las nuevas reglas establecidas, por la economía de mercado, o capitalista o como se la quiera
llamar…(neoliberalismo, neocapitalismo, etc.).
RESEÑA DE ALGUNAS TEORIAS ECONOMICAS
100-. Antes de los griegos: La
lectura de los códigos del rey Hammurabi (siglo XVIII AC.) en la antigua
Babilonia, nos permite verificar que ninguna de
las dos preguntas que nos planteamos sobre el problema central
de la economía tal como lo proponemos, necesitaban respuesta. El trabajo lo hacían los esclavos (quien trabaja) y
el resultado lo distribuía la monarquía (quien
distribuye) y nadie planteaba alternativas a ese estado de cosas.
101-. La acción política de fondo consistía en la
lucha por ocupar la posición de poder, y las intrigas de palacio o la guerra
eran el medio para lograrlas. La lucha entre pueblos y naciones, era la base,
junto con la esclavitud, del sistema de obtención de medios de vida y riqueza,
y la mayor parte de la población estaba forzada a trabajar en la obtención de
alimentos. Quienes labraban la tierra eran forzados a hacerlo por las
tradiciones o por la fuerza. Los excedentes agrícolas así obtenidos
garantizaban el sostenimiento de las complejas estructuras de poder y de su
correcta resolución dependía la continuidad del régimen.
102-. Tan dramática era esta relación que los
Estados que no garantizaban la alimentación de sus súbditos sucumbían y
desaparecían, esta cláusula estaba implícita en la base del pacto social tácito
que sostenía las sociedades antiguas. Por esta razón nuestra ciencia comienza
con los sabios polyhistores del siglo XVIII, porque en ese momento aparece el
modo de producción industrial, o sea la necesidad de un nuevo vínculo para
resolver la generación y distribución del excedente social producido por la
comunidad: Obrero =Salario,…Patrón = beneficio….Capital = interés.
103-. Sin embargo, existía una complejidad enorme
de cuestiones que hoy inscribiríamos en el índice de cualquier tratado de
economía: la producción agrícola, el comercio, el sistema impositivo, el
dinero, el interés, la producción de herramientas, armas y utensilios, etc. Pero
no la ciencia económica, porque a nadie se le ocurría preguntar acerca de la legitimidad
de los procedimientos con los que se lograba la producción del excedente
social, ni tampoco, cuestionar cómo se distribuía, porque era absolutamente
obvio para todos que estos atributos eran propios de la autoridad de quienes
lograban el poder en la cima social.
104-. Volviendo al período que estamos
considerando, el hecho de que en Babilonia no se cuestionara como se producía
el excedente social y como se distribuía, no significaba que lo económico no
estuviera presente. Cuando se estudiaban las artes de la agricultura o del comercio,
no se lo hacía desde una óptica económica, tal como acordamos en el terreno de
la ciencia económica en nuestras especulaciones, sino desde una perspectiva
fáctica normativa, de obvio planteo y resolución, en tanto eran problemas
referidos a la provisión de esas sociedades.
105-. Esto se explica por qué, problemas que hoy
son propios del campo de análisis de la ciencia que nos ocupa, no determinaron
en el pasado su creación y es porque se inscribían en el terreno de otras
ciencias y otros campos de las necesidades humanas. Es mucho más común de lo
que creemos, que las personas acepten pasivamente la estructura social en la
que viven, y no propongan cambios o modificaciones acerca de ella, aun cuando
estas modificaciones generarían mejores condiciones de vida. Desde siempre,
quienes detentan el poder, auspician esta actitud colectiva, con una combinación
de acciones de difusión de los valores que los sostienen y simultáneamente represiva
hacia quienes no acuerdan o predisponen con ellos (ortodoxamente:
conservadorismo).
106-. Cada momento histórico ha sido testigo de
esto con las peculiaridades que le son propias a cada período histórico. En la
antigua Babilonia existía una estructura política compleja. Instituciones administrativas
elaboradas que se correspondían con dicha estructura, una codificación legal completa
y severa, moneda, créditos, impuestos etc. pero no la Economía como ciencia,
dado que sus temas no constituían un problema. Para su organización social el
trabajo correspondía a los esclavos y para asignar el excedente social estaba
el emperador o monarca de ese momento y sus serviles funcionarios.
107-. Fueron necesarios miles de años de
evolución social y moral para que se hiciera necesario dar respuestas complejas
a los interrogantes que nos planteamos, y por lo tanto y en consecuencia se
necesitara una ciencia como la Ciencia Económica.
Mil años después de Babilonia
108-. Imaginemos poder retroceder dos mil años en
el tiempo y pensémonos en la península griega. Algo fantástico ha ocurrido: se
ha instalado en esta sociedad una celebración permanente de la inteligencia y
de la especulación racional. Una pléyade de creadores nos deslumbra con
maravillosas obras de arte, arquitectura, teatro, dramas, comedias. Y la
filosofía, testimoniando lo intrincado del espíritu humano, marcando para
siempre la miserable y a la vez magnifica naturaleza del hombre, explorando con
este fantástico arsenal de pensamiento por ellos diseñado, hasta los pliegues más
íntimos, los recovecos de su alma.
109-. Aristófanes ¿450-385 AC?: Detengámonos
en Aristófanes, uno de los grandes comediógrafos griegos, a quien algunos le adjudican la paternidad de una ley económica, la
posteriormente conocida como Ley de Gresham. En una de sus comedias, Las Ranas, efectúa una
fantástica observación acerca de la conducta de
los políticos de su época, absolutamente vigente en nuestra realidad a pesar de los dos mil quinientos años transcurridos.... “Tuvimos
ocasión de observar cómo Atenas en tal modo con
los más honestos ciudadanos se comporta que aún como con las monedas viejas, aquellas son y no otras las más bellas Atenas
no las usa y a las de bronce se aferra, pérfidas
en el cuño e igualmente para con los ciudadanos. Los que tienen entendederas, Bien
nacidos, justos, modelos de honestidad... No
cobran más que desprecio. Mientras siervos,
descarados, vagabundos, pícaros, ¿los metemos
por doquier?” (Corifeo, en la primera parte,
Parafrasis- de: Las Ranas)
110-. Observa Aristófanes, que los ciudadanos
buenos son expulsados por los ciudadanos malos del control de la cosa pública,
entre otras razones porque estos, carecen de barreras morales para sus actos, y
compara esa realidad, con lo que ocurre con la moneda mala y la buena. Cuando circulan
en una sociedad dos monedas, una vil y la otra noble, la moneda buena es atesorada
con celo por las personas, retirándola de circulación, mientras que la
depreciada circula velozmente, porque los que la reciben se quieren desprender
rápidamente de ella. Nada más lejano en la intención de Aristófanes, que
descubrir prosaicas leyes económicas. En realidad estos descubrimientos tardíos
de los presuntos escritos económicos de los griegos, deberían tomarse como un
homenaje a la maravillosa producción intelectual de esta cultura.
111-. Los griegos tenían la economía como una ciencia
privada, responsable de la administración de los patrimonios domésticos. Generalmente
nos detenemos en Sócrates, Platón y Aristóteles, para hablar de la economía en
tiempo de los Griegos, pero quizás sea Jenofonte quien debería estar entre uno
de los primeros bustos en la galería de estatuas de los economistas griegos. Discípulo
de Sócrates fue amigo y tutor de Ciro el Grande de Persia, en cuyo homenaje y educación
escribió su famosa obra: Ciropedia, donde enmarcadas en enseñanzas políticas y morales
consigna muchas recomendaciones acerca de la administración material de cuestiones
que hoy calificaríamos económicas.
112-. Es más común de lo que imaginamos que
cuando alguien incorpora una nueva idea, lo haga en el marco de otra
disquisición, sin darse cuenta de muchas de las implicancias de sus conceptos,
que son luego reconsiderados y puestos en valor, por pensadores posteriores. Valga
esta reflexión, porque cuando encaramos la lectura de: La Riqueza de las
Naciones de Smith, éste, manifiesta durante los primeros capítulos de esta
obra, su embelesamiento ante los beneficios de la división del trabajo, incluso
más: es habitual que se destaque esta observación de Smith, como uno de sus
aportes más originales.
113-. Sin embargo, la claridad conceptual de
Smith, cuando relata minuciosamente lo visto por él en una fábrica de alfileres
para dar ejemplo de los beneficios de la división del trabajo no opaca para
nada lo escrito por Jenofonte en la Ciropedia, acerca de los beneficios de la
división del trabajo. Veamos los siguientes párrafos extraídos de la obra
citada: ”En verdad en las ciudades pequeñas son los mismos lo que hacen cama,
puerta, arado, mesa; y muchas veces es el mismo hombre el que hace la casa. Por
el contrario en las grandes ciudades por la necesidad que muchos tienen de toda
cosa alcanza a cada uno para su sustento una sola arte y muy a menudo ni
siquiera completa. Hay quien hace calzado para hombre y quien para mujer. Lo cual
por ende produce en cada uno mayor habilidad”.
114-. También podría sorprendernos la similitud
de argumentos esgrimidos por Jenofonte, encontradas luego en los escritos de
Francoise Quesnay, al reflexionar éste, que el único sector que hace un aporte
real a la producción de bienes es el agropecuario, porque es la única actividad
productiva que verdaderamente reproduce los bienes: de una semilla sale una
planta de la que salen semillas que a su vez se reproducen en muchas plantas. Mientras
que en el resto de las actividades humanas, hay modificación y recombinación de
materias pero no reproducción per-se de las mismas.
115-. Pareciera que los frutos de la inteligencia
humana, fluyen en el tiempo uniendo mentes y espíritus, y no como saltos discontinuos
entre genialidad y genialidad.
El inicio del pensamiento moderno: Sócrates- Platón- Aristóteles
116-. Los filósofos griegos han sido estudiados
extensamente, solo nos detendremos en algunos pequeños aspectos de sus
análisis. Sócrates
En primer lugar nos maravilla el aporte de Sócrates al fundar la Filosofía
Moral. En ese momento el hombre da un salto sustantivo en la creación
intelectual: organizar el conocimiento, reflexionar sobre el origen y las
razones de todas las cosas, celebrar la inteligencia, la especulación
intelectual, por el simple ejercicio de pensar.
117-. La Mayéutica, o el método de enseñar,
obligando al educando a aplicar sus propios conocimientos y caminos deductivos.
Pero básicamente instalar en la conciencia intelectual de su época la necesidad
de encontrar las razones más profundas de las cosas. Terminaba la era de la
aceptación resignada y empezaba el pensamiento moderno determinado por la
fatídica pregunta que desde entonces nos sigue persiguiendo: … ¿Y por qué? A
partir de ahora las cosas serán porque deban ser, y no simplemente porque son o
están.
118-. Platón= En
La República, su obra más difundida, testimonia, lo que a su criterio, debería
ser el aglutinante y motivo de la sociedad
humana, idealista, sostiene la inmortalidad del alma, y
también en la existencia de un orden moral rector del Universo. Algunos párrafos atrás decíamos que la única
posibilidad de progreso para mejor de la sociedad
descansa en el esfuerzo de sus individuos más calificados, de sus sabios, de
sus intelectuales. Platón
es una evidencia irrefutable de esta afirmación. Nada
volverá a ser igual en la historia, a partir de su pensamiento y el de los
sabios griegos, nunca más alcanzará la
imposición de la fuerza de los hechos para justificar el control sobre la sociedad.
119-. Desde entonces quienes aspiren a conquistar
el control social se sentirán obligados a justificar sus ambiciones. Solamente
una reflexión más, acerca del comunismo en Platón. Cuando éste describe la
sociedad ideal que proclama, asigna a la casta superior, integrada también por
filósofos, la comunidad de bienes. Piensa que si los hombres que administran el
poder a su vez defienden sus propios intereses, no serán ecuánimes, y el riesgo
de convertirse en déspotas y tiranos, terminará finalmente por corromper la
estructura social. El despojamiento de los bienes materiales en Platón, nada
tiene que ver con el comunismo de Marx y Engels, donde es una consecuencia
inevitable, según su visión, de la evolución de la sociedad a partir de la inauguración
del modo de producción industrial y la economía de mercado.
120-. Sin embargo, durante el siglo XX, esta
sospecha, acerca del comunismo de Platón, marginó a muchos estudiantes del
conocimiento de este filósofo, quien era censurado por esta proximidad
conceptual al marxismo, concentrándose la educación en la filosofía Griega, de Aristóteles,
defensor de la propiedad privada y, por lo tanto, afín a las ideas dominantes.
121-. Aristóteles es (para nuestra cultura)
el filósofo griego por excelencia por razones que ya analizaremos, cuando veamos
a Santo Tomás de Aquino. Hemos señalado que es una ardua tarea encontrar
pensamientos verdaderamente originales en cualquier autor. Generalmente, a
medida que retrocedemos en el tiempo, encontramos afirmaciones que anticipan
aportes originales hechos con posterioridad. Quienes hayan tenido la fortuna de
leer el tratado de A. Smith, o tengan la persistencia de acompañar esta lectura
hasta el capítulo correspondiente, compartirán quizás, la misma perplejidad que
el autor de estas líneas, al leer un párrafo de ‘La República’ de Platón, que perfectamente
podría haber sido extraído del primero.
122-. “para cierta necesidad nos juntamos uno con
otro; para otras necesidades con otras gentes, hasta que la multiplicidad de
necesidades reúna en un mismo lugar a cierta cantidad de hombres que se asocian
entre sí para darse ayuda recíproca; y a esta conveniencia hemos dado el nombre
de Estado..... y cuando uno hace partícipe a otro de lo que hay que repartir, y
cuando se hacen intercambios, cada uno actúa en vista de su propio interés”.
123-. La pobreza de los territorios de Grecia y
Macedonia, hacía que todos estuvieran atentos a que el número de pobladores no
excediera los que podían ser razonablemente alimentados por las áridas tierras
de la región. No hay que ser muy sagaz, para concluir que aquí, cuando Platón
expresaba su preocupación demográfica, anticipaba, de alguna forma, el
pensamiento de Malthus. Las reflexiones de Platón, referidas a los hechos económicos,
alcanzan una variedad enorme de temas que van desde la riqueza, la justicia
distributiva, el interés por el dinero, el comercio, la división del trabajo,
la publicidad, el salario, los contratos colectivos de trabajo, el dinero, el
crédito, el comercio internacional, etc.
124-. La óptica Platónica, para todos estos temas
está fundada en un enfoque moral. Igualmente, dos mil años después, A. Smith,
llega a la economía desde la moral, de la misma manera que los filósofos
Griegos. Y como ya destacáramos, quizás, este sea el salto cualitativo que
estos pensadores imprimieron a la historia: la necesidad de explicar y
justificar éticamente, la Organización Social Humana. Actitud, que a partir de
entonces se instala en todos los filósofos y pensadores de Occidente.
125-De Aristóteles
me permito, transcribir un párrafo: “el esclavo participa de nuestra vida,
mientras que el obrero está más alejado, el obrero ¿tiene una esclavitud limitada?
Seguramente ya se habrán dado cuenta que no es ésta una afirmación de Marx,
aunque este la debe haber leído en su tiempo con una sonrisa comprensiva. Lo
dijo Aristóteles, en su obra Politeia y pareciera confirmar que los discursos
científicos, sobre todo en Ciencias Sociales, no se circunscriben a
descubrimientos y avances sino que parecieran desarrollarse como una espiral
estirada, donde párrafos e ideas de hoy se retoman y reelaboran más adelante,
vinculando pensadores y tiempos distantes aparentemente desconectados entre sí.
126-. De Aristóteles seguramente está todo dicho,
pero en aras de la unidad de estos apuntes trataremos de consignar una vez más
conceptos económicos de este filósofo, incluso la propia palabra economía fue
lograda por él. Ubicaba en esta ciencia las artes de la buena administración
doméstica, de allí el nombre, Oikos-nomos, que
significa normas de la administración familiar: la esclavitud, el trabajo asalariado,
los bienes, la riqueza, la agricultura, la moneda, el valor de uso y el valor
de cambio.
127-. Es el primero que analiza la Paradoja del
Valor: Propone que hay cosas que tienen un gran valor de uso y ningún valor de
cambio, como el aire que respiramos y otras que no tienen ningún valor de uso,
como una amatista y sin embargo poseen un alto valor de cambio. La propiedad,
el interés, el ahorro, el monopolio, el comercio exterior, el nivel de precios,
en fin, un repertorio enorme de temas que hoy inscribimos en el campo de
nuestra ciencia, pero sin involucrarse demasiado en lo que para nosotros es el
tema central: quien produce el excedente social y como se distribuye.
128-. De como mentes tan extraordinarias aceptan
la institución de la esclavitud, como propia de la naturaleza humana, nos habla
en forma más que elocuente acerca de la permanente evolución de la moral social
y de cómo no podemos entender estos fenómenos sin tratar de comprender el
espíritu de cada momento histórico. Nos decía Aristóteles, que: “los esclavos
son propiedades animadas”. La naturaleza hace distintos los cuerpos de los
hombres libres que los de los esclavos, estos son vigorosos para los trabajos
pesados; aquellos en cambio, erguidos y elegantes, ineptos para estos trabajos,
pero útiles para la vida civil. La naturaleza se ocupa que algunos sean libres
y otros esclavos. (Politeia, capítulo 2)
129-. Sería imposible juzgar con ecuanimidad
estos párrafos sin tomar en cuenta el espíritu de esa época, tal lo
explicáramos en párrafos anteriores. No es la intención de estos apuntes,
extenderse más allá de lo expuesto, entorno de estos temas, ni tampoco la
preparación de su autor. Cualquier lector que quiera completar su conocimiento,
puede acudir a la lectura de las obras originales mencionadas, todas
disponibles en múltiples traducciones, o incluso a obras de estudiosos de estos
temas, con la garantía de quedar deslumbrados en el recorrido.
Jesús de Nazareth
130-. Inspirador de muchas fraternidades
religiosas erigidas por los seguidores de su doctrina, algunas lo consideran el
hijo de Dios hecho hombre, otras, un profeta más. Aquí sólo trataremos de
analizar las implicancias socioeconómicas de su discurso, específicamente su
revolucionaria propuesta de cambio de paradigma de la sociedad humana. En un
mundo que desde el fondo de los tiempos había sido organizado a partir del ejercicio
de la autoridad, o sea implícitamente, de la desigualdad, él proclama: “Amaos
los unos a los otros”, es decir, propone el reemplazo del paradigma de la
autoridad por el del amor.
131-. Para algunos creyentes sonará herético
referirlo a Jesús de Nazareth como oferente de un cambio de paradigma social,
pero si nos permitimos un poco de libertad en el pensar seguramente compartirán
conmigo esta estimulante perspectiva, sus primeros discípulos lo recibieron
como el Mesías que venía a liberar al pueblo de Israel, y posteriormente como
él redentor de todos los hombres. El mensaje de Jesús y su doctrina, que
proclama la salvación eterna, el perdón de los pecados, pero sobre todas las
cosas, la igualdad de todos ante los ojos de Dios, fueron rápidamente adoptados
por los sectores más pobres de la sociedad de su época.
132-. En primera instancia fue la religión de los
esclavos, de los postergados, de los humildes. No era para menos, ponía los
valores ancestrales patas para arriba (....) “los
últimos serán los primeros en el reino de los cielos”. Detengámonos por
un instante a considerar lo que significaba después de miles de años de sumisión,
voluntaria o forzada de los unos a los otros, que alguien con su carisma,
proclamase que todos los hombres eran iguales. No solo daba por tierra la
concepción de las diferencias naturales entre esclavos y amos sino que sentaba
las bases, para la aparición, casi dos mil años después, de teorías
igualitarias de organización social.
133-. Su discurso replantea por primera vez en la
historia el paradigma social, esto
es: si ya no hay esclavos, entonces ¿quién es el que realiza el esfuerzo para
la obtención del excedente social? Y si no hay seres naturalmente superiores en
dignidad, entonces: ¿cómo asignamos el resultado del esfuerzo social entre los
hombres? Si bien la naturaleza social del hombre parece bastante rígida,
teniendo en cuenta que las instituciones humanas se modifican más rápidamente
por lo formal que por lo real, también pareciera ser que a medida que la moral
social se va modificando, la conciencia social no retrocede y los valores que
se van incorporando en el acervo de los hombres solo se modifican aunque su
vigencia real, tengan los altos y bajos propios del devenir histórico.
134-. A partir de Jesucristo, la conciencia
social se modifica irreversiblemente; ya nada legitimará como en el pasado la
sumisión humana, de ahora en adelante pensadores y filósofos tendrán que
incorporar en sus análisis y pensamientos, los nuevos valores morales que se
han difundido velozmente entre las mayorías. Pero, no es tan fácil ni tan veloz
la transformación social necesaria para el establecimiento real de los nuevos
aires igualitarios, que los espíritus de los postergados asumen instantáneamente
al conocerlos
135-. La forma de producir, de comerciar, las
interrelaciones sociales, los ordenamientos jerárquicos de la sociedad, las
conveniencias entrelazadas, la ignorancia, el control de la fuerza, la
tradición y la costumbre, entre otras realidades hacen que la organización
social se modifique lentamente, porque, como tan brillantemente lo describiera
Giuseppe Tomási di Lampedusa, quienes tienen en cada período histórico el control
de la sociedad saben que (...) algo tiene que cambiar para que todo siga igual.
O como dicen los franceses: “plus ça change plus c´est la meme chose”.
136-. De cualquier manera, cuando aparecen nuevos
valores morales, producto de la evolución de la sociedad humana, promueven
nuevos e irreversibles estadios de conciencia social. Al igual que la
inocencia, que una vez perdida, nunca será recuperada, los mandatos de la conciencia,
en este caso la conciencia social, son ineludibles, una vez que llegan y se
instalan en la mente humana, lo hacen para quedarse. A partir de Jesucristo ya
nada será igual.
137-. La esclavitud pasará a ser una institución
forzada y amoral, y el hombre para seguir usufructuándola deberá asumir su
condición hereje, o modificar formalmente su ropaje moral, para poder “asimilarla”
sin mayores conflictos. El modo de producir los alimentos no se modifica: hay que
poner un hombre detrás de un arado, detrás de un buey, lo que si se modifica es
la justificación moral: antes era esclavo, ahora es siervo, antes obedecía un
mandato ancestral, ahora se ajusta al plan divino que lo ubica en esa tarea.
138-. ¿Qué diferencia real existe entre la
esclavitud y la servidumbre? Mucho podremos discurrir al respecto, incluso es
probable que si retrocediésemos en el tiempo y enfrentásemos a un siervo y a un
esclavo nos harían ver rotundas diferencias, pero desde nuestra conciencia
social actual, sabemos que son distintas formas del mismo hecho: la sumisión.
139-. En
la justa distribución de los alimentos, su metáfora de la distribución de los
panes, abre un universo de perspectivas que fascina a quienes escuchan su mensaje.
Las implicancias de su doctrina en la sociedad de su época son mucho mayor que
las que hoy percibimos. Si todos los hombres eran iguales, entonces nadie tenía
la obligación natural de proveer a otro hombre.
140-. La base conceptual de que la sociedad de
entonces se funda en que algunos nacían para gobernar y muchos para ser
esclavos desaparecía. Una nueva era se avecinaba, ya no era posible el mundo
como hasta ese momento, pero tampoco había medios para que fuera diferente, no
aparecían simultáneamente desarrollos tecnológicos que hiciesen posible esta
nueva visión. Y en el inicio de este nuevo tiempo a los hombres reunidos para
su conocimiento primero procuraba saciarles el hambre físico, el del cuerpo, el
que se sacia con comida, en un gesto que iba más allá de una necesidad
circunstancial.
141-. Era la indicación de su magisterio que enseñaba
que alimentar el cuerpo era un requisito imprescindible para la existencia
misma del grupo social, y que la satisfacción de este requisito excedía la
competencia de las responsabilidades individuales: era una necesidad social. De
alguna manera instalaba en el inicio del discurso ético - religioso, una
responsabilidad que las sociedades precedentes reconocían también como prioritaria:
en la génesis misma de la organización social humana está la resolución de lo
alimentario. Cuando sus discípulos le indicaron que la
multitud tenía hambre, Él les dijo. “dadles vosotros de comer”
142-. Lo que en realidad no cambió en ese momento
fue la forma de producir los bienes. Simultáneamente al nuevo discurso ético
que proponía un nuevo paradigma, no se modificaba el modo físico de la
producción de bienes. Al no haber cambios en la tecnología no hay cambios en
las relaciones sociales, por lo tanto es imposible que las relaciones sociales
se modifiquen sustancialmente. Y mal que les pese a los detractores de Marx,
tenemos que rendirnos ante la evidencia por él revelada, que las relaciones sociales se construyen a partir
de la forma de producir los bienes que
necesita la humanidad en cada período histórico.
El imperio romano
143-. La fenomenal construcción geopolítica
lograda por los romanos se apoya en las innovaciones tecnológicas de su aparato
militar. La supremacía que establecen, a partir de las técnicas guerreras que
desarrollan, los llevan a dominar y avasallar los pueblos que rodean el mare Nostrum,
como denominan con descarnada soberbia el mar Mediterráneo. Al conquistar
civilizaciones y territorios, no solo arrebatan los bienes materiales, sino que
también se adueñan de los valores culturales y religiosos de los pueblos
asaltados. Estaban en el tema de la principal productora de riquezas de aquella
época: La guerra.
144-. La apropiación sistemática del patrimonio
cultural griego, ejemplifica dramáticamente este hecho, no solo arrebatan sus
tesoros, sino que replican sus dioses, renombrándolos en una demostración
fantástica de flexibilidad cultural: Zeus, que rebautizan Júpiter, Afrodita -
Venus, Artemisa - Diana, Apolo - Febo, Poseidón - Neptuno, Dionisio - Baco,
Eros – Cupido, por mencionar solo los más conocidos.
145-. Esclavizan sus sabios y filósofos para que
fuesen tutores de sus hijos en un reconocimiento de la sabiduría lograda por la
civilización sometida y adoptan (roban) su ciencia como propia en una actitud
frente al conocimiento científico que solo volveríamos a ver en la historia dos
mil años después con la revolución industrial. La maquinaria de conquista y
control de los territorios usurpados, deslumbra hasta hoy a quienes estudian
este período histórico.
146-En primer lugar las técnicas militares,
pero también el desarrollo de la ingeniería civil como necesario complemento de
la dominación militar, las comunicaciones y finalmente el broche de oro: El Derecho Romano. Se apropian de territorios bienes y
toda clase de valores culturales, pero una vez establecido su control, su
conducta se ajustaba a una nueva propuesta, tremenda y asombrosa para la época:
La Ley Humana, o sea, el Derecho.
147-. Como si dijeran: …“Bueno, hasta aquí valía
la fuerza, pero de ahora en adelante la propiedad estará garantizada y regulada
en su alcance, por las leyes”. Y desarrollaron el cuerpo doctrinal, que regula
el derecho sobre las cosas, -prácticamente hasta nuestros días-, el Corpus Juris
Civilis conocido como Derecho Romano.
148-. Sobre la base de la necesidad de garantizar
el derecho de propiedad, crearon dos institutos jurídicos que tienen vigencia
hasta hoy: el de establecer contratos y el de testar. Por lo demás, los
economistas romanos se ocupan al igual que anteriormente los Griegos, de
reflexionar acerca de cantidad de cuestiones referidas al universo de lo
económico, la agricultura, la moneda, el comercio, etc., pero no tratan los temas
que hemos establecido como el eje de la ciencia económica, o sea como se genera
y distribuye el excedente social.
149-. Posteriormente el imperio se resquebrajó en
innumerables fragmentos que dieron origen a la estructura geopolítica de la Era
Medieval. Primero se divide entre el Imperio Oriental y el Occidental; luego en
incontables territorios, que se van aislando unos de otros, quedando como único
aglutinante la religión: es la Iglesia Católica Apostólica Romana, quien queda
finalmente con la responsabilidad de ser el excluyente denominador común de los
territorios que conformaban el ex imperio romano.
150-. De alguna manera el viejo adagio todos los
caminos conducen a Roma renueva su vigencia, pero ya no son las sorprendentes
vías romanas empedradas que habían construido para el desplazamiento veloz de
sus ejércitos, sino que ahora se trata de un etéreo pero poderoso vínculo
espiritual compuesto por un imbatible cóctel de pacto religioso, autoridad
terrenal de los pastores de la Iglesia a partir del control de las enormes
riquezas que posee, ordenadamente administradas por su estructura de gobierno
piramidal que otorga un fenomenal poder a los Papas.
151-. Hasta el lenguaje común, el latín, que
unifica el credo, se utilizaba en todos los textos sagrados, en el ritual que
cotidianamente todos practicaban, y permitía la comunicación fluida entre
miembros de comunidades distantes que localmente hablan idiomas completamente
diferentes. Durante este período la historia inflexiona drásticamente por el
mensaje de Jesucristo. Desde el fondo de los tiempos se acepta la esclavitud y el
saqueo como las formas naturales de obtener los bienes para los pueblos.
152-. Finalmente, por fuerza de las
circunstancias de su difusión y adopción por las mayorías, el último emperador
romano, Constantino, adopta la nueva religión: la religión de los esclavos, la que
dice que todos los hombres son iguales en origen y dignidad, la que deslegitima
la esclavitud y el saqueo. Pero estos
conceptos morales no bastan para cambiar en esencia las formas de relación de producción.
153-. La transición a la edad media no significa
la desaparición de la esclavitud y de la apropiación de la riqueza de otros
pueblos como modo de obtener riquezas. Pero sí instala un debate sobre la
legitimidad moral de los procedimientos sociales, que dura hasta hoy y
seguramente seguirá presente en la historia humana hasta que lleguemos al
Nirvana. Es notable como las concepciones sociales y morales se deslizan en la
historia como los meandros de un sinuoso río, tomando atajos o recorriendo
artificiosas elipses, pero siempre en un flujo continuo que hace que el río sea
el mismo pero distinto.
154-. Los pueblos antiguos fundaban sus
organizaciones sociales en la tradición o la religión. Los griegos valoran el
pensamiento desde una óptica moral, pero desarrollándolo como un ejercicio del
intelecto, sin resolverlo necesariamente en la vida cotidiana. Los romanos lo
establecen en su más que exitoso modo de organización social basado en el
saqueo y la apropiación, pero promoviendo a través de sus propuestas jurídicas,
implícitamente, la necesidad de cambiar las cosas.
155-. Finalmente la doctrina de Jesucristo que
inaugura el período de la ética judeo-cristiana de la historia que se
desarrolla hasta nuestros días.
El letargo medieval
156-. El mundo romano finalmente colapsó; la
energía militar aglutinante respaldada en la mística racial se disolvió
imperceptiblemente, entre otros motivos por acción del catalizador moral
propuesto por el Cristianismo. Cada pequeño territorio se vio obligado a asumir
su propio control y defensa ante el debilitamiento y finalmente disolución del
poder central político de Roma.
157-. Una nueva utopía comenzó a organizar el
pensamiento y a resolver las inseguridades de cada uno de estos nuevos centros
de autonomía política. Como decíamos anteriormente, las cosas cambian en parte
y en parte siguen igual, el mundo ya no será el mismo pero no se percibirá como
tan distinto por la continuidad del discurso histórico, ahora preñado por la
concepción moral y el mensaje religioso instalado por el cristianismo.
158-. La enorme maquinaria política, militar, de
comunicaciones, etc. del imperio fue finalmente reemplazada por pequeñas
autonomías. El gran ejército que fue la base del sistema imperial se desarticuló
y su lugar lo tomaron pequeños sistemas de defensa locales. El único
denominador común entre los distintos territorios pasa a ser la doctrina
religiosa y los centros de administración del conocimiento pasaron a ser las
entidades monásticas. La Iglesia Católica que durante los primeros años de la
era Cristiana estaba regida por la clandestinidad de las catacumbas deja de
estar sumergida en la reserva y la persecución para ocupar un rol cada vez más
destacado en la organización social.
159-. El otrora fluido comercio que circulaba por
las vías romanas a lo largo y a lo ancho de Europa pasa a verse cada vez más
limitado por la inseguridad, al desaparecer el control del ejército imperial y
aparecer los salteadores de caminos; las regulaciones regionales, impuestos y
trabas al comercio que cada Feudo o porción en la que se había dividido el
imperio imponen a la circulación de mercaderías.
160-. El intercambio cultural, consecuencia
inevitable de la permanente circulación de ejércitos y mercaderías, languidece
en un progresivo estancamiento por la nueva realidad geopolítica. El paganismo
romano, con su pragmatismo religioso que los llevaba a adoptar los dioses de los
pueblos conquistados como propios y a utilizar los bienes culturales saqueados desprejuiciadamente,
poco a poco se fueron transformando en una organización rígida, basada en el
monoteísmo cristiano.
161-. Al igual que en otras sociedades y
culturas, la rigidez del dogma reemplazó la flexibilidad de las creencias
multiculturales, porque un esquema de pensamiento cerrado, garantizaba la reproducción
del modo social, mientras que la diversidad, a los ojos de quienes detentaban
el poder, lo ponía en peligro. Estancada por un lado por la falta de acceso a
los bienes culturales y científicos que antes, durante el imperio se le
ofrecían naturalmente.
162-. Por el férreo control que pasa a ejercer
sobre la organización social, la otrora clandestina y ahora omnipresente
estructura religiosa. Del pragmatismo romano que priorizaba el conocimiento en
función de las necesidades técnicas de su ejército y de su desprejuicio
cultural que le permitía rápidamente ajustar sus códigos de conducta a los
valores regionales de los pueblos conquistados, se pasa a la rigidez de los
valores del catolicismo, que no eran permeables al conocimiento práctico por el
temor a poner en riesgo el dogma, y esta actitud comienza a gobernar todos los
actos cotidianos.
163-. De alguna manera, cuando vemos las ruinas
romanas a lo largo y lo ancho de Europa, advertimos que sus soldados pasaban a
ser los habitantes vip de los lugares que conquistaban. La infraestructura que
desarrollaban para vivir, los acueductos que alimentaban sus baños públicos,
que en esos tiempos eran una conjunto de costumbres tan sofisticadas, que
estaba más allá del lujo siquiera imaginado por los pueblos sometidos. De estas
realidades rayanas en lo extravagante poco a poco se vuelve a las vidas
aldeanas.
164-. El discurso social que se impone es el
mandato moral que propone el catolicismo. El conocimiento que deja de ser una
oportunidad al servicio del poder político a través de los instrumentos que
ofrece a la maquinaria militar, será a partir de ahora una constante reivindicación
herética severamente controlada por la dominante estructura religiosa. Los
caminos ya no llevan a Roma, ahora las otrora modernísimas vías romanas son senderos
maltrechos que no conducen a ningún lado y en todo caso recorrerlos es una más que
peligrosa aventura solo encarada por los individuos expulsados de la estructura
social formal:
165-. o sea, los comerciantes, que además de
sufrir el repudio y desprecio de los nobles y los religiosos, eran víctimas
permanentes de toda clase de atropellos. El nuevo rol del conocimiento, ahora
subversivo para el nuevo poder, lo confina a ser controlado por la institución
religiosa, y pasa a estar subordinado al nuevo paradigma de la sociedad: el
acceso a la vida eterna. La salvación del alma es el eje del discurso social, y
las estrategias que la posibilitan incluyen prosaicas prácticas palaciegas
similares a las de cualquier corte imperial.
166-. Pero como ya hemos visto la historia no
vuelve sino que se recrea en nuevos meandros, síntesis de los saberes pasados y
las nuevas perspectivas. El pensamiento inaugurado por los filósofos griegos,
deslumbra también a los sabios del catolicismo quienes adoptan sus categorías y
estructuras racionales reacomodándolas al paradigma ético de la doctrina, tal
cual ellos la interpretan. Los sabios religiosos, Oresme, San Agustín y
principalmente Santo Tomás de Aquino ajustan ambos discursos y nace la Teología
Católica, como una cosmovisión Aristotélico – Tomista.
167-. Una compleja explicación de la correcta
forma de la organización social humana es lanzada desde este cuerpo doctrinal. Se
inaugura la era del iusnaturalismo que establece que: así como existe un orden
en la naturaleza que explica los hechos del mundo físico, al que el hombre
accede a través de la ciencia existe un orden natural en la organización de las
cosas que no es tan evidente y que nos es revelado por la doctrina a cuyos
designios debe ajustarse la acción de los hombres para alcanzar la salvación.
168-. Pero volviendo a nuestros interrogantes
iniciales, ¿cómo resuelve ahora el hombre lo forma de producir y distribuir los
bienes? La esclavitud ha quedado deslegitimada por el mensaje de Jesús, nadie
que adopta la doctrina cristiana la aceptará porque está fundada en el ahora
antivalor que admitían las culturas antiguas que establecía que había hombres
que nacían para ser libres y otros, la mayoría, para ser esclavos.
169-. La distribución de los roles y los bienes
ya nos es un simple y obvio arbitrio de quien controla el poder, ahora es un
complejo laberinto donde la palabra justicia (entendida según la óptica de los
pastores católicos) guía las acciones. Santo Tomás de Aquino (1226-1274) establece
que para la doctrina de Jesús, la economía estaba reglamentada por la justicia
y fundamentada en la propiedad privada y el intercambio.
170-. El concepto del cambio justo se instala en
el centro del debate teológico, la idea Tomista está fundada en la equivalencia
de sus términos, de ahí que durante siglos los términos “desiguales” que eran
la base del comercio, o sea comprar algo a un precio y venderlo a uno mayor,
para obtener ganancia, estuviera expresamente condenado por la Iglesia. Así
también el interés por el dinero, dado que este último es estéril e incapaz de
generar riqueza alguna, mal le vale al que presta una suma de dinero pretender
una suma mayor por ello en devolución.
171-. El pensamiento de Santo Tomás liga
claramente la ética a la distribución: ésta tiene que ver estrictamente con la
justicia. La distribución de los bienes comunes a los particulares deberá
verificarse equitativamente considerando diversos factores, tales como los
méritos, dignidad y necesidades de las personas: méritos respecto de la
comunidad, dignidad o puesto que ocupan en ella, necesidades que deben ser
atendidas socialmente.
172-. Los bienes materiales deben, entonces,
distribuirse en proporción a las necesidades de las personas o grupos humanos.
Ahora bien; servida que sea esta primordial exigencia, será lícito atender al
rango y la cuantía de las aportaciones al bien común para determinar la medida
en que deben participar las personas, en esos bienes. Pero esta concepción no
será tan fácil de administrar en términos históricos, ¿Quién decide qué es lo
justo? ¿Quién mide la dignidad relativa entre las personas? Y ¿Quién no está facultado
para decidirlo?, ¿Quién decide cuáles son los bienes necesarios para los
distintos grupos y personas?, etc.
173-. La institución eclesiástica es la que se
encarga de las respuestas, pero no una iglesia angelical, espiritual, imbuida
del mensaje primigenio de Jesucristo, sino una iglesia terrenal, que administra
el poder, que es la mayor poseedora de bienes materiales y que por añadidura es
la depositaria de los saberes colectivos a los que administra en función de su
concepto del bien natural, que es en realidad el orden moral que deciden los
clérigos y que llevó al Apocalipsis de la Inquisición, una de las cumbres del
horror humano.
174-. Hagamos nuevamente, un salto retrospectivo
en el tiempo, salgamos por un momento del monasterio y vayamos al campo a ver
cómo se producen los bienes sociales por antonomasia, o sea los alimentos. Agricultores
que roturan la tierra con rudimentarias herramientas con el lomo doblado sobre los
surcos, vestidos con andrajos, y unidos al terreno que deben cultivar por
irrenunciables vínculos que determina estrictamente la ley natural.
175-. No son hombres libres, tampoco esclavos a
la usanza romana: son siervos de la gleba, con arreglo a las leyes medievales,
un campesino no era dueño de sí mismo. Todo, incluida la tierra que trabajaba,
sus animales, su casa, la virginidad de su futura esposa (ley de pernada) y
hasta su comida, pertenecía al señor del feudo. Conocidos como siervos de la
gleba, los campesinos estaban obligados a trabajar para sus amos quienes les
concedían a cambio una mínima parcela de tierra para cultivo propio, sus vidas
estaban llenas de penurias, se afanaban para producir alimentos suficientes
para sus familias y para cumplir con su señor.
176-. Les estaba prohibido marcharse del feudo
sin permiso, y para un campesino, la única manera de obtener la libertad era
ahorrar el dinero necesario para comprar un lote de tierras, o casándose con
una persona libre. En la Europa medieval, más del 90% de la población vivía en el
campo y trabajaba la tierra, los cultivos y la cría del ganado absorbían toda
la jornada, los métodos eran anticuados y no muy eficaces, las tierras de
cultivo alrededor de una aldea se dividían en tres grandes lotes, según su
calidad: aptas para trigo, centeneras y medio centeneras.
177-. A los campesinos se les asignaban pequeñas
parcelas en cada lote, de manera que las tierras buenas y malas quedaran
equitativamente repartidas, sembraban y cosechaban sus parcelas propias, pero
también servían en las tierras de sus señores cultivando sus campos, cosechando
sus cereales y emparvando el heno de sus amos. Una cosecha mala era una amenaza
de penurias extremas para los siervos. La comida en la Edad Media variaba, como
siempre, con arreglo a sus medios. Los nobles pudientes podían permitirse una
gran variedad de alimentos, incluyendo los frutos secos, las almendras y las
especias asiáticas, productos muy caros.
178-. La gente común comía un pan moreno y tosco
hecho con un poco de trigo, centeno o avena, verduras de huerta, y pocas veces
carne, en especial de cerdo, de sus existencias caseras. ¡Paradojas del destino
de los hombres! hoy en día a través de quienes estudian la nutrición humana
sabemos que dieta por dieta era mucho más saludable la que ingerían los pobres,
rica en fibras y vitaminas y pobre en azucares, hidratos de carbono refinados y
grasas saturadas, que acrecentaba la panza de sus señores.
De los clérigos a los comerciantes
179-. Hablar de oscuridad y luz para referirse al
medioevo tiene una inevitable carga de agravio que asumen quienes adoptan la
perspectiva iusnaturalista de la historia, pero es una alegoría inevitable a
vista de los sucesos considerados. Que el comercio era una actividad execrada
por las buenas mentes de la sociedad nos puede parecer inverosímil a esta
altura del desarrollo de la economía de mercado.
178-. En la era de los shoppings y de los
hipermercados; de los Ministerios de Comercio y los tratados de comercio
internacional hablar de la falta de legitimidad de la actividad comercial, más
que a un anacronismo risueño nos suena a mentira o gracia. Es muy interesante
ver en forma sucinta la evolución de la actividad comercial y su influencia en
la evolución histórica del período que estamos considerando.
179-. Como decíamos en el capítulo anterior,
rotos los hilos conductores establecidos por los romanos la interrelación entre
los distantes territorios del ahora desaparecido imperio había quedado en manos
de quienes no tenían otro espacio social para desarrollar su vida. En aquellos
años dedicarse al comercio era asumir la peor de las ocupaciones, era una actividad
que solo ejercían parias, desplazados, exiliados.
180-. Ya los griegos sabían que peor que condenar
a muerte a alguien era condenarlo al ostracismo, no había peor destino que
alejarse de su pueblo, de su cultura, de sus afectos y de su consideración
social. Pero al menos quienes sufrían esta condena tenían la remota esperanza
de iniciar una nueva historia y recuperar de algún modo los valores perdidos.
181-. Los comerciantes en cambio no tenían esta
posibilidad, al estar permanentemente en territorios ajenos, expuestos a toda
clase de avatares peligros, vejámenes y humillaciones, ni siquiera cuando
llegaban a las pequeñas ciudades medievales a ejercer sus destrezas mercantiles
eran aliviados de esa carga: tenían que acampar extramuros, del otro lado de
las defensas, condenados siempre a vivir en peligro.
182-. Sin embargo en el transcurso de los siglos,
la propia naturaleza de su actividad los hizo ir lentamente conformando y
acumulando lo que finalmente sería el paradigma del modelo social que sucedería
al orden medieval: la riqueza. Los campesinos, generación tras generación, solo
eran estimulados a producir su subsistencia, carentes de ningún incentivo para
acumular, porque inexorablemente eran expoliados por los señores a los que
servían.
183-. Mientras tanto los señores feudales
permanecían muy entretenidos en ejercer sus privilegios, como los juegos
cortesanos o el derecho de pernada y en explotar a sus siervos para poder
financiar su ocio y los de su corte. Los comerciantes iban poco a poco
generando los excedentes económicos básicamente en forma de metales y piedras
preciosas que finalmente le otorgarían el control social.
184-. El vehículo de esta dramática
transformación en la consideración pública fue que el sostenimiento de los
privilegios cortesanos exigía a los señores feudales contar con ejércitos que
les permitiesen defenderse de las pretensiones sobre sus territorios de sus
vecinos o avanzar ellos mismos sobre tierras y riquezas aledañas a sus feudos, y
para tener ejércitos se necesitaba dinero destinado a pagar salarios a los
soldados mercenarios.
185-. Además para entretenerlos en los
interregnos de paz, en la ejercitación de sus virtudes militares, practicando
las vistosas artes de la esgrima y la caballería en el ocio cortesano, y por supuesto
para dotarlos de pertrechos, armaduras, caballería etc. Entonces a la hora de
financiarse: ¿dónde concurrían los señores feudales a buscar auxilio? Acertó: a
las tiendas de los comerciantes que eran los únicos que se ocupaban de las prosaicas
y heréticas artes de acumular riquezas, las dos partes tenían algo para dar y
algo para recibir.
186-. Los señores feudales otorgaban privilegios
y exclusividades comerciales en los territorios que poseían, y recibían el
ansiado financiamiento, los mercaderes prestaban recursos financieros y
recibían privilegios comerciales (que significaban más ganancias), en
retribución por sus servicios. Las grandes autopistas de la era medieval eran
los ríos y los mares; las unidades de transporte que permitían las vías
fluviales y marítimas eran significativamente más eficientes que las que
posibilitaban las maltrechas carreteras medievales, además de permitir a través
del mar Mediterráneo alcanzar los objetos de supremo deseo de aquella época que
eran las exóticas mercaderías que venían de Oriente.
187-. Cuando mayor era el porte de las
embarcaciones y más eficaces sus sistemas de navegación mayor era la ganancia
obtenida por sus propietarios. Una pequeña escuna capaz de transportar algunas
pocas toneladas en un viaje que le llevaba varias semanas hasta las costas del
cercano oriente, rendía menos beneficios que una gran carabela que podía llevar
varias veces esa carga en el menor tiempo, cuanto más cantidad era la
mercadería transportada, y más rápidos los viajes: más ganancias.
188-. Esta nueva clase social no tenía prejuicios
al respecto, y viendo algunas de sus opiniones, que quedaron registradas,
verificamos el cambio moral que iba ocurriendo hacia el fin de la edad media. Es
famosa la alocución de Cristóbal Colón a los Reyes de España reclamándoles fondos
para su epopeya oceánica: “Vosotros sabéis Vuestras Majestades que las riquezas
todo lo pueden, con ellas se compra la dignidad, el poder, la felicidad e incluso
hasta lugares en el cielo…”
189-. “…que de todas y cualesquiera mercaderías,
siquiera sean perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería y otras
cualesquiera cosas y mercaderías de cualquier especie, nombre y manera que
sean, que se compraren, trocaren, hallaren, ganaren y hubieren dentro de los límites
de dicho Almirantazgo, que desde ahora Vuestras Altezas hacen merced al dicho
don Cristóbal, y quieren que haya y lleve para sí la decena parte de todo ello,
quitadas las costas todas que se hicieren en ello, por manera que de lo que quedare
limpio y libre haya y tome la dicha décima parte para sí mismo, y haga de ello
a su voluntad, quedando las otras nueve partes para Vuestras Altezas…”
190-. “…que
en todos los navíos que se armaren para el dicho trato y negociación, cada y
cuando, y cuántas veces se armaren, que pueda el dicho don Cristóbal Colón si quisiere
contribuir y pagar la ochena parte de todo lo que se gastare en el armazón, y
que también haya y lleve del provecho la ochena parte de lo que resultare de la
tal armada” Obviamente, detrás del supremo objetivo de obtener riquezas, todas
las facilidades que permitían aumentar las cargas y disminuir los tiempos de
cada travesía eran bienvenidas.
191-. Mientras la Iglesia Católica, a través del
Santo Oficio obligaba a Galileo a afirmar que la Tierra era el centro del
Universo, congelando toda posibilidad de avance en el conocimiento científico,
a los mercaderes les importaba muy poco que la tierra fuera cuadrada, redonda o
alargada; lo único que les interesaba era adquirir conocimientos que les
permitiesen obtener más riquezas. La nueva clase social en ascenso, se afanaba
por adquirirlo aunque con más prosaicos fines.
192-. Los libros solo podían replicarse
manualmente en forma artesanal y los únicos que tenían medios, cultura y tiempo
para hacer esta tarea eran los monjes, entonces los monasterios se erigían en
eficaces administradores del conocimiento: aquellos libros que contenían información
contraria a lo que la iglesia consideraba el orden natural, eran bloqueados al acceso
público e incluidos en el Index de los libros prohibidos.
193-. Pero no eran los únicos que se valían del
conocimiento para acumular poder: un buen cartógrafo capaz de confeccionar un
mapa confiable, era más valioso para un mercader que un Obispo que intermediara
su acceso al reino de los cielos. Y esta apreciada posibilidad alcanzaba todos
los conocimientos científicos que se apartaran de los saberes ancestrales, en
tanto y en cuanto pudieran ser útiles en el desarrollo de las estrategias
comerciales.
194-. Un herrero alemán, Johannes Gensfleischzur
Ladenzum Gutenberg, hoy simplemente recordado como Gutenberg para beneficio de
los estudiantes actuales, inventó la imprenta de tipos móviles y derribó de un
mandoble, con la espada de su ingenio, el monopolio que había tenido la Iglesia
sobre los libros, que hasta entonces solo podían ser reproducidos en forma manuscrita
por los monjes recluidos en monasterios y avocados totalmente a ese menester.
195-. La imprenta, puso rápidamente los libros al
alcance de los laicos, que ansiosos, los indagaban, terminando con el milenario
monopolio del conocimiento, que había administrado la Iglesia Católica durante
el largo período medieval. La avidez que tenía la sociedad por el conocimiento,
liquidó lo que quedaba del orden moral medieval.
196-. Los barones del comercio, ahora liberados
del estigma moral de la riqueza, acumulaban inmensas fortunas que les permitían
construir palacios, tener sus propios ejércitos y multitudes de cortesanos
sirviéndolos, y los artistas más notables de su tiempo decorándolos. Apropiándose
del poder sobre las cosas terrenales opacando incluso los privilegios que conservaban
algunos señores feudales. Las dinastías comerciales italianas eran tan poderosas,
que incluso no dudaban, si convenía a sus designios, tomar por asalto
instituciones como la Iglesia Católica.
197-. Ubicando como Papas a miembros de su propia
familia, caracterizados no precisamente por sus costumbres virtuosas y
austeras. De aquellos modestos marginales que eran los primeros mercaderes a
estos príncipes del comercio que eran capaces de costearse ejércitos y flotas y
construir para su disfrute ciudades maravillosas como Venecia habían
transcurrido más de mil años. Pero seguramente ellos consideraban que había
valido la pena.
198-. Max Weber en su monumental obra sobre la
ética protestante nos ilustra magistralmente sobre el ascenso y la consagración
de esta nueva clase social: “Esta entrega a la profesión con afán de enriquecimiento
es necesario al orden económico capitalista: él requiere de esta especie de
comportamiento para con los bienes externos, ya no es necesario tomar como
punto de apoyo la aprobación de un poder religioso, y juzga todo influjo perceptible
sobre la vida económica de las normas eclesiásticas o del Estado, como un
impedimento…
199-. …la concepción del mundo marcha determinada
por la suerte de los intereses político-comerciales y sociales. Y de igual modo
como pudo romper las cadenas que lo sujetaban a las viejas formas de la
constitución económica del medioevo, apoyado en el poder incipiente del Estado moderno,
así pudo haber ocurrido (diremos de paso) en sus relaciones con los poderes
eclesiásticos”.
Ingreso al mercantilismo:
200-. Los capitalistas leales a la tradición
eclesiástica eran en su actividad un tanto indiferentes a la ética en el mejor de
los casos, un tanto aceptables, si bien arriesgaban, de manera concluyente, el logro
de la bienaventuranza, ya que podía inducir, de un momento a otro, al conflicto
con el veto eclesiástico del préstamo a interés: como queda comprobado, por fuentes
fidedignas, que cuantiosas sumas eran transferidas, a la muerte de las personas
ricas como “dinero de conciencia”, a la instituciones eclesiásticas, salvo determinados
casos en que pasaban a los antiguos deudores en calidad de “usura” injustamente
ejercida con ellos.
201-. La ruptura de la ética medieval que
condenaba la acumulación de riquezas como móvil de la existencia no era
suficiente para las nuevas clases entronizadas en el control social. La
historia de la organización social humana nos muestra que cuando un nuevo grupo
social se encarama en su cúspide dos son los mandatos esenciales que debe
cumplir: el primero, legitimar su autoridad con una construcción filosófica que
lo valide, y el segundo el diseño de mecanismos que lo reproduzcan y perpetúen.
202-. Para los barones del comercio instalados en
el poder en esta Nueva Era se hizo entonces necesaria la inauguración de un
nuevo discurso social que legitimase sus instrumentos de ascenso social y de
control político. Los límites de la concepción católica de la riqueza
establecida por los sabios Tomistas, se hacen evidentes. Aseveraciones como: “Nummus
non parit Nummus” o sea, “El dinero no engendra dinero” establecidas por el
discurso Aristotélico – Tomista, son absolutamente incómodas para los nuevos
poderosos, y además han perdido consenso en general en la sociedad.
La codicia se ha instalado y vino para quedarse.
203-. Ya nadie está dispuesto a aceptar una
doctrina que condene la tasa de interés. Una nueva concepción se asoma en el
horizonte: hacer dinero y acumular riquezas ahora no es pecado. Muy por el
contrario, el progreso económico individual implica necesariamente el progreso del
conjunto, la prosperidad económica significa colaboración con el plan divino,
la ética individualista se instala en el discurso religioso. Salva tú Alma es
el nuevo imperativo del discurso religioso que reemplaza el originario Amaos
los Unos a los otros con un postulado individualista que marca los nuevos
tiempos y la nueva moral, instalando la ética del
individualismo a ultranza, aún en lo más íntimo del discurso religioso.
204-. Pero esta reelaboración conceptual
necesariamente implica una ruptura y también nuevos profetas. El Cisma
Protestante parte en dos el universo Cristiano y un nuevo pastor inicia el
camino de la satisfacción ética a las nuevas clases sociales: Lutero. Aunque es
el Calvinismo con su doctrina de la predestinación y la consiguiente interpretación
del éxito económico como garantía de la gracia divina, la doctrina que termina
de instalar la nueva moral, que es rápidamente llevada a la cúspide por quienes
encaran los nuevos paradigmas.
205-. La nueva concepción de la ética es dictada
por los prototipos sociales que trae el recién inaugurado modo de producción:
Benjamín Franklin, que había nacido casi un siglo antes que A. Smith publica su
tratado sobre el origen de la prosperidad de los pueblos proponiendo mucho antes
que Alfred Marshall los valores que serían las verdades reveladas del nuevo
evangelio social: “el tiempo es dinero, el crédito es
dinero, el dinero es fértil y reproductivo”. ¡Cuánto había cambiado el
mundo!
206-. La nueva moral social se fundaba en los
antivalores del mundo medieval, y Franklin no solo ya no corría el riesgo de
terminar sus días en una hoguera sino que era el modelo a imitar por millones
de adoradores de los nuevos becerros de oro.
El mercantilismo como doctrina
207-. Niccolo Machiavelli Finalmente la ética del
lucro y la riqueza se impone como paradigma social. Los
mercaderes al controlarlos, imponen sus criterios a toda la sociedad. Su
influencia pasa a ser tan determinante que sus
valores, sin serlo, porque solo son intereses en movimiento,
se imponen con la fuerza de una doctrina filosófica. El
mercantilismo adquiere un status que le queda grande, pasa a ser El
Mercantilismo, a pesar de ser una cuasi-doctrina
sin profetas ni propuestas filosóficas.
208-. El pragmatismo
materialista se instala en el criterio colectivo. Lo útil y apreciado
para la sociedad es lo útil y apreciado para el individuo; la posesión de riquezas
es el objeto de la vida de las personas y por ende, el objeto del Estado es la promoción
de las acciones que estimulen el incremento de su propia riqueza. Acumular oro, plata y otros metales preciosos pasa a ser la
motivación de los individuos. En primer lugar, a través del mecanismo
que hacía ricas a las personas en esos tiempos, o sea el comercio: el Estado
tenía que auspiciar las exportaciones de bienes a cambio de monedas y metales
preciosos, y debía restringir las compras en el extranjero que significaran su
salida.
209-. El proteccionismo pasó a ser la doctrina de
aceptación general, y el sentido práctico, el método. Quizás lo más interesante
que nos ofrece Machiavello sea una nueva oportunidad de verificar el espíritu
de una época. Lo singular del período que estamos analizando es que los
comerciantes se fueron haciendo del poder sin necesidad de desarrollar
previamente una ideología. La sociedad los había colocado inicialmente en el
rincón de los desamparados, si bien el rol que desempeñaban era imprescindible
para los habitantes de los feudos, estos no se preocupaban en reconocerlo, ni
siquiera en pensarlo, pero los mercaderes iban acumulando riquezas y su
correlato político: poder, en el siglo XVI ya eran prácticamente los
depositarios del poder real.
210-. En el ínterin los privilegios que
originalmente reclamaban los comerciantes fronteras adentro, de los feudos
primero y de los reinos después, habían bosquejado lo que serían los estados nacionales.
Aquellos mercaderes que habían iniciado el intercambio de mercedes con los
señores feudales, (unos cedían monedas y metales preciosos para financiar las
actividades feudales y los otros otorgaban privilegios aduaneros), no
imaginaban las consecuencias para la historia de sus incipientes vínculos.
211-. El cierre de los territorios, ya no solo de
pequeños feudos sino de las unidades raciales, culturales e idiomáticas que
finalmente formarían los estados nacionales, se había logrado sin un atisbo de
justificación ética o filosófica. Como decíamos páginas atrás, los mercaderes
estaban habituados a basar sus actos en un crudo pragmatismo. En el inicio poco
les importaba si las cosas que servían a sus fines: obtener ganancias, se correspondían
con los postulados del catolicismo o algún otro credo. Si eran útiles al
objetivo, estaba todo bien.
212-. Por lo tanto el conocimiento y la
innovación pasaron a ser considerados prioritarios por quienes en ellos veían
una camino que facilitaba el enriquecimiento. Los grandes mercaderes se
transformaron en mecenas de inventores y artistas: La creación floreció, la
actividad artística también, la vida dispendiosa, la sensualidad en las costumbres,
y la pérdida de respeto a los valores religiosos que durante un milenio habían gobernado
la conducta social.
213-. Nunca tan certera la observación de A.
Smith, cuando afirmaba que la riqueza solo servía para comprar objetos que
permitiesen demostrar que se la poseía, y nada más que eso. Los estados
nacionales, se fueron consolidando por las políticas de frontera cerrada y se lanzaron
a la caza de riquezas por todo el mundo, sin reparar en los medios. El
colonialismo y el saqueo de territorios ultramarinos se ratificaron una vez más
como practicas apropiadas y legitimas para las naciones.
214-. Los estados europeos, competían para
apropiarse de la riqueza de pueblos lejanos a los que expropiaban brutalmente,
primero de sus stocks de riqueza y luego, esclavizando sus habitantes,
poniéndolos a roer las entrañas del subsuelo para extraer los metales que
todavía no habían sido explotados. Incluso se robaban entre sí, saqueándose
mutuamente sin ningún escrúpulo las flotas que traían los tesoros de allende
los mares.
215-. Civilizaciones enteras fueron arrasadas,
culturas destruidas, pueblos esclavizados y el tráfico de hombres se hizo una
práctica corriente en nombre del objeto supremo de la acción del Estado, que es
la acumulación de riquezas a cualquier precio. Las grandes naciones europeas se
repartieron impúdicamente el mundo, estableciendo un tráfico marítimo intenso
para llevar las riquezas expoliadas, compitiendo brutalmente entre sí y habilitando
formalmente prácticas descarnadas de saqueo y exterminio.
Los Corsarios pasaron a ser agentes del Estado.
216-. Esta, actividad, la piratería, (para
decirlo claramente) que había estado presente desde muy antiguo en la historia
florece explosivamente después del siglo XV, al amparo de las teorías mercantilistas
y la avidez de los monarcas europeos por las riquezas extraídas por las naciones
colonialistas de los pueblos sometidos. La historia de América comenzó con esta
acción expoliadora. Civilizaciones milenarias y ejemplares fueron devastadas
por la codicia brutal de los conquistadores, que destruyeron sociedades ancestrales,
organizadas ejemplarmente, que cobijaban millones de personas al amparo de
culturas decantadas y complejas.
217-. La brutalidad de sus actos estaba amparada
no solo por el pragmatismo, sino también por una pretendida acción “civilizadora”
en nombre de los valores de la cultura europea. Encabezando las flotas
coloniales venían sacerdotes encargados de difundir los valores de la doctrina
Cristiana, y la religión ofrecía así “justificaciones” oportunas para estas
acciones de conquista. Pero cuando estos mismos sacerdotes, en el ejercicio de
su acción evangelizadora, dificultaban los planes económicos de los
conquistadores, eran impiadosamente sacados del medio, como lo ilustra la
suerte de la Compañía de Jesús en Sudamérica que fue expulsada en el siglo
XVIII, porque por su evangelización, los indígenas dejaban de ser presa fácil de
los esclavistas portugueses que los trataban como una mercancía más.
218-. Las doctrinas mercantilistas tuvieron
importancia capital para nuestra región, el Virreinato del Río de la Plata. A
su luz se escribieron los primeros capítulos de nuestra historia. Si
establecemos una correlación temporal entre las doctrinas económicas y los acontecimientos
de las colonias, encontraremos un acople perfecto y una explicación clara a
nuestros orígenes. Si seguimos esta correspondencia hasta nuestros días veremos
explicados un sinnúmero de los interrogantes que a veces nos desvelan cuando hacemos
el inventario de nuestras penurias pasadas y presentes.
219-. Es la era del Mercantilismo,
la incubadora intelectual y moral en la que se inició el espíritu del
capitalismo moderno, es la escuela donde se adiestraron los aventureros
inescrupulosos del mundo de los negocios que varios siglos más tarde se harían
cargo de la historia reciente. Esto se consolidó en la segunda mitad del siglo
XX, cuando la financierización global reemplazó el espíritu emprendedor de los
primeros industriales que hacían girar y reproducir la máquina de la
producción, tras el objeto de la obtención de ganancias, por el de la especulación
financiera estéril, que terminó por apropiarse de todos los activos, a través
de las manipulaciones financieras, entronizadas por la doctrina monetarista.
220-. Pareciera, como sostenía Marx, que en cada
período histórico se gesta su sucesor basado en las antípodas de las
concepciones vigentes en él. A un mundo signado por la subordinación de lo
económico a lo espiritual como se promueve en la edad media, le sucede un mundo
de un materialismo descarnado y rapaz en la era moderna. Al amparo de las
nuevas fortunas acumuladas por los mercaderes, se construyen fabulosos palacios,
donde excelsos artistas, al servicio de los nuevos poderosos, crean
maravillosas obras de arte. Es el período conocido como el Renacimiento.
221-. La Iglesia no fue ajena a esta exhibición
dispendiosa y obscena de riqueza y poder terrenal, y los Papas competían en la
exhibición de lujo, poderío temporal, en el mecenazgo de artistas y cantidad de
amantes, mal que le pesara a la doctrina. La creación dejó de ser estigmatizada
y florecieron los inventores, pensadores y científicos al amparo de los nuevos
vientos de irreverencia y libertad. En Francia los grandes señores feudales,
los más ricos de Europa por ser propietarios de las tierras más fértiles del
continente, tenían tanto poder económico que fueron convocados por los reyes a
vivir en Versalles porque teniéndolos reunidos en un solo lugar era la única
forma de controlarlos y evitar complots que pusieran en peligro sus dinastías.
222-. Al amparo de estas intrigas palaciegas se
desarrollaba la vida cortesana más abusiva y estéril de la historia de
occidente, la de los Orleáns que finalmente en palacio exhibían un estilo de
vida absurdamente fastuoso sostenido por crecientes y abusivos impuestos y exacciones
que agobiaban a los ciudadanos y provocaron la Revolución Francesa, cuando la
sociedad entera estalla en rebeldía y termina drásticamente con el Absolutismo
y la era feudal en Francia.
223-. En Inglaterra, mientras tanto, otro proceso
se viene desarrollando a partir de la declinación económica de los
terratenientes que los obliga en el afán de conservar sus fundos, a permitir que
sus descendientes contraigan enlace con la nueva clase: los mercaderes,
produciendo finalmente una transición de la sociedad feudal a la mercantil e
industrial, en forma mucho menos cruenta, lo cual le permitió a Inglaterra en
el siglo siguiente liderar las potencias coloniales, al no sufrir los desgarros
de guerras civiles.
224-. En este contexto, las ideas propuestas por
Machiavello en su obra más conocida; “El Príncipe”,
no constituyen un ejercicio aislado sino una expresión cabal de su tiempo. La
frase que se le atribuye habitualmente para referir su pretendido cinismo: “el fin justifica los medios”, en realidad no figura
en ninguno de sus escritos, aunque esto es irrelevante, porque no solo
representa el tono en que está escrita la obra mencionada para un lector actual
sino también el verdadero espíritu del Renacimiento.
225-. Al escribirla, Machiavello, no se instala
en la esquina de los sabios inescrupulosos, sino en el centro del espíritu de
su época. Sus recomendaciones al príncipe para lograr, mantener y consolidar el
poder, de ninguna manera debemos verlas como cínicas ni tampoco cuestionadas
desde la ética, simplemente eran como su tiempo era.
ANTECEDENTES DE LA ECONOMÍA CLÁSICA
226-. Francoise Quesnay: Los
economistas, cuyas ideas estamos abordando son individuos fascinantes, con
vidas curiosas y personalidades con aristas que
de conocerlas nos resultarán inolvidables. Valga
esta pequeña digresión antes de introducirnos en tema para acreditar lo dicho. Comenzaremos por una personalidad insigne de la
Francia del siglo XVIII: un médico cirujano, el
más prestigioso de todos: a sus cuarenta años fue designado Secretario Perpetuo de la Academia de Cirugía, y pasó a ser Cirujano del
Rey, se instaló en Versalles por deseo de su
otra protectora, nada menos que Jeanne-Antoinette Poisson, marquesa de
Pompadour, conocida como Madame de Pompadour,
famosa cortesana francesa, la amante más célebre e influyente
de Luis XV,
227-. Además le otorgó título nobiliario,
distinciones en las que Quesnay se instalaba cómodamente, al igual que la
intrigante vida en palacio, miembro como era de una tradicional familia
terrateniente. Luis XV temía obsesivamente el poder de los riquísimos nobles
franceses, y para controlarlos organizó en Versalles la residencia obligada de
todos ellos y para entretenerlos era anfitrión de una secuencia interminable de
eventos tan fastuosos como disparatados e inútiles, lo que podría haber sido
pintoresco si no hubiese sido financiado con un enorme déficit del Estado,
apoyado en impuestos abusivos e impagables aplicados a las clases sociales más bajas.
228-. Quesnay disfrutaba plenamente esta vida de
intrigas y conspiración aprovechando el tiempo para desarrollar su segunda
pasión: desentrañar los misterios del funcionamiento de la sociedad. Por
formación nos legó una lectura de los fenómenos sociales desde la fisiología, comparando
el funcionamiento social con el de los organismos vivos: la sangre eran los
bienes que circulan por la economía, el cerebro la clase dirigente, y así hasta
el detalle. Pero su visión no se agotó en esta analogía, sino que a partir de
ella creó un instrumento de gran utilidad, cuya potencialidad recién se pudo
desarrollar completamente con el arribo de la cibernética en el siglo XX, la
tabla de insumo producto: Le tableau Economique.
229-. Quesnay advirtió que en la vida económica
todos los sectores estaban directa o indirectamente vinculados entre sí y que
resolviendo esta gigantesca ecuación se podía prever los cambios en toda la
economía producidos por cada una de sus variables individuales. Doscientos años
después, el economista ruso (posteriormente nacionalizado estadounidense)
Wassily Leontief desarrolló un modelo muy útil para estimar los niveles productivos
sectoriales y las relaciones intersectoriales, inspirándose en el famoso
esquema propuesto por Quesnay en su Tableau Economique.
230-. El método input-output
permite una aproximación empírica de las interrelaciones existentes entre los
distintos sectores en que puede dividirse una economía. Quesnay asimismo
encarnaba otras paradojas, desde su visión aristocrática de la sociedad sostenía
la perspectiva del valor que le permitiría un siglo después a Marx proponer la revolución
proletaria, y pretendía dar sostén filosófico al mundo al que él pertenecía, el
de los aristócratas terratenientes, afirmando que el único sector que verdaderamente
creaba bienes era la agricultura, siendo los otros meros manipuladores y
transformadores de materia prima.
231-. Los abusos en la apropiación del excedente
social por parte de los nobles franceses que dilapidaban sus enormes fortunas
en una vida estéril y dispendiosa mientras que los siervos de sus feudos eran
sometidos a una creciente miseria y abusos para sostener los excesos de aquello
terminó colapsando la sociedad francesa al provocar las revolución homónima que
dio por tierra el universo de relaciones sociales que daban sustento a las
ideas de Quesnay.
232-. Como ya hemos visto a lo largo de este
análisis, generalmente los conceptos de un período son sucedidos por sus
opuestos en el siguiente. El caso del pragmatismo brutal y casi primario de los
Mercantilistas es sucedido por una doctrina mucho más elaborada que surge en la
Francia señorial inspirada en los valores que sostiene su burguesía
terrateniente. Al precepto de los mercantilistas que establece que la riqueza
de un pueblo es la acumulación de dinero, oponen uno mucho más elaborado.
233-. Sostienen los Fisiócratas que lo único que
verdaderamente generaba riqueza en forma efectiva era la tierra, que
multiplicaba naturalmente los frutos, a diferencia del dinero y los metales
preciosos que en si eran estériles y no se reproducían por sí mismos como las simientes
en el campo. Llaman a las actividades industrial y comercial, y a los
trabajadores en ella ocupados la clase estéril, porque no reproducen los bienes
sino que simplemente los transforman.
234-. Por supuesto que semejante discurso
encuentra su andamiaje en los poderosísimos señores feudales franceses, los
dueños de las tierras más productivas de Europa, que aceptaban más que gustosos
esta doctrina filosófica que los encumbraba en el sitial social de privilegio. Paradójicamente
el principal mentor de esta doctrina no es un terrateniente sino el más famoso
cirujano de Francia, Secretario vitalicio de la Academia de Cirugía de Francia
y economista por afición. El secreto de la sociedad bien ordenada estaba, para
Quesnay, en que todos trabajaran para los demás pensando que lo hacían para sí.
235-. Anticipando las ideas de Smith proponían
que las acciones económicas quedaran libradas a la decisión de sus actores sin
intervención del estado: “laissez faire, laissez passer”,
la famosa expresión que exhortaba a dejar fluir los eventos económicos sin
intervenir en ellos, la apuntaron los fisiócratas en el fortalecimiento de su
concepción ideológica. A esta altura de la descripción de sus ideas es casi
redundante decir que tenían una visión de la organización económica centrada en
la propiedad privada absoluta.
236-. Quesnay se reía de aquellos que sostenían
que todos los hombres tienen derechos sobre las cosas diciendo que era como
decir que todos los pájaros tenían derecho sobre todos los insectos. Adhería a
la concepción iusnaturalista de la existencia de un orden natural de ocurrencia
de las cosas, que por supuesto, implicaba su escala de valores y sostenía que
el derecho positivo debía ajustarse a éstos para que la sociedad se resolviera
en armonía.
237-. Probablemente uno de los legados más
importantes de Quesnay fue una consecuencia de su concepción acerca del funcionamiento
“orgánico” de la sociedad. Para ejemplificar su
idea que la circulación de bienes dentro de la economía se asemejaba a la
circulación de la sangre en el cuerpo humano diseñó un esquema al que llamó Le
Tableau Economique, una tabla de doble entrada, que mostraba la forma en que se
trasladaban de un sector a otro las materias primas y bienes en general,
conformando el conjunto de la riqueza.
238-. Esta
fantástica idea fue desarrollada en el siglo XX por el economista
ruso-norteamericano Wassily Leontief (1906 - 1999), que a través del esquema de
imput-output desarrolló su famosa Tabla de Insumo Producto, que se ha
transformado en una herramienta imprescindible del análisis económico moderno.
239-. Una de las primeras consecuencias
formidables de la aplicación de este instrumento es la conocida paradoja de
Leontief, que le permitió demostrar a través de su análisis de la economía
norteamericana con este instrumento, que las exportaciones de Estados Unidos
(en 1953) no eran capital intensivo como todos creían, sino por el contrario
mano de obra intensiva. (Sin quererlo tal vez, hizo aparecer en la economía a
los invisibles trabajadores.)
240-. También esta herramienta de análisis, ha
permitido en nuestro país al Dr. Héctor Sejenovich diseñar una Tabla de Insumo
Producto de la Naturaleza, donde por primera vez se
ponderan económicamente los activos naturales utilizados hasta ahora
gratuitamente por los procesos industriales, con las nefastas
consecuencias para el ambiente que la sociedad está rápidamente comenzando a
advertir. Con lo que se demuestra el error suicida de
no requerir aporte impositivo o arancelario para sostener o restaurar el
recurso o el lugar depredado.
241-. Finalmente, los abusos del Absolutismo en
Francia provocaron uno de los estallidos sociales más influyentes de la era moderna:
la Revolución Francesa. Los intelectuales que la
pergeñaron, dándole sustento ideológico, propusieron una sociedad con un nuevo
paradigma que incluso inscribieron en los símbolos de la nueva nación:
Libertad, Fraternidad e Igualdad. Pero no lograron (otra vez sopa) imponerlo en
la organización social: no era el tiempo de programas libertarios, era el
momento de la revolución industrial y su paradigma: la ganancia.
El inicio de la escuela clásica
242-. Adam Smith (1723-1790): Fue
uno de los más importantes pensadores de la Ciencia Económica, típico autor que todos comentan y pocos leen, lamentablemente, porque
hacerlo es adentrarse en el mundo intelectual de
los sabios del siglo XIX, lo que constituye una experiencia fascinante. Tomar contacto con su vida y obra, especialmente
Teoría de los sentimientos Morales y la ya
mencionada: Riqueza de las Naciones es la oportunidad de conocer uno de los
autores más interesantes de la Ciencia que nos
ocupa. No vale la pena extendernos en
referencias biográficas disponibles en todos los manuales, solamente diremos que representa emblemáticamente al
científico apasionado por la actividad, y al
igual que sus pares, interesado en todos los temas.
243-. El
polyhistores del siglo XVIII que exploró todo el conocimiento a su alcance, el
maestro erudito que despertaba devoción entre discípulos y profanos, el espíritu
libre que sorprendía a todos con razonamientos, que una vez formulados, eran
vistos como evidentes y lógicos por la mayoría de sus contemporáneos, el
misántropo que vivió con su madre toda su vida, el discípulo de los mejores
intelectuales del siglo XVIII, David Hume, François Quesnay.
244-. Smith,
enseñaba Filosofía Moral, un muy amplio cuerpo conceptual que hoy designamos en
parte como ciencias sociales, estaba integrado por los siguientes campos:
teología natural, o sea la explicación del universo a partir de una concepción
iusnaturalista, ética, jurisprudencia y «Utility», es decir, Política y
Economía, Smith, también era erudito y dictaba conferencias sobre retórica,
poesía y literatura. Hoy nos parecería de una petulancia rayana en la soberbia
si alguien se animase a abarcar un campo tan amplio de intereses y
conocimientos.
245-. A
sus clases asistían personas de toda Europa, fascinadas por sus ideas, aunque
no por su claridad de exposición, dado que como orador tenía defectos de
dicción, era un distraído proverbial capaz de irse por las ramas en su discurso
durante horas, sin que nadie se atreviese a advertírselo. Generalmente
practicando el ejercicio de la lectura, encontramos en autores pretéritos las ideas
que nos entusiasman en los presentes, pero sin embargo a medida que la ciencia evoluciona,
nos sorprendemos con síntesis nuevas, que generan conceptos nuevos elaborados con
viejas ideas, recontextualizadas.
246-. No
es un buen ejemplo, pero las notas musicales existen desde tiempos
inmemoriales, y son apenas doce, sin embargo, distintos compositores, combinándolas
de manera diferente, nos han sorprendido y nos seguirán sorprendiendo con
melodías que nos conmueven. Muchos son los aportes que hace Smith a la teoría
económica, entre otros temas con su concepción acerca del origen del valor. Ya
Quesnay hablaba del trabajo como generador de la genuina riqueza, pero sin
darle la connotación que luego cobraría con Smith y Marx.
247-. Ignorando
las implicancias que tendría finalmente en la historia de las ciencias
sociales, adhiere al concepto que afirma que el valor de las cosas descansa en
el trabajo necesario para lograrlas. Sostuvo Smith que: El verdadero precio de
todas las cosas, lo que todas las cosas cuestan realmente al hombre que quiere adquirirlas
es el esfuerzo y la molestia que supone producirlas. Y propone finalmente el
concepto que de alguna manera determinará el principio y el fin de la Teoría
Económica Clásica, que ya había sido esbozado por los Fisiócratas.
248-. Generalmente
cuando se estudia a Smith, un par de referencias a su teoría de la competencia
y conceptos tales como la mano invisible, polarizan el análisis, y no es mucho más
lo que recuerdan los estudiantes, incluso los de economía después de los
exámenes; Smith es ante todo un moralista, un pensador social, un economista
por consecuencia y no por decisión. Su visión de la organización social humana
parte de su concepción ética, hija de las ideas que prohijaron los grandes
transformadores de su tiempo y consecuencia de su visión humanista.
249-. Un
observador advertirá que los principales desarrollos de la Ciencia Económica
han sido realizados por moralistas y filósofos, y esto no es casualidad, porque
su objeto está precisamente referido a la naturaleza humana y las relaciones
sociales, cuya resolución siempre se analiza en el terreno ético. Su gran
aporte está fundado en su primer y gran tratado: Teoría
de los Sentimientos Morales, 1759, donde dice: A pesar de su natural egoísmo
y avaricia, aunque sólo buscan su propia conveniencia, aunque el único fin que
se proponen es la satisfacción de sus propios vanos e insaciables deseos,
dividen con los pobres el fruto de sus propiedades.
250-. Una
mano invisible los conduce a realizar casi la misma distribución de las cosas
necesarias para la vida que habría tenido lugar si la tierra hubiera sido dividida
en porciones iguales entre todos sus habitantes, y así sin pretenderlo, sin
saberlo, promueven el interés de la sociedad y aportan medios para la
multiplicación de la especie. En este libro expone su teoría acerca de la
naturaleza de la conducta humana.
251-. Dijo
Smith, que el hombre era un ser egoísta que buscaba permanentemente su
satisfacción personal, pero que cuando se reunía con otros hombres a considerar
problema referidos a la organización social, era capaz de acordar criterios
altruistas y justos para todos los hombres, y que en esta conducta paradojal
descansaba la posibilidad de una sociedad mejor.
252-. El
gran quiebre que produce la revolución industrial en las concepciones sociales
radica en que por primera vez en la historia, el hombre no es asignado por
nacimiento ni cualquier otro determinismo a un rol preestablecido en la
sociedad, es el libre albedrío y su ambición, lo que lo conduce en el laberinto
de la estructura social en la que vive.
253-. Las
viejas instituciones de la esclavitud y la servidumbre ya no son eficaces para
proveer al nuevo orden de los individuos que lo sostendrán, es necesario un
nuevo sujeto social, cuyo rol estará definido a partir de la nueva forma de
producir los bienes económicos.
254-. La
máquina requiere a un individuo activo, que ligue su suerte al resultado de su
trabajo, que para mejorar su ingreso deba producir más, que cuando no se
requiera más su tarea se pueda prescindir de él. En definitiva, nuevas
categorías sociales se inauguran, los hombres dejan la seguridad que por
cientos de generaciones les habían provisto sus autoritarios vínculos y son
lanzados a la incertidumbre del mercado de trabajo, donde si no se consigue un
salario, no hay comida, ni vivienda, ni futuro.
255-. En
Inglaterra el panorama es desolador, las nuevas tecnologías en la industria
textil provocan una fenomenal multiplicación de la capacidad de producción: un
telar mecánico produce infinitamente más que un telar manual, y la
multiplicación de las maquinas requiere consecuentemente más materia prima. Los
terratenientes, que por los siglos de los siglos habían mantenido sus tierras
ocupadas por siervos (arrendatarios) que ancestralmente apenas producían poco
más de lo que consumían, los desalojaron para poner en su lugar ovejas, -ahora
valiosas-, porque proveían la materia prima que la demanda acrecentada por la
utilización de los nuevos telares habían revalorizado.
256-. Los
campesinos fueron expulsados impiadosamente hacia las ciudades donde se
hacinaban en tugurios inhumanos, incubadoras de todas las miserias conocidas y
desconocidas. Así, en 1820, casi cincuenta años después de la revolución
Norteamericana, la Duquesa de Sutherland despojó a 15.000 arrendatarios de
794.000 acres de tierra y metió en su lugar a 131.000 ovejas.
257-. La
clase media y la burguesía pensante se desesperaban con estas nuevas
realidades, todos estaban aterrados. El nuevo orden avanzaba sin freno
demoliendo la vieja sociedad. Todos advertían lo que pasaba pero nadie lo
entendía, hasta que llegó Smith y levantando sus brazos en un gesto protector,
anunció: ¡Calma Sres. no desesperarse, que el nuevo mundo que asoma contiene en
sí mismo las claves de un orden social desconocido hasta el presente que traerá
la mayor prosperidad nunca soñada por el hombre! Todos estaban deslumbrados,
pues era la canción que ansiaban escuchar, y para colmo, el profeta del nuevo
orden, exhibía sus teorías con una lógica sencilla y sólida, que a todos hipnotizaba.
258-. La
nueva clase social entronizada por el nuevo modo de producir los bienes miraba
a su alrededor satisfecha: por fin alguien ponía en valor sus desvelos. No se
trataba ya de decir que ganar dinero estaba bien, lo que era un gran adelanto
en la consideración social de su rol, sino asegurar en forma inapelable que del
ejercicio de las nuevas relaciones surgiría, finalmente, un mundo mejor.
259-. En
una época en que las Universidades eran asistidas por alumnos que elegían sus materias
y profesores, que a su vez pagaban directamente a éstos, el derecho de asistir
a sus clases, el aula donde Smith enseñaba estaba siempre abarrotada de
apóstoles que querían aprender el nuevo evangelio. Su hablar era vacilante, su
ensimismamiento proverbial que lo disparaba por los caminos secretos de su
mente, lo hacía parecer muchas veces un diletante y la multiplicidad de intereses
que poblaban su intelecto, lo hacía detenerse en tópicos tan variados como la astronomía
o el sexo de los ángeles. A pesar de ello era venerado por discípulos y vulgo
en general.
260-. Pero
básicamente en un mundo donde reinaba la incertidumbre y el desconcierto, su mensaje
era un bálsamo para los espíritus temerosos de sus congéneres; donde todos
veían nubes de negros presagios, él miraba el horizonte y avistaba un sol
radiante. Había llegado la hora de la libertad, de la movilidad social, del
progreso sin límites, del bienestar económico para todos, en fin una vez más en
la historia humana alguien proclamaba la tierra prometida.
261-. La
clave estaba en la competencia, que era la piedra filosofal de la
felicidad social, si la dejaban actuar, todo lo resolvía y lograba el gran
milagro de provocar que vicios privados se transformaran en virtudes públicas. Si
funcionaba libremente, la sociedad se ajustaba a lo óptimo como si una mano
invisible la condujera a él. Afirmaba Smith, que el hombre era naturalmente
egoísta, y que el motor de su acción, era la satisfacción de sus deseos
personales, pero que para obtener beneficios económicos que le permitiesen
proveer a su placer personal, debía, en este orden social, resolver primero las
necesidades ajenas.
262-. ¿Cómo era esto?: Simple, si quería tener
ganancias debía conseguir compradores para sus productos o servicios, si en una comunidad no
había zapateros y decidía trabajar este oficio iba a obtener ganancias
y simultáneamente iba a resolver, incluso a pesar suyo una necesidad social,
pero si había
demasiados zapateros, no iba a prosperar y finalmente cambiaría su oficio hasta
dar con alguna
actividad, que simultáneamente fuera necesaria.
263-. ¡Qué
lógica irrefutable!, ¿quién podía resistirse a tanta evidencia? La única
condición era que nada interfiriese la competencia. Nuevamente pediremos al
lector que se instale en el tiempo, que tenga en cuenta la época en que fueron
propuestos estos conceptos. ¿Se puede hacer a Smith responsable de las acciones
de las modernas multinacionales? ¿Se lo puede culpar de la miseria de los
países pobres?: Evidentemente no. No era ingenuo: tenía muy en claro el efecto
distorsivo de las manipulaciones en los precios por parte de los industriales.
264-. Escribió
Smith que temblaba cuando en una reunión veía que se juntaban varios industriales,
que seguramente no conversaban acerca de mejorar sus productos, sino en cómo alterar
hacia arriba, artificialmente los precios. Cuando él hablaba de la competencia,
no era una referencia cínica a la cobertura ideológica de una situación
oligopólica o monopólica. Y además convengamos que las posibilidades de la
tecnología y su aplicación, estaban muy lejos de insinuar, los grandes agregados
industriales y las empresas multinacionales que terminaron apoderándose actualmente
de la economía global.
265-. No
creo que sea ingenuo pedir indulgencia para quien formulaba estas teorías en
ese momento de la historia. No podemos meter en la misma bolsa que Smith, a los
actuales difusores del liberalismo, o los cultores del neoliberalismo que
impulsan concepciones monetarias que aniquilan culturas enteras y sumergen en
la miseria a cientos de millones de personas en el mundo subdesarrollado.
266-. Definitivamente
Adam Smith no es culpable de este latrocinio, en todo caso somos nosotros más
responsables al advertir y tolerar este estado de cosas, sin modificarlas. A lo
largo de la civilización humana, se fueron alterando distintas formas de
organización social, siempre fundadas en el principio de autoridad absoluta y
en la aceptación que algunos hombres nacían para dirigir y la mayoría para
servir.
267-. La
gran revolución que produce el Cristianismo está en que Jesús proclamó la
igualdad de todos los hombres, y a pesar de que él no quiere involucrarse en
cuestiones referidas al poder temporal...... (Dad al Cesar lo que es de Cesar y
a Dios lo que es de Dios), son obvias las profundas y transformadoras implicancias
sociales de su mensaje. Si todos los hombres eran iguales, la esclavitud y la
servidumbre debían ser desterradas. Ese era precisamente el mensaje que
ansiaban escuchar los pobre y sometidos de su tiempo.
268-. Después
de cientos de miles de años de civilización humana, se proponía un cambio radical
en el vínculo que agrupaba los hombres. Dejando a buen resguardo la potencia
moral del mensaje de Jesucristo, el planteo de Smith, provoca una situación por
el estilo. Jesucristo dice: todos los hombres son iguales, el camino hacia la
verdadera armonía social está en el amor y la solidaridad que debe ser el
vínculo que los reúna.
269-. Smith
dice: todos los hombres son egoístas, pero que si dejamos actuar el mercado y
la competencia, en el afán de autosatisfacerse el hombre alcanzará el óptimo de
bienestar social. De alguna manera, por segunda vez en la historia humana se
propone una utopía que entusiasma a todos: así como las muchedumbres sometidas
adoptaron rápidamente el mensaje de Jesucristo, los desconcertados y temerosos ciudadanos
de los albores de la sociedad industrial se aferran al catecismo Smithiano para
encontrar tranquilizadoras certezas acerca del futuro.
270-. Por
supuesto que esta afirmación, ni remotamente pretende ser una comparación de ninguna
naturaleza, solamente destacar similares circunstancias a pesar de dos mil años
de civilización transcurridos. Es necesario distinguir entre el carácter
revelador de una nueva utopía social de los interesados
argumentos pergeñados para perpetuar el poder en manos de determinada clase y determinada
época.
271-. Smith
no es el miembro ilustrado de una clase social que desarrolla argumentaciones
para que ésta se perpetúe en el poder, es el científico que está más allá de
intereses mezquinos e imagina una nueva posibilidad para los hombres, esta es
la actitud que perciben sus contemporáneos y que potencia su alcance. Leer La
riqueza de las Naciones, es un ejercicio placentero para todos aquellos que se interesen
en Ciencias Sociales y de alguna manera nos ratifica que la única oportunidad
que tienen los hombres en construir una sociedad mejor, descansa en la
posibilidad de desarrollar y difundir, en completa libertad, el conocimiento y
la sabiduría. Son los intelectuales y no los guerreros quienes llevan sobre sus
hombros el peso del futuro, si este existe.
272-. Thomas Robert Malthus 1776 – 1834: Estamos
en presencia de un originalísimo y anticipatorio pensador, que sin embargo ha
sido peyorativamente
considerado, por generaciones enteras de cultores de las ciencias sociales, incluidos
muchos de sus contemporáneos, por su adusta presencia de Clérigo, su actitud tímida
y austera, y por las posibilidades que abren algunas implicancias por el
desarrolladas de
su Teoría de la Población para la ironía y el comentario intencionado, pero
básicamente porque
sus preocupantes vaticinios, que por interés o comodidad nadie quería asumir,
han opacado
con el transcurso del tiempo sus fenomenales aportes a la teoría económica en
varios campos,
que a continuación trataremos de describir.
273-. Primero
nos detendremos en sus palabras: Sobre las Limitaciones del Desarrollo de la
Población en las partes menos Civilizadas del Mundo y en la Antigüedad. Thomas Robert Malthus -Capítulo I-Exposición del asunto: Proporción entre el aumento de
la población y los alimentos, una investigación
concerniente al mejoramiento de la sociedad, el tratamiento que el mismo temas
sugiere es: 1. Investigar las causas que han impedido hasta ahora la evolución
de la humanidad hacia la felicidad; y, 2. Examinar las probabilidades de
supresión total o parcial de esas causas en el porvenir.
274-. La
causa a que aludo es la tendencia constante de toda vida a aumentar, reproduciéndose,
más allá de lo que permiten los recursos disponibles para su subsistencia. Es
esta una verdad incontrovertible. Tanto en el reino animal como en el vegetal
la naturaleza ha esparcido con profusión las semillas de la vida; pero ha sido
avara al conceder espacio y alimentos. Si los gérmenes de vida que existen en
la tierra pudieran desarrollarse en libertad, llenarían en el transcurso de
unos cuantos miles de años millones de mundos como el nuestro. Sólo la
necesidad, esa ley inflexible y universal, es la que los mantiene dentro los
límites prescritos.
275-. Tanto
las plantas como los animales retroceden ante esta importante ley restrictiva,
y el hombre no puede, cualesquiera que sean sus esfuerzos, escapar a ella. En
lo que se refiere a las plantas y a los animales irracionales, el modo de ver
el asunto es bien sencillo. Un poderoso instinto empuja a todos ellos a reproducir
su especie, y este instinto no se detiene ante ninguna clase de dudas sobre la
posibilidad de criar a su descendencia. Por tanto, siempre que existe la libertad
necesaria para ello se ejerce la facultad de procrear, y los efectos se presentan
después bajo la forma de falta de espacio y de alimentos.
276-. En
lo que respecta al hombre, los efectos de este obstáculo son más complicados.
Un instinto igualmente poderoso le impulsa a procrearse y reproducir su
especie; pero la razón pone obstáculos a ese instinto obligándole a preguntarse
si no traerá al mundo seres a quienes no podrá criar. Si atiende a esta
sugestión natural de su razón, la restricción da lugar a menudo al vicio. Si no
la escucha, la raza humana estará tratando constantemente de aumentar más allá
de lo que permiten los medios de subsistencia; pero, como debido a aquella ley
natural por la cual el alimento es necesario para la vida humana la población no
puede nunca aumentar efectivamente más allá de lo que permita la alimentación
indispensable para sostenerla, la dificultad para adquirir los alimentos tiene
que estar actuando continuamente como un fuerte freno contra el aumento de la
población.
277-. Esta
dificultad debe localizarse en alguna parte, y dejarse sentir necesariamente en
una u otra formas de miseria, o de temor a ella, en una gran parte de la
humanidad. Nadie en su sano juicio podría tomar hoy este texto con ligereza. Fue,
junto a Ricardo, el primer economista que refuto la idílica visión Smithiana sobre
el devenir de la historia a partir de la instalación de la economía de mercado.
En un tiempo en que el mundo intelectual europeo se maravillaba con las
enseñanzas del profesor Smith, Malthus se atrevió, no desde el panfleto sino
desde el análisis, a refutarlo.
278-. Como
acabamos de ver en su texto, su visión sobre el futuro de la raza humana
preveía sufrimiento y carencias, anuncios que no tenían que ver con el
obstinado optimismo de la visión del sabio de Kirkcaldy. Es decir, la suya no
fue una mera actitud crítica, sino que avanzó desde el universo sintetizado por
Smith, hacia una visión superadora y compleja de su teoría. Con Malthus, y
luego con Ricardo, la ciencia económica abandona la edad del candor para entrar
en la madurez de los temas que luego la desvelarían.
279-. El
primer lugar le corresponde a Malthus con su teoría de la población. El mundo
finalmente colapsaría en hambrunas y miserias varias porque al irse
multiplicando los hombres por la creciente vocación reproductiva de las clases
humildes, la demanda de alimentos superaría con sus permanentemente aumentados requerimientos,
la capacidad de generarlos de las tierras cultivables, porque, afirmaba, el crecimiento
de la raza humana es exponencial mientras que el de los alimentos es lineal.
280-. Esta
observación, en una época donde no había ni registros ni estadísticas más allá
de las parroquiales, poseía una fineza de percepción notable, se anticipaban
más de cien años a las preocupaciones de igual índole que signaron el siglo XX.
Las previsiones de Malthus, incluso hoy tienen cruel vigencia en un mundo en
que la mitad de los seres humanos carecen de los elementos básicos que garanticen
su existencia digna, y en el que rápidamente agotamos recursos estratégicos
como el agua potable, la fauna marina y la fertilidad de los suelos.
281-. Pero
quizás tengan tanta importancia como éstas, sus reflexiones referidas a la
demanda agregada. Decíamos en párrafos anteriores, que era muy difícil encontrar
aportes completamente originales en nuestra Ciencia; si alguien necesitase una
prueba, aquí está el antecesor de las teorías keynesianas, como el mismo John
Maynard lo reconoce. Demolió de un golpe la optimista Ley de Say. Jean Baptiste
Say, el más reconocido economista de su época en Francia, había acuñado una afirmación
que había seducido al mundo académico, afirmando que: ….la
oferta genera su propia demanda, o sea que para que producir bienes había que
emplear trabajadores y pagarles retribuciones / salarios, cuyos montos, vistos
desde la capacidad de compra de estos como consumidores, se transformaban en la
propia demanda de los bienes que generaban.
282-. Anunció
la posibilidad del estancamiento, más de un siglo antes que aparecieran las
depresiones económicas que ya conocemos. Nos preparaba para un mundo poblado
de productos que nadie compraría, una industria paralizada y legiones de
hambrientos desocupados. Por favor, cualquier comparación con la realidad actual,
que nadie piense que es pura coincidencia. La concepción monetarista de la
economía, que asigna a los medios de pago disponibles la absoluta
responsabilidad sobre el nivel de precios, ya se insinuaba, aunque sin la
prepotencia que luego asumiría para desolación de los países pobres, en el
siglo XX.
283-. Y
Malthus anticipaba los argumentos que refutan esta malhadada teoría económica,
doscientos años antes de su formulación. Por supuesto que aceptar los sombríos
pronósticos de Malthus implicaba para sus congéneres desinstalarse del
maravilloso mundo que les prometía Smith. Y nadie querría hacerse cargo en las
vísperas de la inevitable resaca matinal que sobrevendrá cuando termine la
fiesta, y la fiesta era un capitalismo en explosiva expansión, un mundo con una
movilidad social impensada hasta ese momento en la historia humana, de negocios
con ganancias fabulosas y de enorme acumulación de riquezas, ¡Quién querría preocuparse
si todos estaban ilusionados en participar de tanta bonanza!
284-. Sus
recomendaciones acerca del control de la natalidad y la eliminación de los
subsidios a los pobres eran comentadas irónicamente en los salones, y cuando el
Clérigo entraba a alguna reunión social, los hombres prevenían disimulada y
jocosamente a las damas presentes, que adoptaran actitudes recatadas porque
había llegado el gran enemigo de los placeres y la concupiscencia. Malthus
mantuvo un prolongado intercambio de ideas con su respetado y querido amigo David
Ricardo, quién lo trataba como a un maestro y protegía económicamente con
oportunas participaciones en supuestos negocios que Ricardo inventaba a efectos
de morigerar la pobreza de Malthus.
285-. Una
anécdota nos ilustra esta generosidad: Cuando Inglaterra decide
enfrentar a Napoleón y designa a Wellington al mando del ejército Ingles, era casi unánime la opinión que sería
derrotada. Una de las formas en que esto se
manifestaba era en la caída en el valor de los bonos de
la deuda inglesa. Ricardo, contra la
opinión general, apostó por Inglaterra. Formaba parte de un sindicato que compraba los bonos al gobierno y los
recolocaba entre los inversores más chicos, reservándose
una parte importante para sí, y le comentó a Malthus, que había invertido dineros que él le administraba en esa aventura. Un desprevenido Malthus, imbuido de la opinión
general, pidió a Ricardo que lo retire del negocio.
286-. Ricardo
así lo hace, quedándose él mismo con los supuestos bonos de Malthus, y finalmente
gana fortunas cuando al vencer en Waterloo el General Wellington a Napoleón,
los títulos de la deuda Inglesa recuperan su valor nominal. Estas cartas, para
beneficio de la historia, fueron halladas accidentalmente por un heredero de
Ricardo en el siglo XX y puestas a disposición de sus editores. La visión de
Malthus que primó en la enseñanza económica del siglo pasado, está signada por
el destino que a las visiones diferentes le reservan los difusores de las
ideologías hegemónicas en cada período histórico.
287-. Por
un lado, su discurso no era conveniente y por otro, la mayoría prefería
ignorarlo, porque significaba hacerse cargo del inevitable drama que viene
asociado con cada forma de organización social humana. Por supuesto que una
reivindicación de Malthus, excede con creces los objetivos del presente trabajo
y las posibilidades de su autor, pero estas líneas quizás, al menos sirvan para
despertar el interés que merecen sus escritos. Hoy estamos todos involucrados
en el espejismo de pensar que el hombre puede producir todos los
alimentos que necesita.
288-. La
revolución verde de los cincuenta y el actual boom de la agricultura de
labranza cero a partir de los herbicidas sistémicos han instalado la falsa
concepción que el problema del hambre está resuelto, que podemos producir todos
los alimentos que necesitamos, que solo se trata de distribuirlos mejor. Nada
más ajeno a la verdad, el actual incremento de la producción mundial de
cereales se basa en la utilización de las técnicas de cultivo más agresivas y
destructivas que ha empleado el hombre: las que se basan en la exterminación de
la biodiversidad, de los recursos de fertilidad; de la contaminación masiva de
los acuíferos con herbicidas, insecticidas y funguicidas; y de la consiguiente
desertificación de millones de hectáreas, hoy fértiles, que están amenazadas
por estas tecnologías que solo encuentran la razón de su existencia en el incontrolado
e incontrolable afán de lucro de las empresas del sector.
289-. David Ricardo 1772-1823: Si hubiese que
elegir a los pensadores que más influencia han tenido en el desarrollo de la Teoría
Económica indudablemente Ricardo tendría uno de los lugares más destacados. Pertenece
a esa raza de economistas que diseccionan la historia con su intelecto, transitando
sus misterios con la seguridad de quien todo lo tiene claro. Seguramente
no será ajeno a esta actitud su periplo personal por la vida. Hijo de
un banquero holandés instalado en Inglaterra, muy joven se inicia, en los
negocios bursátiles,
con gran éxito, abandona el Judaísmo para convertirse al Cristianismo
(cuáquero), por
razones estrictas de ascenso social, al contraer convenientemente matrimonio
con una integrante
de una tradicional y aristocrática familia Inglesa, y alcanza una banca en la
Cámara de
los Comunes, posición que corona su éxito personal y le permite desarrollar sus
magistrales ideas
acerca del devenir de la sociedad.
290-. Junto
a Malthus, son los primeros economistas que le ponen freno a la idílica utopía
de Adam Smith, el tema básico hasta David Ricardo, es la sólida coherencia que
Adam Smith otorga al nuevo orden económico establecido por el modo de producción
industrial, a partir de su desarrollo teórico sobre la acción de la competencia
en la sociedad. Él, junto con Malthus, terminan con la candorosa visión de los
primeros tiempos que proponía que finalmente el hombre había logrado una forma
de organización social que culminaría con los conflictos sociales, y por
distintas razones, advierte el problema que a partir de allí, rondará hasta hoy
el centro de la escena:
291-. Los
mecanismos a través de los cuales se distribuye la riqueza lograda por la
actividad económica. Ricardo advierte que el límite natural que se opone a las
utilidades de la actividad industrial, es el paulatino incremento en los
precios de los bienes que componen la canasta de subsistencia de los obreros. En
la medida que los salarios crecen por la competencia en captar la mano de obra disponible,
este aumento se traslada a los precios de los alimentos, por el aumento de la demanda
consecuente a dicho incremento salarial. Es entonces cuando las ganancias
se trasladan a los productores de alimentos, por la renta diferencial de la
tierra, porque estas tienen diferentes capacidades productivas, fijándose entonces
los precios de los productos alimentarios por los costos de la tierra más
pobre.
292-. Entonces
los propietarios de las mejores tierras se apropian del diferencial de
utilidades, y por actitud y condición de clase, acumulan estos excedentes sin
trasladarlos nuevamente al proceso productivo, paralizando la reproducción del
capital necesario para el progreso del sistema. Este problema ya había sido
advertido por otros pensadores, pero es Ricardo quien le da la entidad teórica
que instala el tema en el centro del debate de la Ciencia, pero todos comparten
el concepto fundacional de la organización social: El valor de las cosas está
dado por el esfuerzo humano necesario para lograrlas.
293-. Si
bien este nuevo modo de producción es maravillosamente eficaz para producir más
y diversos bienes, fracasa en su deficiente capacidad de distribuir el
resultado de este esfuerzo en la sociedad para lograr retroalimentar el mismo
sistemas que lo genera.
294-. La
riqueza finalmente, afirma Ricardo, terminara en manos del sector más estático
de la sociedad: los terratenientes, quienes por actitud la inmovilizaran,
acumulándola e impidiendo de ese modo la imprescindible reinversión que
necesita el sistema económico para su reproducción.
295-. Consecuentemente,
el proceso de progreso inaugurado por este nuevo orden social, se estancará, y
es aquí donde encontraremos las razones para su otro gran aporte teórico: la Teoría
De Las Ventajas Comparativas.
296-. Durante
siglos el maridaje de conveniencia entre los mercaderes y los señores feudales,
se lograba por el intercambio de favores entre ambos; a saber: los señores
feudales obtenían financiamiento para sus ociosas vidas cortesanas y sus
ejércitos mercenarios en el único lugar donde había dinero: en los bolsillos de
los mercaderes, pero estos consentían abrirlos solo a cambio de privilegios
comerciales exclusivos en los territorios de los feudos financiados.
297-. Estas
exclusividades con el tiempo contribuyeron en gran medida a la creación de las modernas
naciones europeas. Y este cerrar las fronteras comerciales, tan conveniente para
las ideas mercantilistas, era una barrera en la incipiente sociedad industrial
para la entrada de alimentos baratos allende fronteras que permitiesen bajar
los costos de la mano de obra. Ahí estaba Ricardo para ofrecerles una poderosa
teoría a los promotores de la libertad de comercio.
298-. Pero
el aporte a la Ciencia de Ricardo es tan potente, que eclipsa su destreza
especulativa. Nos detendremos en su visión pesimista en el futuro de la sociedad
industrial, hecho al que ya nos hemos referido, y también en el otro aporte deslumbrante
que hace a la Teoría Económica y que dará tema a quienes sostienen y se
benefician con determinado ordenamiento de los Países en función de sus
capacidades productivas, su Teoría de las Ventajas Comparativas.
299-. Este
problema ya ha sido advertido por otros pensadores, pero es Ricardo quien le da
la entidad teórica que instala el tema en el centro del debate de la Ciencia. Lejos
estamos ya del mundo ideal de Smith, en el que un Nuevo Orden social irrumpía
en la historia para permitir, la mejor de las formas posibles de la
organización humana, que irremediablemente se establecería si se dejaba
libremente actuar la competencia.
300-. El
discurso histórico se va modificando según los sectores que se van encaramando
en el control de la sociedad. Al igual que con la moral, verdades absolutas
para un periodo pueden ser antivalores en los siguientes.
301-. Terminada
la edad media, el reinado de los comerciantes afianza los Estados Nacionales modernos
y establece barreras aduaneras que otorgan los privilegios que estos reclaman,
y las aduanas que permiten recaudar impuestos a los Reyes. Pero ya no más, ya no
sirve restringir el comercio. La clase social asociada a este Nuevo Orden, va
disolviéndose en la de los industriales, para quienes las barreras aduaneras no
son sino un poderoso freno a sus ganancias, al bloquear el ingreso de alimentos
baratos de allende el territorio, y por lo tanto encareciendo los salarios a
pagar por los industriales, al incrementarse el costo de sostenimiento de la
mano de obra, o lo mismo decir, achicando sus ganancias, por una parte, e
imposibilitando el libre acceso de sus productos industriales en los mercados
protegidos por las barreras mencionadas.
302-. Pero
aquí está Ricardo, no solo para proclamar que las regulaciones de cualquier
orden, obstaculizan la competencia, sino que lo puede demostrar
matemáticamente. Que los Países deben aprovechar las ventajas que otorga la
madre naturaleza y especializarse en la producción de aquellos bienes para los
que están mejor dotados, y al igual que Smith anunciaba que los hombres
buscando su beneficio personal, lograrán, sin proponérselo, el beneficio
social.
303-. Ricardo
proclamaba que los Países, produciendo aquellos bienes que mejor sabían y podían,
aportaban mayor riqueza a la disponibilidad Universal.
Teoría de las ventajas comparativas
304-. Smith
había construido un teorema de evidente solidez, acerca de las ventajas que
tenía que cada país se especializara en producir aquellos bienes para los que
estaba mejor dotado, relativamente. Ricardo llevó este análisis hasta el
límite, diciendo que no sólo era conveniente la especialización a favor de
aquellos bienes para los que los países estaban mejor dotados, sino que aún en
el caso de un país que carecía de ventajas relativas en ningún producto
respecto de otro país, el diferencial productivo interno del propio país en
cuestión hacía ventajoso para él especializarse en el bien favorecido, siempre
y cuando aplicase esa aptitud relativa al comercio con otros países.
305-. Estas
teorías son definitivas para la historia de las colonias, especialmente de las
colonias de América. Los españoles obligaban a las suyas a comerciar exclusivamente
con la madre patria. Cuando Inglaterra se lanza al mundo buscando materias primas
y mercados para resolver los mayores volúmenes de su recién inaugurada manera
de producir: la máquina, encuentra un escollo en las disposiciones coloniales
españolas.
306-. Su
ejército imperial entonces no buscaba necesariamente tomar el control político
de las colonias españolas en América, lo que le hubiera exigido un esfuerzo
innecesario en función de lo que quería lograr, lo que hizo fue propiciar la
independencia de éstas para alcanzar el objetivo deseado a través del mecanismo
del mercado, en la nueva dimensión en que este se iba insinuando por las
razones apuntadas, entonces buscó y encontró en las colonias sectores interesados
en beneficiarse con la gestión local de este intercambio comercial.
307-. Surgieron
los grupos económicos locales ligados al comercio con Gran Bretaña, que simultáneamente
se apoderaron de las rentas de aduanas, tomando en consecuencia, el control
político de las colonias en una aflatada connivencia con Inglaterra. Además
este país proveyó la ideología que justificaría este sistema vincular, a través
de la lógica impecable de los postulados de Ricardo.
308-. En
Argentina, quienes se integraron a este sistema fueron los sectores ligados a
la explotación agropecuaria, bautizados por la historia como la oligarquía.
El momento culminante de esta relación se verifica en el Río de la Plata en
1930, cuando el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (h); y Walter Runciman,
presidente del British Board of Trade, concretaron el famoso tratado que lleva
sus nombres Acordaron un pacto donde se otorgaba status especial a las carnes
argentinas en Gran Bretaña, pero cediendo a ésta privilegios desmesurados que
la obligaban y condicionaban, liberando de impuestos a los productos ingleses
que ingresaban al país y simultáneamente contrayendo el compromiso de no
habilitar frigoríficos de capitales nacionales que compitiesen con los de
origen británico.
309-. Esta
condición fue planteada expresamente para posibilitar el contrabando y la subfacturación
de las exportaciones, evadiendo de este modo, controles e impuestos que hubieran
limitado los intereses ingleses que operaban en el sector cárnico. Esa situación fue oportunamente expuesta y denunciada por
Lisandro de la Torre, quien, a raíz de su enérgica acción para la defensa de
los intereses argentinos fue mandado asesinar por un sicario pagado por los
titulares de esta espuria conjunción de intereses, en el propio senado de la
Nación, atentado que finalmente cobró la vida de su compañero de banca,
Enzo Bordabehere, configurando uno de los crímenes más expuestos de la
influencia colonial inglesa en nuestro país.
310-. Un
dato poco divulgado por la historia es que para poder demostrar la doble
contabilidad de los frigoríficos ingleses, una real para sus mandantes
británicos y otra falsa para los organismos recaudadores argentinos, Lisandro
de la Torre se valió de los libros del único frigorífico que había escapado al
control de los capitales ingleses: el Frigorífico Gualeguaychú. Después de la primera
guerra mundial (1914-1918) la ganadería argentina tuvo una crisis de graves
consecuencias para los productores ganaderos. La respuesta que dio la
dirigencia de Gualeguaychú, fue reunirse y con el apoyo del gobierno
provincial, fundar la “Sociedad Anónima de Abastecimiento Urbano Saladeril y Frigorífica
Gualeguaychú”, posteriormente Frigorífico Gualeguaychú SA. Fue una industria
genuinamente nacional, que benefició a su región, pero por sobre todo permitió
ser espejo de otras plantas industriales, dado que su manejo contable era
prístino y ajustado a derecho, de acuerdo con las leyes argentinas.
311-. Cuando
se firma el pacto Roca-Runciman en 1933 ya era una empresa consolidada y muy activa
en el mercado de exportaciones de carne. De la Torre se basó en los libros
de contabilidad de este frigorífico para demostrar desde su banca de Senador de
la Nación, la estafa que estaban cometiendo los frigoríficos ingleses al erario
público, revelación que pagó con su vida.
312- Volviendo
al tema, La Teoría de Las Ventajas Comparativas, entonces pasó a ser un formidable
instrumento ideológico de justificación de la acción colonial. Fue necesario un
siglo de intercambio para que quedara demostrado que los bienes industriales
tenían la capacidad de ser transados con evidentes y crecientes ventajas
relativas respecto de los bienes primarios. A esta situación se la conoce como
la Teoría del Deterioro de los Términos del Intercambio y significa, en
esencia, que cada vez son necesarias mayores cantidades de bienes primarios para
obtener los mismos bienes industriales, con el agravante de que aquellos se
agotan y éstos se producen con cada vez menores costos, por el desarrollo
tecnológico.
313-. Al
igual que el modelo Smithiano, esta teoría deslumbraba, por su lógica
inapelable, (demostración matemática incluida), aunque en la práctica no se
verificaba, realidad que era ignorada en el discurso oficial del sistema
económico al no compadecerse con los intereses del sector dominante. Fueron
necesarios dos siglos de debates para que se demostrase que los países productores
de materias primas, debían aportarlas en forma creciente e inequitativa
quedando condenados a la miseria crónica a manos de los países que lideraban el
desarrollo tecnológico.
314-. Retomando
la observación de Smith acerca de los beneficios de la especialización en la
fabricación de alfileres, y como citáramos también, por Jenofonte, se extendían
ahora, por el desarrollo de Ricardo a toda la sociedad. La seductora lógica de
estas argumentaciones pesará hasta el presente en el debate económico. Los círculos
académicos primero y los ciudadanos ilustrados después, la repetirán hasta
nuestros días con la seguridad propia de quien manifiesta una verdad revelada.
315-. Tercermundistas
voces, entre la que destacamos a los economistas estructuralistas, se alzaron
para denunciar este fenómeno, aunque como hemos dicho anteriormente, salirse de
la ortodoxia no paga. Pero, volviendo al párrafo inicial de este capítulo,
la concepción que finalmente colapsaría la Teoría Clásica, se trasladaba de
autor en autor sin objeciones y sin investigar completamente sus implicancias: la Teoría del Valor Trabajo.
316-. Habría
que esperar el detonador Marxista para que estallara la bomba que significaba exacerbar
este argumento hasta sus últimas consecuencias. Generación tras generación de
pensadores sociales, habían tomado la teoría del valor trabajo,
pero todos la habían instalado en un orden social que ni por asomo intentaban
cuestionar. Las cosas eran así, y las instituciones de la propiedad privada absoluta,
la autoridad política y la religiosa, tenían suficiente entidad como para que a
nadie se le ocurriese refutarlas.
317-. A
nadie se le hubiera ocurrido por ninguna razón que las cosas pudieran ser
diferentes, o se pudiera objetar la naturaleza del poder. Habría que esperar
que se aceptaran nuevos valores, la movilidad social, la incertidumbre, el
laicismo filosófico, y la aceptación incondicional del matrimonio pagano entre
la ciencia y la técnica, para que estuvieran dadas las condiciones históricas
para la aparición de Marx.
318-. El
desprejuicio de Ricardo lo llevó a cuestionar, por primera vez, los mecanismos
de distribución de la riqueza, en una época en que cuestionar la propiedad
privada era más que una blasfemia. Su libertad intelectual, propia de un hombre
que se ha construido a si mismo con seguridad, determinación y absoluto éxito
le permitieron, poner en debate por primera vez un tema que por sus
implicancias ideológicas era tabú, y nadie más que él hubiera osado insinuarlo
en su época, sin ser inmediatamente denostado.
319-. Desde
su temprano retiro rural se dedicó a escribir sus reflexiones en su mansión campestre
que se erige espléndida hasta el día de hoy. De hecho fue esta el regalo de bodas
que ofreció la actual reina de Inglaterra Isabel II a su hija Ana, en ocasión
de su primer matrimonio. Terminó tempranamente su vida, no sin antes dejarnos el
legado de sus extraordinarios aportes a la teoría económica.
320-. Los
socialistas utópicos: Me permito dejar sin considerar a John
Stuart Mill, con la imprudencia propia de mi ignorancia,
porque en realidad, me hubiese gustado recuperar sus reflexiones sobre sus
ideas políticas acerca de la libertad y la
importancia de la educación universal para el
progreso social, más que por sus ideas
económicas, tarea que por otra parte nunca emprenderé.
321-. Abandonando
el mundo ideal de Smith, y habiendo avanzado por las visiones de Ricardo y Malthus
hacia una mirada más escéptica y realista, la doctrina ha ganado una
perspectiva crítica que es profundizada por quienes se anticipan en pensar un
mundo con un nuevo paradigma. En el universo Smithiano la ganancia organiza los
vínculos sociales, y en el afán de obtenerla los actores económicos ajustan sus
conductas mutuamente y a pesar de ellos, sin buscarlo, conducen a la sociedad
al máximo nivel de satisfacción posible de alcanzar. Es como si hoy alguien
repentinamente lograra redimir todas las cosas que engordan o son pecados de su
carga de culpa y todos pudiéramos abordarlas sin complejos, nadie se preguntaría
demasiado y todos sentirían gran simpatía y agradecimiento por el permisivo profeta
que logró el milagro.
322-. Pero,
al igual que la migraña después de la juerga, el mundo que se presentaba
pasadas algunas décadas después de establecido el modo de producción industrial
nada tenía que ver con los equilibrios sociales y las satisfacciones de las
mayorías que habían pronosticado sus exegetas, muy por el contrario, lo que se
ofrecía al observador era por lo menos terrible: Multitudes de campesinos
arrojados impiadosamente a las ciudades por los terratenientes, que los
expulsaban de sus tierras para poner ovejas, que ahora eran más rentables,
porque los nuevos telares mecánicos recientemente desarrollados demandaban
infinitamente más fibras textiles que los viejos telares manuales.
323-. Los
desplazados se hacinaban en ciudades sin infraestructura para contenerlos, en
un escenario dantesco de miseria. Un cronista de aquellos años, el escritor
inglés Charles Dickens, nacido en 1812, da cuenta en sus novelas, de estas
condiciones. A los diez años su familia se trasladó a Londres, su padre fue
encarcelado por deudas, y tuvo que comenzar a trabajar a los 12 años en una
fábrica de betún para calzado, lugar donde pudo conocer las deplorables
condiciones de vida de las clases sociales más bajas.
324-. Este
hecho marcó su obra como escritor, y dedicaría gran parte de ella a la denuncia
de estas realidades. ”Caminaron por calles sucias y miserables. Cuando llegaron
a la casa indicada, subieron hasta el primer piso y el señor Sowerberry llamó
con los nudillos. Una muchacha de unos trece años abrió la puerta y ambos
entraron. Dentro de la casa, el espectáculo era estremecedor: agachado frente a
una chimenea sin lumbre, había un hombre flaco y pálido; a su lado, una vieja
sentada en un taburete; más allá, unos niños harapientos mirando hacia el
cadáver que yacía en el suelo cubierto con una manta”
325-. No
era necesario tener gran sensibilidad social para conmoverse con el espectáculo
de este incipiente capitalismo. Los nuevos agentes económicos, los
industriales, reclutaban mano de obra para sus fábricas entre las multitudes de
famélicos ex campesinos. Pero éstos, a su vez, acostumbrados por generaciones a
producir apenas para su subsistencia, porque tradicionalmente los señores
feudales, sus antiguos amos, sólo les dejaban lo mínimo de sus modestas
cosechas, tuvieran éstas el resultado que tuvieren, no eran precisamente la
clase de operarios que los industriales requerían.
326-. Estos
buscaban que los ingresos de sus asalariados estuvieran en relación a sus productividades,
o sea, en definitiva, que trabajaran lo más posible
cobrando lo menos posible, inaugurando de este modo un nuevo tipo de
vínculo social que perdura hasta hoy. Una nueva clase social surgía
abruptamente: los asalariados, y los requisitos para ser aceptados en ella eran
la laboriosidad, que no era precisamente la virtud que había caracterizado a
los siervos de la gleba.
327-. Los
nuevos amos, entonces, preferían a los niños, porque no estaban contaminados
por las viejas malas costumbres, especialmente para trabajar en los telares,
porque sus pequeños dedos eran más eficaces para meter hilos en la urdimbre. Si
bien los niños eran más inquietos y tenían una irrefrenable tendencia a jugar,
esto era fácilmente neutralizado encadenándolos a las máquinas, incluso hasta
en los breves momentos en que comían su mendrugo.
328-. Las
jornadas laborales eran de 14 horas o más, lunes a domingo, y por supuesto, no
se conocían las protecciones sociales. Si un operario en su trabajo sufría un
accidente y le era, por ejemplo, amputada una mano, simplemente se lo arrojaba
a la calle y era inmediatamente reemplazado por otro que ansiosamente esperaba
su oportunidad de conseguir algún ingreso.
329-. Las
ciudades, carentes de toda infraestructura eran cloacas abiertas; la basura,
los líquidos nauseabundos y los animales muertos dificultaban el tránsito y la
rata disputaba el espacio en las miserables y colmadas viviendas a sus
habitantes, los barrios pobres ofrecían dantescos inventarios de todas las
miserias y las diferencias sociales resaltaban impúdicamente. Los alimentos
escaseaban más que nunca, porque las tierras y mano de obra que antes los producían,
tenían otro destino, pero la Teoría De Las Ventajas Comparativas de Ricardo apuntaba
a resolver este problema proponiendo que los países industriales se dedicaran a
proveer manufacturas y el resto materia prima y consumidores.
330-. En
ese contexto era lógico que nuevos teorizadores sociales buscaran otras respuestas,
pues era cada vez más evidente que había mucha distancia entre los primigenios
ideales y las actuales realidades. De cualquier manera era tan potente la
eficacia del nuevo modo de producción que a nadie se le ocurría que este
pudiera ser reemplazado por alguno demasiado diferente. Pero había valores que
estaban por completo ausentes como la solidaridad, el respeto a la dignidad
humana, la misericordia etc., y por allí vendría la primera respuesta.
331-. A
estos rebeldes pensadores se los conoce como Socialistas Utópicos,
aunque esta denominación les fuera asignada con posterioridad, y se debió a que
Marx y Engels diferenciaron su pensamiento denominándolo Socialismo
Científico, al ser este una construcción ideológica que sigue un sistema
lógico en su resolución.
332-. El
desarrollo del discurso filosófico de nuestra ciencia les deja poco espacio:
por razones obvias: no eran bien vistos por
contemporáneos que participaban del nuevo orden sin cuestionarlo. Posteriormente,
desde el marxismo también se los despreció, llamándolos peyorativamente reformistas,
al no cuestionar sus planteos la naturaleza misma del capitalismo y solo
proponer reformas que lo humanizaran.
333-Los nombres más
conocidos de esta corriente son Saint-Simón, Charles Fourier, Robert Owen, pero
hay otros.
334-Claude Henri de Rouvroy, Conde de Saint-Simón (1760-1825) noble Francés que afirmaba descender de Carlomagno,
pretendía crear una “ciencia positiva de la moral y la política, y de la
humanidad en general”. Fundó una escuela con sus seguidores y se puede decir en
su reconocimiento, que se anticipó en muchos sentidos a pensadores posteriores.
Sus reflexiones inspiraron desde Auguste Comte y John Stuart Mill, hasta Marx y
Engel. Sus detractores lo han criticado acusándolo de tener una visión entre
romántica y superficial, de haber navegado por infinidad de temas sin
profundizarlos, además de, por su extracción de clase, poseer una mirada
aristocrática.
335-. Se
podrá decir incluso mucho más que esto, no solo de Saint Simón, como de Owen o Fourier,
pero nadie con honestidad intelectual podrá dejar de reconocer su valioso
aporte en la línea de afanes intelectuales y científicos por tratar de comprender
los fenómenos históricos y diseñar una sociedad mejor. Rechazaban la propiedad
privada y auspiciaban la planificación de la economía. Además proponían
sistemas de asociación basados en la solidaridad, y la cooperación, considerándoselos
como los creadores e inspiradores de los modernos sistemas cooperativos.
336-. Hoy
día, muchas veces son considerados en forma peyorativa, pero en realidad, el
legado de los Socialistas Utópicos indudablemente fue construir una mirada
alternativa al pragmatismo capitalista y seguramente, muchos le deben mucho, a
pesar de ni siquiera saber de su existencia.
337-. Robert Owen 1771-1858: A diferencia de Saint
Simón, Owen no era un aristócrata idealista. Fue un hombre práctico, ligado desde muy
pequeño a la industria textil. Era común, en los albores del capitalismo, que
las industrias textiles ocuparan niños porque eran más manejables y tenían los
dedos pequeños lo que facilitaba el trabajo en la urdimbre de los
tejidos. Owen
comenzó a trabajar a los 10 años. Su capacidad personal lo llevo a dirigir tempranamente
una industria, llamada New Lanark y a imaginar nuevas formas de relaciones laborales
que terminaran con la brutalidad de los vínculos habituales entre obreros y
patrones, que
él veía en la industria de la época.
338-. Se
lo considera el fundador del cooperativismo, escribió varios libros y llevó su concepción
al extremo de fundar una comunidad donde el pretendió instalar su concepción idealista y
fraternal de los vínculos laborales en los EEUU, pero esa experiencia fracasó y significó la
pérdida de su fortuna personal. Regresó a Europa y continuó impulsando sus ideales
cooperativistas participando en la fundación de centenares de cooperativas
de producción y también de consumo, participó en la creación de sindicatos y organizaciones
obreras y su legado continúa beneficiando hasta hoy a la sociedad a través de las
bondades que el sistema cooperativo ofrece a quienes por él se organizan.
339-. Al
ir pasando de autor en autor, quizás pequemos por tener una mirada indulgente
con cada uno de los pensadores considerados pero verdaderamente si aceptamos que
hay que juzgarlos en su contexto histórico no es difícil acordar que todos
ellos han sido hombres magníficos, preocupados por los problemas de su tiempo y
abocados a mejorar la sociedad que les tocaba vivir.
340-. Karl Marx 1818-1883: No intentare en esta
apretada síntesis hacer un análisis de sus postulados que han sido exhaustivamente
analizados por filósofos, economistas, admiradores, detractores, sociólogos y teólogos;
entre otros críticos. Solamente trataré de comprender desde donde él
construyó su andamiaje teórico, al que sus seguidores consideran ciencia y sus
detractores un mensaje satánico.
341-. Propuso,
junto su amigo personal y socio intelectual, Friedrich Engels – 1820 /1895 – un
nuevo método para el análisis de los procesos históricos al que denominaron Materialismo
Dialéctico. Su idea se basaba en considerar que la sociedad humana se
determinaba según se organiza para producir los bienes y que sobre esta
relación fundamental se construyen todas las otras relaciones sociales,
conformando la superestructura completa de instituciones que la caracterizan,
en cada tiempo histórico.
342-. La
estructura social entonces se conforma de modo de garantizar la reproducción y perpetuación
del modo de producción que la origina; la educación, los medios de difusión de
ideas, el sistema jurídico, las fuerzas militares y policiales y hasta la
religión se ajustan al objetivo. El sistema educativo y los medios de difusión
refuerzan mutuamente el conjunto de ideas que respaldan el orden vigente,
actuando como agente propagandístico de la ideología dominante.
343-. El
legislativo transformando en normas las medidas que contribuyen a dar
permanencia al orden establecido y disciplinando al conjunto social a ajustarse
a la normativa imperante aggiornando sus postulados a sus necesidades, el sistema
de seguridad se diseña para defender los intereses y las leyes que custodian el
orden vigente, etc. Pero Marx no se detiene allí, sino que avanza sobre la
historia y dice que el modo de producción industrial, o la economía de mercado,
o el capitalismo, como el sintetiza, está basado en la expoliación que sufren
los trabajadores a manos de sus patrones.
344-. Continúa
con la tradición Clásica que sostiene que lo que da valor a las cosas es el
trabajo humano, que permite lograrlas, y da un paso más adelante deconstruyendo
la lógica que ha venido organizando este modo de producción. Carlos Marx
transformó la vieja sentencia acerca de que es lo que otorga valor a las cosas,
en un teorema de irrefutable solidez: Si lo que da valor a las cosas es el
trabajo humano empleado en lograrlas, quienes tienen fundamental derecho a
ellas son los trabajadores. Y si es el esfuerzo de los trabajadores lo que
hace posible el progreso de la maquinaria industrial, ¿Por qué no son ellos
quienes tienen su control?
345-. Y
para colmo Marx no era un inocente e inocuo filósofo, opaco teólogo o un
político anodino, fue nada menos que un genial pensador que se había permitido
renunciar a una vida gratificada en el orden burgués, para sumergirse en las
penurias económicas de quien se siente elegido para descubrir una nueva
filosofía de la historia y armado con ella transformar el mundo: El
Materialismo Dialéctico, vendría a poner patas para arriba todas las
concepciones sociales precedentes.
346-. Dijo
Marx, entonces, que los trabajadores generan el 100% del valor de las cosas que
producen, pero como retribución no reciben una recompensa equivalente, sino que
los capitalistas, pagan como salario un porcentaje menor, reteniendo para si
una parte del valor generado, al que él llamó plusvalía. Por lo tanto, el modo
de producción industrial está basado en una exacción: el robo de una clase
social a otra, y por esto es inevitable una lucha entre ellas, en la que él
pronostica triunfarán los trabajadores inaugurando una nueva era con un nuevo
modo de producción: el Socialismo, donde se suprime la propiedad privada y los trabajadores
toman el control de las decisiones sociales.
347-. Revulsivo
discurso destinado a la controversia durante más de un siglo. Por supuesto que
Marx pasa ser el enemigo público número uno de los defensores del orden
vigente, y a ser perseguido sistemáticamente por todos los países por donde
transita llevando su mensaje ideológico y propiciando su revolución proletaria.
Finalmente, recala en Londres, como tantos otros librepensadores, donde
completa su monumental obra El Capital, en la que desarrolla detalladamente sus
teorías con la colaboración de su amigo y mecenas Federico Engels.
348-. La
estructura del pensamiento marxista alcanza una complejidad y solidez
conceptual inédita hasta entonces en las Ciencias Sociales. Sus detractores
entonces pasan a denostarlo y perseguirlo, no refutando teóricamente sus postulados,
sino combatiéndolo básicamente por el carácter subversivo de sus ideas. Es
entonces que la Ciencia Económica se completa, en tanto y en cuanto teorema,
llegando a las últimas conclusiones posibles. El problema quizás es que el
mundo de entonces no estaba dispuesto a aceptar un discurso que apuntaba a
destruir el orden vigente y terminar con la propiedad privada, ni tampoco las mayorías
de trabajadores estaban interesados en adoptar masivamente las propuestas políticas
que se desprendían de los postulados filosóficos de Marx.
349-. De
algún modo, como ya hemos afirmado, es tan explosiva la expansión de los medios
productivos y tan deslumbrantes los avances tecnológicos que se lograban día a
día, que quizás los proletarios, siguiendo la estricta nominación del autor,
estaban más interesadas en tomar mayores porciones de la torta producida que cambiar
la forma de obtenerlas. Además, las luchas sociales
inauguradas por los seguidores de Marx obligaron a los empleadores a otorgar
mejoras en las condiciones laborales, salarios, descansos, vacaciones, etc.
que en definitiva contribuyeron también a impedir el cumplimiento de la
profecía.
350-. Incluso
el primer lugar donde se instala la revolución proletaria, Rusia, no es una
sociedad industrial sino una sociedad feudal, donde los postergados y
explotados campesinos terminan en forma revolucionaria y violenta con las
viejas estructuras medievales, todavía vigentes en la Europa Oriental. El
debate económico, como consecuencia, queda estancado en la medida que la visión
de Marx, que anticipa el colapso de este modo de producción, no despierta
simpatías ni adherentes entre quienes se asocian y acompañan el avance
sostenido de la nueva economía industrial, que se instala rápidamente en
Europa.
351-. El
orden económico establecido por la revolución industrial, requiere para su
consolidación, una nueva generación de cultores de la ciencia, reclutados entre
aquellos que se sienten convocados, no desde la crítica ética, sino desde la
oportunidad de gestionar y administrar los nuevos fenómenos que presenta le
economía de mercado.
La escuela neoclásica: El neoliberalismo
352-. Ya
hemos visto que ésta es una ciencia cuyas leyes son presentadas como consecuencia
de acuerdos sociales y no de sentencias universales, y esto ha mortificado hasta
el suplicio a sus cultores. Pero si la economía se aleja del debate ideológico
pierde instantáneamente su significado, porque se trata de precisamente de la
verificación de las ideas del hombre sobre la forma de producir y distribuir el
excedente social.
353-. Si
pretendemos tomarla exclusivamente por sus aspectos instrumentales, en el
sentido que propone la escuela neoclásica, o sea, estableciendo implícitamente
con la introducción de la lógica matemática, por las que el sujeto de estudio
(el hombre y sus relaciones referidas a la producción y distribución del
excedente social) no está regido en sus acciones, ni por el libre albedrío,
estaremos diseñando un rango del conocimiento asimilable a la ciencia ficción o
a las creencias religiosas.
354-. El
neoclasicismo económico, en ocasiones, se expresa en modelos de un
reduccionismo extremo, que carecen de sustento real y reformula la economía
como una ciencia dura, cumpliendo de este modo el objetivo, siempre buscado por
la ideología dominante de no ser cuestionada, dado el carácter que le otorga
esta estrategia, de tratar de parecer como una verdad revelada.
355-. La
gran trampa que permite esta deformación es la asimilación de la herramienta matemática
en el análisis económico. La tentación es fácil: los fenómenos económicos
generalmente se cuantifican, expresándose en cifras, de allí a vincular las
cantidades algebraicamente no hay distancia. En principio esto no sería
problema, el problema aparece cuando el analista se
olvida que está hablando de fenómenos sociales, expresándolos matemáticamente y
comienza a pensar que está hablando de ecuaciones y que la realidad debe
ajustarse a la lógica de la herramienta analítica.
356- Tomemos
una ecuación de la macroeconomía: I = C + A, Donde I = Ingreso, C = Consumo, A
= Ahorro. Su simplicidad es más que seductora, el Ingreso de una comunidad
tiene dos destinos, ser consumido o ser diferido en forma de ahorro. Operándola
en términos algebraicos, podemos afirmar que el ahorro es igual a los ingresos
menos lo que consumimos o sea: A = I - C
357-. Que
tendrá de malo utilizar de esta forma la herramienta matemática: ¡absolutamente
nada! Lo malo es pensar que la sociedad ajusta su conducta a esta lógica conceptual.
La sociedad humana no funciona algebraicamente, es imposible expresar en una
ecuación las variables sociales, so pena de construir representaciones
patéticas.
358-. ¿Cómo
podemos representar las preferencias personales? ¿Los gustos de las personas? ¿Cuantas
variables independientes representarán la opción consumo de una mujer que está
buscando un ajuar para una fiesta? Me atrevo a pensar que infinitas: su estado
de ánimo, su edad, la percepción de su propio físico, sus sentimientos hacia el
resto de sus contertulios, sus ingresos, su deseo de agradar a determinada
persona, su deseo de incomodar a determinada persona, su concepto de la moda,
su nivel cultural y podíamos seguir y seguir, sin siquiera empezar a esbozar la
ecuación.
359-. Y
estamos hablando de una persona y de una decisión, ni siquiera tratemos de
imaginarnos lo que sería representar las opciones de un conjunto social
complejo ¿Cuántas variables independientes tendría la ecuación? ¿Cómo les
pondríamos valores? Sir John Hicks, premio Nobel de Economía y responsable de
la escuela de economía de la Universidad de Cambrigde durante casi treinta
años, dijo: “es tan grande el abuso instrumental matemático y estadístico en
nuestra ciencia, que hoy en día cualquier análisis económico carece de
prestigio académico si al menos no contiene una decena de mínimos cuadrados e
intervalos de confianza? ”
360-. Estas
consideraciones vienen a cuento porque la sublimación del instrumental
matemático no es un amaneramiento conceptual ni una afectación de intelectuales
renacentistas, es un subterfugio ideológico utilizado para ocultar la verdadera
naturaleza del conflicto que subyace en el centro de esta ciencia, dejando el
debate fuera de lo normativo e instalándolo en lo instrumental.
361-. Existen
razones históricas que explican el cómo y el porqué de esta situación. Es
habitual considerar que el debate inaugurado por los economistas clásicos se
agota con Marx. Entre otras razones la responsabilidad de esta circunstancia radica
en que la teoría del valor que circuló por todo el discurso clásico
inexorablemente llegaría a la conclusión que él obtuvo: si lo único que le da
valor a las cosas es el trabajo, entonces los que tienen más derecho que nadie
a decidir el destino de las cosas son los trabajadores que en definitiva son
los las generan.
362-. Por
supuesto que esta es una súper simplificación analítica con el objeto de tratar
de descubrir las claves del discurso histórico. Lejos está de nuestra intención
polemizar sobre si el marxismo es una ciencia, tal como sostienen los cultores
de don Carlos, o desarrollar el Materialismo Dialéctico, solo diremos que la
solidez conceptual de Marx y sus elaboradísimas conclusiones interrumpieron el
debate por muchos años.
363-. Años
durante los cuales el modo de producción industrial enmarcado en la economía de
mercado, sostenido por el paradigma de la ganancia, tenía en el mundo
occidental un desarrollo exponencial y sus resultados medidos en términos de
ingresos nacionales para los países que lo adoptaran tempranamente eran tan
demoledores que nadie, léase la mayoría de los estudiosos de la ciencia
económica, tenían el menor interés en refutar argumentos que pronosticaban el
fracaso de un modelo que era tan absoluta y evidentemente exitoso.
364-. Finalmente
el dilema lo resuelve el gran economista Alfred Marshall, quien desde su
cátedra de Cambrigde sostiene que, en realidad, en el centro de la Ciencia no
está el Valor sino que está el Dinero, dado que es la justa medida de todas las
acciones económicas y en sus destinos y evoluciones radicaba la preocupación
analítica que desvelaba a los cultores de la economía.
365-. En
efecto, el aporte teórico que los neoclásicos hicieron a fines del siglo XIX,
al centrarse en el problema de la determinación del precio y no en el del costo
de los factores, permitió desarrollar una teoría del valor que se acepta hoy
casi unánimemente. Según esta teoría el valor de una
mercancía es equivalente al precio de la misma y se define en los intercambios
del mercado según la utilidad marginal que ella posea para quienes la demanden
y la maximización de beneficios que produzca para quienes la ofrezcan.
366-. La
teoría del valor devino entonces una teoría de la asignación de recursos
escasos en condiciones de competencia y se alejó de la pretensión de encontrar
una medida objetiva para el mismo; por tal motivo se la conoce como teoría
subjetiva del valor y se la establece, actualmente, sobre la base general del principio
de utilidad.
367-. Un
nuevo cuerpo doctrinario surge, y como forma de reemplazarlo con el anterior el
nuevo discurso se anuncia como Economía Neoclásica… ¿Y la Teoría del Valor? Al
sacar el dilema del valor del centro de la discusión, la teoría arranca para un
nuevo destino. Ya no se trata de esa incómoda ciencia que en su génesis y
objeto cuestiona el orden económico vigente sino de una disciplina domesticada,
estéril como ciencia social y sólo justificada para perpetuar un sistema
económico determinado.
368-. Si
el Dinero es el tema, obviamente, la herramienta matemática tiene mucho que
decir, porque de sus flujos, –quantum-, se está hablando y lo demás poco
importa. Nace el Neoliberalismo. Los viejos
conceptos centrales inaugurados por los Fisiócratas y desarrollados por Smith,
son relanzados en forma de catecismo básico y recitados con más convicción que
los propios textos religiosos por los cultores de la nueva doctrina:
369-. Primer Mandamiento: La competencia no debe ser
alterada por ningún artificio / intervención estatal / acción humana / etc. que
la afecten porque el costo a pagar será la ineficiencia global del sistema y la
interrupción de su camino a la satisfacción universal. Friedrich August Von
Hayek, uno de los máximos defensores del neoliberalismo sostiene: “…la mínima
intervención del Estado y la máxima libertad de los agentes que intervienen en
la actividad económica”
370-. Segundo
Mandamiento: Si se modifican artificialmente los volúmenes de
dinero circulante se alteran los equilibrios básicos entre oferta y demanda y
se producen desarreglos que terminaran con el correcto sendero hacia el
desarrollo y el bienestar, (premisa falsa pero así presentada, cautiva a sus
cultores).
371-. Milton
Friedman Escuela Económica de Chicago: dice: “la inflación es
siempre y en todas partes un fenómeno monetario, en el sentido de que es y sólo
puede ser producida por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que de
la producción”. Pero veamos por un momento cuales son las consecuencias de
estas postulaciones: Si el Estado no interviene para
regular las acciones sociales, los sujetos económicos, léase personas, empresas
etc., deberán competir en el cumplimiento de todos sus objetivos.
372-. Entonces
la pregunta es ¿pueden competir en igualdad de
condiciones? En el mundo ideal de Smith, al menos teóricamente, esto era
posible. En el mundo actual definitivamente no. La norma de la economía
actual no es la competencia sino los grandes agregados económicos, mega
empresas que forman precios autónomamente maximizando siempre las utilidades
por cualquier medio e impidiendo de igual modo las regulaciones que limiten su capacidad
de obtenerlas, entonces los pequeños consumidores quedan en una dramática desigualdad
de posibilidades a la hora de competir.
373-. Tomemos
las áreas fundamentales de la vida humana: la salud, la educación, la
seguridad, la vivienda, etc. Si el Estado no interviniese ¿quién está en
condiciones de proveer, sin su auxilio, la salud, la educación de sus hijos, la
seguridad pública etc.?
374-. Las
grandes mayorías no pueden resolver aisladamente sus problemas de salud, educar
sus hijos en escuelas privadas, contratar guardias de seguridad personal para
circular por la vía pública, etc., etc. y mucho menos discutir y acordar con los
grandes formadores de precios lo que debe pagar por sus consumos. Si el
Estado no interviene ni regula estas acciones, solamente tendrían acceso a los
bienes quienes tengan la posibilidad de pagarlos, por lo tanto directamente la
Sociedad no sería viable.
375-. Es
un hecho que en la sociedad actual la distribución de ingresos es cada vez más concentrada:
cada vez sectores sociales más pequeños toman mayores porciones de los bienes. Precisamente
estos sectores son los principales interesados en que el Estado no intervenga;
que entre otras cosas significa también que no gaste (todos sabemos que si
gasta más tiene que cobrar más impuestos a los que tienen) y que no regule,
porque las regulaciones son para limitar la impunidad con que se manejan los
grandes agentes económicos.
376-. Ahora
pensemos cómo sería la sociedad si el Estado no se hace cargo de la educación pública,
de la salud, de la seguridad. No se puede siquiera pensar esta posibilidad;
solo la pueden reclamar aquellos pocos que tienen tanta capacidad económica
para solventarlos. O sea que cuando se proclama que el Estado no debe intervenir,
se están promoviendo los intereses de los grandes sujetos económicos y
perjudicando a los pequeños.
377-. Queda
claro, entonces, que este postulado no es neutral ideológicamente; por el
contrario sus defensores en realidad defienden un status quo que afecta
más que negativamente a la mayoría de los ciudadanos en beneficio de una
minoría cada vez más pequeña. La segunda postulación es igualmente engañosa: si
la inflación es la madre de todos los males económicos y la inflación se
produce porque el volumen de dinero disponible crece más que la producción,
entonces la acción básica a realizar es: limitar la emisión de moneda, si el Estado,
que es quien tiene la capacidad de hacerlo no emite moneda, esta se transforma
en un bien escaso y él pierde a su vez la capacidad de financiar gastos.
378-. Esto
en buen romance significa que al hacerse el dinero escaso los que lo poseen cobran
más caro por él (intereses) y los que no lo tienen deben penar esta
circunstancia y ni siquiera acudir al Estado para resolverla porque aquel
tampoco puede emitir, o sea que es un diseño social en el que los Bancos y los
grandes agentes económicos son cada vez más poderosos y los chicos cada vez más
pobres. Cualquier similitud con lo que pasó en la Argentina en la década del
90, no es casualidad.
379-. Tal
como ocurre con los conversos a cualquier doctrina, los adherentes a la nueva
religión económica son más papistas que el Papa, y el fundamentalismo se hace
cargo del control de la nueva ortodoxia. En este esquema nadie que aspire a ser
considerado economista, podrá correrse un milímetro de los mandamientos
básicos, so pena de ser expulsado de la ortodoxia y por lo tanto, condenado al
ostracismo intelectual y al escarnio público.
380-. Los
Cardenales de la nueva religión, construyen sus centros teológicos y John
Rockfeller, -Barón de la riqueza, hipermillonario emblemático si los hay-, puso
los fondos necesarios para la creación de la Universidad de Chicago que paso a
ser su Vaticano, para desarrollar y difundir los nuevos valores instalados, y
además consiguió técnicos capaces de desentrañar los misterios de las conductas
(o sea la sociología apuntada a la publicidad) de los nuevos elementos económicos
desarrollados, para aumentar la capacidad de gestionar sus propias empresas e
incrementar sus ganancias.
381-. ¡Basta
de pavadas entonces! Porqué perder el tiempo en diletancias morales si todos sabemos
que lo único que interesa es conocer las claves de funcionamiento de este nuevo
sistema de organización social humana con el exclusivo objeto de utilizarlo
para acumular riquezas. Von Misses, Von Hayek, Milton Friedman, son designados
Obispos de la nueva religión y se lanzan a conseguir adeptos que florecen por
todo el universo de la ciencia, atraídos por el reconocimiento académico y
económico que premia a los iniciados. Y finalmente Irving Fisher crea la
famosa ecuación de cambio que se transforma en la piedra angular de los
desarrollos posteriores de la escuela Monetarista. Friedman y la Escuela de
Chicago propusieron que, para evitar inflación; debería buscarse un equilibrio
entre la producción y la cantidad de dinero, (que es lo que hace el actual
gobierno argentino de don Alberto Fernández).
382-. Se
preguntaron si correspondería al Estado con sus intervenciones en la economía, procurarlo
y concluyeron que no; que el Estado era incapaz de intervenir con eficacia, y
por el contrario cuando lo hacía, la economía se alejaba más del equilibrio por
las distorsiones que se producían. En la Argentina el momento apologético de
esta doctrina fue durante la dictadura militar instaurada en 1976. En aquel
entonces sus mentores agotaban los espacios de los medios de comunicación con
el mensaje: Achicar el Estado es agrandar la Nación.
383-. A
los profetas locales de esta ideología se los conoce como Chicago boys,
porque a las generaciones de economistas formados en las décadas del 60 y 70 se
les exigía un postgrado en esta Universidad (Chicago) como prueba de iniciación
para su ingreso en el stablishment. Incluso,
como paradigma de este abuso se dio el caso de un economista argentino integrando
el directorio de esa Universidad (Chicago), por las donaciones en dinero: diez millones
de dólares, que hizo para su sostenimiento, dinero que oportunamente tomó de créditos
que nunca pagó, obtenidos por influencias políticas del Banco de la Nación Argentina.
384-. Como
ya hemos señalado, la coherencia integral del discurso neoclásico incluyó la utilización
de un enmarañado lenguaje técnico, preñado de palabras en inglés, la mayoría de
las veces para señalar cosas obvias de una manera sofisticada, por supuesto
acordamos que un lenguaje técnico estricto es una necesidad inherente a cualquier
disciplina científica, la precisión de los análisis lo exige, pero un
lenguaje artificiosamente encriptado, a efectos de cerrar las puertas del
conocimiento al profano, técnicamente pasa a tener el mismo valor que un argot
carcelario.
385-. Ahora
tenemos claro el objetivo: si la Ciencia es Social y sus normativas son
acuerdos o imposiciones humanas. Todos tenemos necesariamente acceso al debate,
pero si es una Ciencia casi exacta, que nada tiene que ver con la organización
social humana y sí tiene que ver con complicados desarrollos técnico – científicos,
su discusión queda reservada solamente a sus iniciados y cultores.
386-. Éste
siempre ha sido el deseo de los grupos sociales que se encaraman en el control
de la sociedad: que nadie los cuestione y que todos acepten la situación como
inevitable e inmodificable. Por esto aspiramos a que todos los ciudadanos,
especialmente quienes alcanzan un grado académico, conozcan el debate
ético-filosófico en el que se ha desarrollado la Teoría Económica y además
estén capacitados para conocer la realidad en la que van a desarrollar su profesión
y tengan acceso a instrumentos de análisis científico que les permitan conocer
y modificar, para mejor, el mundo que los rodea.
387-. No
nos cansaremos de sostener que los grandes avances de la humanidad se han producido
por la determinación de los hombres sabios y la grandeza de sus espíritus y el
esfuerzo de los trabajadores. Es, por tanto, responsabilidad de los que tienen
la posibilidad de alcanzar niveles superiores de enseñanza, adquirir
conocimientos, más allá de la esfera específica de sus intereses estrictos,
para participar en la noble tarea de construir un mundo mejor.
388-. John Maynard Keynes 1883-1946: Haremos
un apretado repaso de algunas ideas para poner en contexto el aporte de Keynes. Hemos
visto que, cuando un grupo dentro de la sociedad logra encaramarse en su conducción,
no sólo administra el poder en su beneficio, sino que además, establece un conjunto
de valores e ideas que validan esta situación.
389-. En
la mayoría de las sociedades antiguas los gobernantes eran tales y sucedían a
sus antecesores, en merito a que su poder emanaba de Dios y por lo tanto era
incuestionable, incluso en muchas de ellas los gobernantes se constituían
directa e inmodestamente en el Dios. Cuando en el medioevo se instalaron los
valores del cristianismo, la ideología la aportaron los sabios escolásticos que
se encargaron de establecer, en orden a la fe católica, que el motivo de la
existencia humana era la salvación, y que el plan divino así como establece un orden
en la naturaleza física del universo, también lo hace en la sociedad.
390-. Que
existe en ésta un orden natural que debe ser descubierto, respetado y
acompañado por los hombres, y dado que este orden natural de la sociedad
permanece oculto a los ojos profanos a diferencia del orden de la naturaleza
que es evidente, tiene que ser revelado por especialistas: que son casualmente
los que tienen la responsabilidad de conducir al conjunto en este cometido o
sea los clérigos encargados de la custodia del conocimiento teológico. Esta
visión del mundo se establece con tanta fuerza que nos detendremos por un
instante en ella para confirmar su vigencia.
391-. Adam
Smith, terminada la hegemonía clerical del medioevo, era profesor de Filosofía
Moral. Como ya hemos dicho, esta materia contenía cuatro disciplinas a saber:
Jurisprudencia, Economía Política, Ética y Teología Natural. El objeto de esta
última era desentrañar las leyes de funcionamiento del universo, lo que hoy se
conoce como Astrofísica, pero fíjense que el nombre con el que se designaba a
esta disciplina en la época de Smith, contenía una clara valoración
iusnaturalista, resabio del medioevo, y Adam Smith no era precisamente un
hombre piadoso, se negaba a dar clases de religión dominicales como era de
rigor en su carácter de profesor universitario, y además había tenido la
audacia irreverente para su tiempo, de solicitar a las autoridades de la Universidad
de Glasgow licencia para no iniciar sus clases con las pertinentes oraciones.
392-. Los
conceptos morales cambian más lentamente que las estructuras sociales que los generan,
quizás esta anécdota de Smith confirme esta apreciación. Después del medioevo, el cisma protestante, se encargó de
validar moralmente los objetivos de la nueva clase social que se encaramaba en
el poder. Hacer dinero dejó de ser contrario al plan divino. Muy por el
contrario, Lutero estableció que en la lucha por la obtención de riquezas, el hombre
no solo mejoraba su mundo particular, sino también, el entorno que lo rodeaba.
393-. Pero
sobre todas las cosas el quiebre del orden medieval significó el reemplazo del paradigma
que organizaba la sociedad. La Salvación del Alma dejó de ser el motor
de las acciones de los hombres, y el otrora denostado beneficio se instaló como
centro de inspiración de la historia concreta. Hecho este largo introito nos
adentramos en analizar el rol de Keynes en la historia de nuestra ciencia.
394-. Para
el inicio de la escuela Neoclásica había sido necesaria una dramática
revolución conceptual: desplazar el eje de la ciencia de la Teoría del Valor
reemplazándolo por El Dinero, e intentar transformarla entonces en una ciencia
casi exacta al incorporarle la herramienta matemática. En este cometido, el de
desnaturalizar la economía y alejarla completamente de su contenido ético, les
fue muy útil transformar el sujeto económico en una máquina de placer estimulada
únicamente por la posibilidad de alcanzarlo o sea detrás la utilidad que le
prestan las cosas.
395-. Entonces
sí, la herramienta matemática propuesta por los neoclásicos adquiría solvencia.
Esto, como ya hemos dicho, obedecía al objeto de no cuestionar el orden social
vigente sino consolidarlo. Los preceptos neoclásicos establecían la no intervención
del Estado en los asuntos económicos, como el sine qua non del sistema,
llevando al paroxismo las formulaciones de A. Smith.
396-. Por
supuesto que una vez más hay que ubicarse en el tiempo para ver que lo que era
una esperanzada pero estéril expresión de deseos en Smith, se constituía en una
cínica negación de la realidad en los neoclásicos. Esta norma, tenía a la luz
de la evolución del capitalismo un nuevo significado. A principios del siglo XX
ya se perfilaban los grandes oligopolios que gobernarían la economía, y sus
contemporáneos no podían desconocer la manipulación de la realidad socio- económico-político
que hacían.
397-. Sin
embargo nada decían de estos manejos, solo se escandalizaban cuando el Estado intentaba
frenar los abusos de los grandes operadores o proteger a los más desguarnecidos.
Un ejemplo para ilustrarlo: John Pipermont Morgan, fundador y presidente
del gigante financiero que hasta hoy lleva su nombre, J.P. MORGAN, en una
reunión de su directorio a principios del siglo pasado, expulsó de su empresa a
su equipo completo de asesores jurídicos, porque estos le habían informado que
una operación financiera que pensaba hacer no era legal.
398-. Furioso
y a los gritos les anunció: “… yo no contrato abogados
para que me digan que lo que quiero hacer es ilegal, ¡Necesito abogados que hagan
que sea legal cualquier cosa que yo quiera hacer!” Era evidente que la
no intervención en la economía por parte del Estado ya no significaba conservar
impoluta la competencia, sino que era un precepto destinado a garantizar la impunidad
de los grandes operadores económicos, que se resistían obviamente a que nadie regulara
sus acciones.
399-. Pero
como dijo alguien por allí: “… es imposible hacer entender a alguien algo,
cuando gana su sueldo precisamente no entendiendo” Al igual que Malthus, y
salvando las distancias, Keynes había advertido, en circunstancia de la crisis
económica mundial iniciada en 1929, que en realidad no funcionaban los
mecanismos automáticos de ajuste que conducirían en cualquier situación la
economía a su optimo desempeño.
400-. Sus
detractores respondieron que funcionar funcionaba, solo que a veces lo hacían
en el largo plazo. Entonces Keynes acuñó su frase célebre: “….a quien le
importaba el largo plazo si en ese entonces todos estaremos muertos”. Demostró,
además, que en determinado momento la economía se instalaba en equilibrios no
deseados, donde reinaba el desempleo y la parálisis de la actividad, sin que se
desencadenasen espontáneamente los remedios a esa situación, y ninguna mano
invisible pusiese las cosas de nuevo en su lugar.
401-. La
importancia del discurso keynesiano no radica tanto en su propuesta, sino en
que logró instalarla en la historia concreta y cambiar los parámetros teóricos.
Hemos destacado reiteradamente que es difícil en la historia de las ciencias
sociales encontrar argumentos completamente originales, la mayoría de ellos
fueron expresados de algún modo por alguien con anterioridad. Pero lo que hace
importante a quien finalmente se apropia del concepto es su capacidad de instalarlo
en la historia concreta, lograr que sus congéneres y contemporáneos acepten debatirlo.
402-. De
los análisis microeconómicos de los neoclásicos, definitivamente interesados en
obtener: la curva de indiferencia de bigudíes punzó en Burkina Faso, Keynes traslada el eje del debate a los grandes agregados
económicos que manejan la economía mundial, inaugurando de ese modo la
macroeconomía. Y lo logró por la autoridad que emanaba de su estricta
formación académica y la notoriedad social, propia de su circunstancia personal
y de su éxito económico.
403-. Aristócrata
inglés, hijo de Neville Keynes, profesor de Economía en Cambrigde, educado en el
prestigioso Eton College, había demostrado tempranamente una excepcional
habilidad para ganar dinero, amasando una notable fortuna especulando con
inversiones bursátiles y deslumbrando a sus compatriotas con agudas
observaciones. Por ejemplo anticipándose a los motivos que llevaron Europa a
la segunda guerra mundial con su libro: Las Consecuencias Económicas de la Paz.
404-. El
hecho de que alguien tan exitoso y respetable pusiera los preceptos teóricos en
remojo, fue lo que le dio entidad a sus postulados y los instaló en el debate
público. En definitiva la herejía de Keynes estaba en sostener que en
determinadas circunstancias, no solo no funcionaban los mecanismos automáticos
sino que el Estado debía intervenir para resolver la situación planteada.
405-. La
resistencia a los postulados Keynesianos, venían por un lado de parte de los
guardianes de la ortodoxia y por otro de los barones de la industria que
gobernaban la economía y veían un gran peligro en que el Estado metiera los
dedos en un territorio que ellos manejaban a su gusto y que les proporcionaba
enormes ganancias a las que no renunciarían.
406-. La
circunstancia de la segunda guerra mundial, eximió a la Teoría Keynesiana de
demostraciones teóricas. El gasto del Estado en la adquisición de pertrechos
bélicos puso a funcionar los mecanismos de la economía de EEUU, llevándola a
niveles de actividad desconocidos y haciendo obvios los, hasta entonces,
teóricos postulados de Keynes. Muchos políticos actualmente aman a Keynes, y no
precisamente por su opción sexual, lo que ocurre es que siempre les ha venido
de maravillas la tesis keynesiana.
407-. Porque
si de las recesiones se debe salir emitiendo y gastando moneda, esto significa
que el Estado tiene carta blanca para hacerlo, y esto se presta para
desarrollar acciones asistencialistas y populistas, tan eficaces en las
gestiones electorales, sobre todo en los países pobres. Es habitual escuchar a
dirigentes de variada ideología acordar con facilidad en la necesidad, bajo
determinadas circunstancias, de implementar políticas keynesianas o definirse
como keynesianos. Es comprensible que entre las dos opciones: tener los bolsillos
flacos y no poder responder a las demandas sociales, ó: los bolsillos llenos y
conquistar dadivosamente voluntades, que los decisores políticos tomen la
segunda opción.
408-. Para
los que quieran adentrarse en los conceptos teóricos, pueden leer “Teoría General
del Empleo, el interés y el dinero”, aunque honestamente debo decir que su
lectura no es fácil para el profano, porque Keynes, de gran formación teórica,
utiliza un lenguaje estricto y académico. De cualquier manera, debemos
reconocer que el aporte teórico de Keynes, provocó un más que oportuno
aggiornamiento de la Teoría, le dio oxígeno al sistema económico de occidente por
casi un siglo, desde su aparición hasta iniciado el tercer milenio, en que
resulta jaqueado por la crisis de las hipotecas basura, también llamadas
mortgage-backed security, -como es tan elegante denominarlas-, de los EEUU, en
el marco del fenómeno iniciado en la segunda mitad del siglo XX, que aquí
llamamos la financierización.
Tercera Parte
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA VERIFICACION HISTORICA DE LAS TEORIAS ECONOMICAS
- - El Río
De La Plata- - Tiempos Modernos
409-. Hemos
completado una sucinta recorrida por algunas de las propuestas más originales
que se han dado en el marco de la economía. Se podrían escribir varios tomos
adicionales con referencias a economistas aquí no incluidos, interesantes y
significativos, y algunos también absurdos y aburridos, al menos desde nuestra
perspectiva hoy, pero esperamos con esta arbitraria y espartana selección haber
cumplido el objetivo de introducirnos en tema y paralelamente tomar nota de que
la problemática esencial de la economía no es compleja de visualizar.
410-. Sólo
se trata de ordenar ideas y despojarlas de amaneramientos e involucrarnos. El
escenario del drama económico cambia en parte y en parte sigue igual: algunos fenómenos
permanecen, aunque agiornados, desde el fondo de los tiempos registrados, y
otros son novedosos. Por esto nos atrevemos a recorrer los acontecimientos
locales durante el siglo XX y XXI, y proponer algunas reflexiones descriptivas
del panorama de la sociedad actual, los problemas que permanecen y los nuevos
que se vislumbran, e invitar al lector a utilizar las herramientas de análisis
ofrecidas para reinterpretar la realidad a su luz.
411-. De
este modo podemos incorporarnos al debate de la ciencia que nos desvela y
participar de las decisiones que irremediablemente alguien tomará si no
intervenimos, en nuestro nombre, y signarán nuestro futuro y el de nuestros
descendientes.
Consecuencias económicas de la guerra
412-. Finalmente
la teoría de Keynes encontró una contundente confirmación histórica en la segunda
guerra mundial, evento que había sido anticipado por él, en su libro “Consecuencias Económicas de la Paz”, cuyo título hemos
pedido prestado para denominar este capítulo.
413-. La
magnitud del resarcimiento que debía pagar Alemania a los vencedores de la
primera guerra, era tan desproporcionada con sus posibilidades reales de
cumplirlo, que Keynes avizoraba que solo lograría llevar a Europa a un nueva
guerra, por las penurias impuestas al pueblo germano. Más allá de las complejas
razones que finalmente provocaron este conflicto, no podemos dejar de reconocer
que tuvieron origen directa ó indirectamente, en las apuntadas por Keynes en el
libro mencionado.
414-. Cuando
se desata la 2GM, la economía mundial seguía soportando las consecuencias de la
crisis desatada en 1929, inmediatamente iniciada, EEUU comenzó a prepararse
para intervenir, poniendo a funcionar su enorme y para entonces aletargada
maquinaria productiva. Rápidamente la industria se reconvirtió a la fabricación
de pertrechos bélicos. Las automotrices comenzaron a fabricar tanques y aviones,
las textiles uniformes, las alimenticias raciones, las químicas insumos para
municiones y venenos a ser utilizados como armas, los laboratorios medicamentos
etc., etc.
415-. En
definitiva las fábricas comenzaron a funcionar a pleno, en jornadas y turnos
extras para poder cumplir con las órdenes de compra que emanaban del gobierno,
para terminar de este modo, el largo período de recesión. Demás está decir que
los ortodoxos barones de la industria, tan celosos a la hora de custodiar que
el estado no interviniese cuando se trataba de establecer impuestos y restricciones
que los afectaran si se hablaba de compras directas a sus empresas ordenadas por
el mismo estado, se transformaban en dóciles heterodoxos aceptando,
flexiblemente, las transgresiones a los postulados del neoclasicismo económico.
416-. La
mano de obra disponible fue ocupada y la mujer se sumó a la fuerza laboral en
tareas no habituales para ella, por estar los hombres enrolados en el
conflicto. El desarrollo tecnológico se aceleró, porque en razón de la
necesidad de ganar la guerra, las investigaciones que lo provocaban no tenían que
rendir previamente examen de rentabilidad que las legitimase. La consecuencia fue que entre 1937 y 1945 EEUU duplicó su PIB
(1.116 a 2.393 miles de millones de U$S) –a precios de 2009-.
417-. Como
resultado de esta expansión productiva se acumularon enormes ganancias que a posteriori
modificarían el modo de generación de utilidades en el mundo occidental. Cuando
la guerra terminó, la demanda de armamento y pertrechos se frenó, pero el gobierno
y los empresarios no estaban dispuestos a esperar actuaran los mecanismos de mercado,
como anteriormente le habían exigido a Keynes.
418-. Inmediatamente
después de la guerra se diseñó el llamado Plan Marshall que asignó la extraordinaria
cifra de 121.450 millones de dólares norteamericanos de 2009 para la
reconstrucción de Europa. Una pequeña digresión para ver la magnitud de la
crisis actual: comparemos el monto del asignado a la reconstrucción de Europa y
la primera etapa del salvataje por la crisis de 2008 que insumió 900.000
millones y solo fue un frugal aperitivo para las demandas del sistema financiero.
419-. Los
analistas proponen que la perdida en la economía mundial al momento de estallar
la crisis alcanzaba a 8.000.000 de millones. De cualquier manera, el Plan
Marshall operó como activador de la demanda en la economía de EEUU,
abastecedora excluyente de la reconstrucción. Simultáneamente, los millones de
soldados que sobrevivieron a la guerra, de regreso a Norteamérica, se lanzaron
a olvidar las penurias del conflicto inaugurando la era del consumo desenfrenado,
emblemáticamente representada por los enormes y estrafalarios automóviles que
se ofrecían en el mercado estadounidense.
420-. A
este período se lo conoce como el “baby boom”, por la explosión de nacimientos
que ocurrieron después del regreso de los combatientes. Posteriormente, parte
de su industria militar se reconvirtió en aeroespacial y parte se mantuvo
activa con los conflictos de Corea, primero y Vietnam, después. Este período,
que se extendió aproximadamente por dos décadas, inauguró la era del consumismo
y la financierización de la economía a escala mundial. Ya no se trataba de
esperar que llegaran clientes, porque en todo caso esto tampoco alcanzaba, sino
de potenciarlos con una capacidad de compra y financiamiento hasta ese momento
desconocida, que garantizara el mantenimiento de elevados niveles de demanda,
en cualquier circunstancia, esto era posible por las enormes ganancias
acumuladas en los años previos, que buscaban colocación ofreciéndose como
facilidades crediticias al consumo.
421-. Comenzaron
a diseñarse nuevos instrumentos financieros, ideados al efecto, como las tarjetas de crédito. Y comenzó a generalizarse la
constitución de hipotecas para financiar y garantizar a largo plazo los
consumos presentes. A las enormes disponibilidades acumuladas en este período
se sumaron las devengadas por el incremento del precio del petróleo al crearse la
OPEP –Organización de Países Exportadores de Petróleo-, que provocó enormes
excedentes en los países de Medio Oriente, que fueron colocados en la banca de
los países del Norte rico.
422-. Esa
enorme masa financiera signó los años posteriores, no sólo de la economía de
los EEUU sino la del resto del mundo. Aquí, mientras tanto Como dice el
refranero criollo: “cuando el gato no está, los ratones bailan” y eso fue lo
que pasó por estas latitudes. Los primeros años de la guerra fueron para
nosotros de escasez extrema y paralización de actividades por falta de insumos
estratégicos. La capacidad productiva de EEUU, Inglaterra y Alemania, -nuestros
principales abastecedores de productos industriales-, estaba totalmente
destinada a atender el conflicto.
423-. De
la noche a la mañana nos encontramos sin máquinas, repuestos, automóviles, neumáticos,
artículos de caucho, e infinidad de productos indispensables para nuestra
actividad. Superado el desconcierto inicial, fue la
oportunidad que necesitábamos para comenzar a desarrollar nuestra propia
industria, y es lo que ocurrió: solamente en la década del cincuenta se
instalaron en nuestro país una docena de fábricas de automóviles, algunos de
ellos íntegramente nacionales, como los legendarios rastrojeros producidos por
IME –Industrias Mecánicas del Estado-.
424-. Comenzó
un incipiente desarrollo tecnológico local y se crearon decenas de miles de puestos
de trabajo que permitieron un progreso desconocido hasta entonces. Un nuevo
sector irrumpió con fuerza en la realidad social del país cambiando la historia
definitivamente: la clase trabajadora, eufemismo
utilizado desde entonces para diferenciarse de las implicancias marxistas que
adquiriría si se hablara de la clase obrera. Nuestro
panorama social inauguró un dinamismo notable y los sectores medios más la
clase trabajadora se hacían de casi el cincuenta por ciento de la riqueza
generada en el país, cifra que permitía soñar con una sociedad moderna,
dinámica y equitativa.
425-. Pero
el sueño terminó pronto y comenzó a disminuir en forma sostenida. En la
actualidad, estos sectores reciben apenas un poco más de la mitad de lo que
tomaban entonces. Comenzaban a insinuarse las realidades que hoy nos muestran
que la sociedad industrial, en esta etapa de la financierización, y tal lo
anticipaban como posibilidad algunos de los más preclaros economistas clásicos,
es una víbora de largos colmillos, que se muerde la cola. Recuperados
acrecentadamente los niveles productivos de los países del norte rico después
de la guerra, advirtieron que mientras ellos estaban distraídos por la
contienda, había comenzado un proyecto de industrialización alternativa en el
mundo, que les quitaba posibilidad de colocación a sus crecientes excedentes
productivos.
426-. Esta
realidad, la sobreproducción, ya había sido prevista por los primeros
pensadores de la economía política (véase Malthus). Pero ahora, y como
consecuencia del salto tecnológico provocado por el conflicto y la desaparición
de su demanda obligada, se manifestaba con una magnitud desconocida. La incipiente industrialización de los países pobres que se
habían mantenido al margen de la guerra, se constituía en una amenaza para la
industria de los países ricos. Comenzó a operar entonces, administrada
por los organismos monetarios internacionales creados después del armisticio,
una combinación que fue demoledora para la joven y frágil transformación
económica de los países pobres.
427-. Por
un lado la presión ejercida para la apertura económica que facilitó la entrada
de productos importados, que incorporaban novedades tecnológicas, excitando las
demandas de los consumidores por estos productos que se presentaban como más
atractivos que los locales, por la incorporación constante de artilugios e innovaciones
que nuestras empresas, más pequeñas, no podían alcanzar, y además se comercializaban
subsidiados, a precios de dumping que competían ventajosamente con los
fabricados aquí. Ahora sí, nuevamente valía la ortodoxia neoclásica: había que
derribar las trabas aduaneras y las barreras arancelarias, por supuesto la de
los países pobres, ni hablar de levantar las barreras que establecían los
países ricos para el ingreso de nuestra producción.
428-. La Teoría de las Ventajas comparativas y el Río de la Plata Desde
la formulación de la Teoría De Las Ventajas Comparativas, éste era un
territorio emblemático
para su ejecución. Una extensa y fértil llanura en condiciones de
producir enormes volúmenes de alimentos y materias primas para ser intercambiadas por
productos industriales del Reino Unido, y una dirigencia que adoptó
inmediatamente, y con pasmoso servilismo, esta filosofía y conformó la
estructura socioeconómica que imperó en los siguientes dos siglos. Los
intereses británicos y nuestra clase dirigente establecieron los términos del
intercambio, conformando
localmente un poderoso sector social, al que se bautizó posteriormente como la oligarquía, que tenía el control
del territorio y su administración política.
429-. Los
beneficios locales de esta articulación, tal lo sospechado por David Ricardo en
su escéptico diagnóstico sobre el destino de la sociedad industrial, fueron
entonces a parar a manos de una clase ociosa, incapaz de generar un modelo económico
que incluyese a todos los habitantes de estos territorios. Las rentas
acumulados por las familias que usufructuaban el pacto comercial, no eran invertidas
en aumentar y potenciar las capacidades productivas del territorio sino que se aplicaban
al gasto suntuario destinado a tratar de reproducir, localmente, el estilo de
vidas de los aristócratas europeos, a quienes nuestra clase dirigente trataba
de emular.
430-. Ostentosos
palacetes que construyeron y sobreviven en la ciudad de Buenos Aires, y en sus establecimientos
de campo, testimonian, hoy día, las visiones que tenían del mundo y sus
aspiraciones de clase. Uno de los momentos culminantes de esta asociación fue
el tratado Roca-Runciman, que tratamos. La
propuesta de integración económica justificada por la teoría de las ventajas
comparativas tenía entonces, en nuestro país, una sólida verificación a manos
de un sector social que se beneficiaba económicamente con la renta agropecuaria
y en consecuencia, tenía el control de las instituciones de la nación.
431-. Tal
lo preveía Marx, (mal que le pese a varios), una superestructura jurídica,
cultural y militar subordinada que garantizaba la permanencia y reproducción
del modelo. Esta hegemonía empezaba a resquebrajarse por la propia dinámica del
sistema. Una vez repartidas las tierras fértiles de la pampa húmeda, entre las
familias patricias, como les gustaba ser llamadas y algunos sectores vinculados
a la conquista del desierto, se hizo imprescindible incorporar manos de obra
especializada en la agricultura.
432-. Uno
de los aspectos más significativos de este reparto de tierras fue el
otorgamiento de territorio a los militares que participaron del proceso de
expropiación a los pobladores originales. Una vez finalizada la campaña, el
general Roca dio forma definitiva a la conformación del Ejército Argentino, tal
como lo conocimos durante la mayor parte del siglo XX. La
Ley 1.628 de 1885, conocida como la: Ley de Premios Militares, distribuyó parte
de las tierras conquistadas a 541 militares que habían formado parte del
ejército expedicionario. Este dato no es menor, porque confirma el
definitivo entrelazamiento entre la oligarquía y el ejército, alianza que fue
nefasta durante el siglo pasado y que tuvo su expresión más brutal con el
sangriento golpe de 1976.
433-. Las
artes productivas practicadas en el virreinato se basaban en la ganadería,
oficio poco demandante de mano de obra. Las tierras arrebatadas al indio
permitían imaginar la explotación agrícola para completar la oferta exportable,
pero aquí no existía tradición, experiencia y cantidad de trabajadores entrenados
como para posibilitarla. Entre 1890 y 1915 se afincaron en el territorio más de
tres millones de inmigrantes, básicamente europeos que venían a cubrir esta
carencia. Cuando llegaron, las tierras ya tenían propietarios a diferencia de
lo ocurrido en otros países, entonces solo les quedó la posibilidad de ser
empleados por los terratenientes, quienes incorporaron a los recién llegados como
aparceros y arrendatarios, en condiciones muy desventajosas para estos,
situación que era garantizada por el sistema jurídico y por las fuerzas
militares y policiales.
434-. Esto
provocó que los gringos, como se los conocía explotaran en una revuelta que la historia
recuerda como el Grito De Alcorta: En la Sociedad Italiana de la localidad de
Alcorta, el 25 de junio de 1912 se inició la protesta que levantó a más de
100.000 colonos, en reacción por el régimen de arrendamiento de tierras
vigente. Los intereses de los terratenientes se cobraron la afrenta con la vida
del Dr. Francisco Netri, asesinado por ser el abogado que se había puesto a
cargo de la defensa de los pequeños agricultores, utilizando
un procedimiento habitual en nuestra historia: el asesinato del opositor por
sicarios que se encargaran del crimen.
435-. Luego
de este suceso se creó la Federación Agraria Argentina, poniendo el primer
mojón de límites al poder irrestricto que hasta ese momento había tenido la
oligarquía. La segunda guerra mundial vino a sembrar semillas de otros modelos
sociales, que finalmente diseñaron la realidad argentina a partir de la segunda
mitad del siglo XX, hasta el presente. La incipiente industrialización local,
consecuencia del desabastecimiento bélico, permitió imaginar otra Argentina,
más inclusiva, dinámica y equitativa. Pero esto no estaba en los planes del
viejo stablishment que pretendía retrotraer la historia a los tiempos de la
sociedad pastoril y reafirmar sus privilegios económicos y políticos. El golpe
militar de 1930 había mostrado la incondicional subordinación del Ejército a
los intereses más reaccionarios de la sociedad.
436-. El sostenimiento de las formas democráticas de gobierno
estaba condicionado a que en este marco estuviesen resguardados los intereses
de la clase gobernante. Cualquier expresión social que los pusiera en
riesgo era inmediatamente punida, sin que las libertades públicas y los
derechos ciudadanos fueran un límite. Terminada la guerra, los intereses
económicos extranjeros reclamaron el espacio perdido y se reencontraron
localmente con sus históricos aliados: la clase social hegemonizada por los terratenientes
que durante más de un siglo habían estado asociados al modelo.
437-. Se
encadenaron entonces los golpes militares, así llamados porque el ejército se
prestaba para actuar subordinado como guardia pretoriana de los intereses que
garantizaban el sostenimiento del modelo económico cuestionado. El de 1930
había mostrado el camino: la toma del poder por la fuerza, desconociendo el pronunciamiento
democrático. Con este antecedente comenzó la segunda
serie de golpes de estado: en 1955 primero y 1966 después y se sentaron las
bases del más brutal de todos, en 1976.
438-. Más
allá de las obligadas y polémicas consideraciones políticas que estas
interrupciones de la democracia implicaron, nos interesa establecer el hilo
conductor. Los golpes ocurridos en la segunda mitad del siglo XX apuntaron a
desarticular la perspectiva histórica amanecida en la posguerra de un proyecto
industrial autónomo tecnológicamente, donde la administración de la sociedad
pasara de la oligarquía a las mayorías incorporadas por el proyecto industrial.
439-. A
fin de la década del sesenta comenzaron a sentirse con mayor intensidad las consecuencias
de estas políticas, la prosperidad a frenarse, las fábricas a cerrarse y el
ingreso a concentrarse regresivamente. En la noche de los bastones largos,
apaleó y expulso del país a los intelectuales que daban sustento filosófico y
tecnológico al modelo alternativo a la Argentina pastoril, anticipando la atroz
pesadilla inaugurada en 1976. El golpe militar de 1966 liderado por el general
Onganía envió un claro mensaje a la sociedad.
440-. Por
supuesto que nuestro nivel de actividad económica en estas condiciones no
generaba excedentes genuinos para financiar la adquisición de estos productos
industriales, que venían a sustituir los producidos localmente. Pero esto no
era problema: nuestros proveedores disponían enormes excedentes financieros que
nos lo facilitaban en forma de créditos internacionales. Por un lado, cerraban nuestras fábricas, con la creciente
desocupación y pobreza que esto implicaba, y por otro, nos endeudábamos en
condiciones que les permitía a estos países proveedores tomar decisiones sobre
nuestra economía, lo que les garantizaba a largo plazo la permanencia del
modelo.
441-. Las
consecuencias para nuestra sociedad fueron terribles, el descontento social
gano las calles y la inestabilidad política consecuente sentó las bases del
golpe militar de marzo de 1976, que estableció el terror como mecanismo de control
de las crecientes demandas sociales. Las naciones
ricas, especialmente EEUU, lograron en esos años imponer sus planes para los
países de la región, terminando el sueño de países industrializados. La
represión brutal de las lógicas e inevitables protestas sociales, era
imprescindible para instalar este modelo, y solo se podía concretar en un
contexto de dictadura y suspensión de las garantías constitucionales.
442-. Ya
hemos señalado que el matrimonio entre el ejército y la oligarquía tenía
sólidas bases: el General Julio Argentino Roca, destacado miembro de este
sector social había conformado el ejército moderno, incluida la institución de
la conscripción, y como dote de esta unión lo había hecho cómplice económico de
su proyecto por medio de la Ley 1.628, otorgándole a más de quinientos miembros
de la institución militar parte de las tierras arrebatadas a los indios. Ambos
compartían la nostalgia de las épocas en que gobernaban el país enseñoreados en
sus prebendas territoriales y anhelaban volver a los tiempos en que nadie les
disputaba el control de la sociedad.
443-. Los
jóvenes que habían tomado las armas durante la década del sesenta lo habían
hecho con la convicción de que la única forma de democratizar el país era
terminando con esta sociedad entre la oligarquía, el ejército y los intereses de
aquellos países que ansiaban tenernos como proveedores de materia prima y consumidores
de sus bienes industriales. Finalmente un endeudamiento
enorme (6.700 millones de U$S en 1976 se transformaron en 32.000 millones en
1983) que hipotecaba nuestro futuro y les garantizaba a ellos la colocación de
sus excedentes industriales y financieros, acumulados durante el período
precedente.
444-. Mirando
la historia en perspectiva se nos hace evidente la intencionalidad económica
que motivó la complicidad de estos intereses internacionales con el golpe militar
de 1976, porque, entre otras verificaciones, cuando
volvió la democracia en 1983, la castigaron casi triplicando los intereses a
pagar por la enorme deuda contraída durante la dictadura, imponiendo
enormes penurias a nuestros ciudadanos para hacer: “…honor a nuestros
compromisos internacionales”, como exhortaban cínicamente sus mentores, voceros
y socios de esta trampa.
Las nuevas perspectivas del siglo XXI
445-. El
siglo XXI pone al hombre ante el desafío de tomar drásticas decisiones respecto
del cambio de los paradigmas sociales vigentes, so pena de hacer peligrar la
sobrevivencia de la especie, aunque esta posibilidad sonaba improbable para
algunos. Los elementos que tomamos del planeta y utilizamos para resolver
nuestra vida, se agotan, y la respuesta que damos es profundizar con el auxilio
de la tecnología las estrategias extractivas, en vez de atender lo más
importante: la regeneración de estos recursos, empleándolos sustentablemente.
446-. La
interacción de todos los elementos que conforman nuestro planeta a través de
millones de años, tuvo como resultado el universo que conocemos, donde se
desarrolló nuestra especie hasta hoy. Al principio con un abordaje limitado a
la naturaleza, por el número de miembros y la tecnología de que disponían. Poco
a poco fueron sus tribus distribuyéndose por los cinco continentes y luego
avanzando por el interior de los mares en busca de las cosas que por necesidad
o cultura establecían como valiosas para su vida.
447-. La
enorme capacidad de reproducción del mundo natural alcanzaba y sobraba para restablecer
los retiros y alteraciones que los humanos producían. De hecho, podemos
imaginar que los individuos originarios eran parte de esa interacción equilibrada,
que permitió a nuestro planeta la diversidad natural y la recreación de las especies.
Pero finalmente llegaron los desbalances cuando por la
evolución de la civilización humana, el número de individuos aumentó
dramáticamente, y simultáneamente el paradigma de la ganancia,
establecido como eje motor de la organización social, se instaló con el
advenimiento de la sociedad industrial, a fines del siglo XVIII y continúa.
448-. A
partir de ese momento se disparan fenómenos que modificaron radicalmente la
civilización y el planeta. El desarrollo de la tecnología en primer lugar,
permitió exacerbar las técnicas de extracción de elementos del medio natural. Ya
no se trata de pescar artesanalmente en mínimas embarcaciones movidas por la
fuerza del viento en mares infinitos, plenos de vida, pequeñas raciones de
peces con que alimentarse. En solo dos siglos llegamos al estremecedor panorama
de hoy, donde enormes flotas pesqueras que detectan cardúmenes hasta lo más
remoto de las profundidades, con el auxilio del sonar y satélites, se agrupan
en un número inimaginable de grandes embarcaciones barriendo el interior de los
mares y literalmente, exterminando especies enteras que van desapareciendo
cotidianamente, agotando de este modo la vida natural.
449-. La
respuesta que ha diseñado la actual civilización a este agotamiento, es la de
construir mayor cantidad de buques, más grandes y veloces, equipados con redes
más finas y sistemas de detección de cardúmenes más sofisticados y eficaces. Lo
mismo ocurre con otros elementos que utiliza la civilización, como por ejemplo,
el petróleo, que es un recurso escaso y no regenerable, utilizado a discreción
por la humanidad, actualmente probablemente se va agotando y su uso intenso
crea otros peligros, como el calentamiento global por su residuo más normal, el
dióxido de carbono, y la respuesta de los hombres a esto es adentrarse cada
vez más profundo en el mar y en los suelos en la búsqueda de lo que va
quedando.
450- No
hemos actuado con la misma eficacia en el desarrollo de las tecnologías
alternativas que permitan utilizar elementos que sean renovables. Nuestro país
dispone de miles de kilómetros de costas donde aprovechar la energía del mar,
vastos territorios barridos por el viento donde captar la energía eólica,
infinitas posibilidades de aprovechar la energía geotérmica y regiones donde el
sol brilla intensamente la mayoría de los días del año. El desarrollo de estas
tecnologías para utilizar energías renovables e inocuas para el ambiente, a su
vez sería una oportunidad para científicos e industria que podrían encontrar en
estos desarrollos, oportunidades de avance y ocupación.
451-. En
el uso de la fertilidad de los suelos se da el mismo fenómeno: las técnicas
productivas son cada vez más eficaces en su capacidad de tomar elementos y
nutrientes, transformando la agricultura en una especie de minería moderna
donde en lugar de picos y palas para extraer los elementos de la tierra, se usan
plantas que hacen la tarea. Pero al igual que en los mares y en la profundidad
de los suelos, los recursos extraídos no son repuestos ni tampoco restituidos
los equilibrios naturales que permitieron su existencia.
452-. Los
desiertos avanzan sobre las tierras productivas, el petróleo se acaba, el agua
dulce es cada vez más escasa, los individuos y las especies marinas desaparecen
y los hombres, mientras tanto, viven en un espejismo en el que se han instalado
donde pareciera que el nuevo Dios que reverencian: la tecnología, todo lo
resolverá. Por supuesto que a nadie le gusta aceptar estos problemas, porque
significa barajar y dar de nuevo en toda la organización social actual y asumir
la incertidumbre y los desafíos que permanecen ocultos detrás de las preguntas
que no nos queremos hacer.
453-. A
pesar de esto, seguimos acelerando el motor de la civilización como si el
combustible fuese inagotable y siempre podremos seguir avanzando. Pero la
realidad es otra, el carburante se agota rápidamente y nadie puede con certeza decirnos
si todavía estamos a tiempo de cambiar la historia. Seguramente en esta
generación y la que viene estarán las respuestas a estos interrogantes, quizás
los seres humanos podamos asumir los desafíos en su correcta magnitud y cambiar
el rumbo.
454-. La
financierización de la economía: Una de las más
significativas transformaciones que sufrió el capitalismo durante el siglo XX, fue el traslado del eje en la obtención de ganancias. Durante la primera mitad, las empresas crecían al
impulso de las utilidades obtenidas por la venta
de los productos que fabricaban. El motor del
capitalismo eran los empresarios schumpeterianos que con su visión y espíritu innovador ofrecían nuevos productos atentos
a las demandas sociales. Henry Ford, para elegir
uno de los más emblemáticos, encarnaba prototipicamente esta clase de
individuos.
455-. Pero
en la segunda mitad del siglo XX todo cambió por la coincidencia de dos
factores derivados de la segunda guerra mundial, que ya hemos descrito: 1- la
desaparición del conflicto bélico que ya no demandaba enormes volúmenes de
insumos, y 2- la disponibilidad financiera por las ganancias de las empresas
que habían trabajado a pleno abasteciéndolos de elementos para la guerra. Al
desaparecer la fenomenal demanda de pertrechos y agotarse las oportunidades de ganancias
ofrecidas por la reconstrucción de la Europa post-bélica y los consumos
pospuestos por las sociedades beligerantes el control del modo de obtención de
ganancias se trasladó de las gerencias industriales y de producción, a las
gerencias financieras.
456-. Los
resultados positivos de los balances de las empresas dejaron de apoyarse en las
utilidades obtenidas por la venta de bienes y pasaron a depender cada vez más
de las ganancias provenientes de la manipulación financiera de sus activos. Posteriormente,
agotadas las posibilidades de incrementar el gasto de la sociedad basado en sus
ingresos corrientes, se diseñaron estrategias para financiarlo y que no se
paralizara la máquina de consumo que sostenía la demanda industrial.
457-. La
exponencial multiplicación de los medios de pago entonces, junto a los activos financieros,
sin ninguna correspondencia con la producción de bienes reales, pasó a
controlar la economía. Los gerentes financieros se convirtieron en protagonistas
excluyentes de los procesos económicos, multitudes de anónimos ejecutivos de finanzas
pasaron a ocupar posiciones de liderazgo en las empresas, en busca ya no de su
consagración como empresarios audaces e innovadores, sino detrás del lucro
instantáneo proveniente de operaciones bursátiles y financieras, manipulando
especulativamente sus activos líquidos y patrimoniales.
458-. Insistimos una vez más, en que la moral es una de las más
efímeras y volátiles instituciones humanas, sus postulados se adecuan
flexiblemente a los intereses dominantes en cada período histórico. Pero
una vez establecidos por quienes imponen la conciencia social, la mayoría de
los ciudadanos no sólo los aceptan, sino que los consideran fruto de una
evolución positiva en la línea del progreso de los hombres, aunque esto solo
sea una ilusión.
459-. Hasta
que acaece el siguiente cambio.
460-. El
traspaso de la producción de bienes a la manipulación financiera como eje de la
obtención de ganancias ocurrido en el quiebre del siglo XX, fue tan brusco que
es una buena oportunidad de destacar esta afirmación. Veíamos
antes que los financistas habían logrado algo imposible siglos atrás: corregir
la palabra de dios, cambiando la más sagrada de las oraciones de los católicos,
el padre nuestro, a pesar de que había sido dictada por el mismísimo
Jesucristo.
461-. Desde
entonces los creyentes no perdonaron más las deudas, (¡bueno sería!), sino que comenzaron
a perdonar las ofensas. También la moral impuesta por los financistas fue
impiadosa con el Código Penal. Desde Santo Tomás de Aquino en adelante el
interés fue una institución punida por la moral católica. Execrada por los bien
pensantes de más de un milenio, de repente, y como por arte de magia, la
condena a la usura pasó al arcón de las cosas olvidadas por imperio del interés
de quienes se apoderaron del control de lo económico.
462-. Incluso
desde el sistema jurídico Argentino, nuestras leyes todavía establecen que la
usura es un delito. Veamos lo que dice el artículo Nº 175
bis de nuestro Código penal: Cap. IV bis – Usura Art.175 Bis.- El que,
aprovechando la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de una persona le
hiciere dar o prometer, en cualquier forma, para sí o para otro, intereses u
otras ventajas pecuniarias evidentemente desproporcionadas con su prestación, u
otorgar recaudos o garantías de carácter extorsivo, será reprimido con prisión
de uno a tres años y con multa de $ 3.000 a $ 30.000…
463-. …La misma pena será aplicable al que a sabiendas adquiriere,
transfiriere o hiciere valer un crédito usurario. La pena de prisión será de
tres a seis años, y la multa de $ 15.000 a $ 150.000, si el autor fuere
prestamista o comisionista usurario profesional o habitual. Nota: artículo
agregado como capítulo IV bis, con la rúbrica: usura.
464-. Por
la Ley 18.934, con la modificación introducida por la Ley 24.286, que elevó el monto
de las multas aplicables. Sin embargo esta Ley, aunque actualmente vigente,
está más muerta q el cardenal Richelieu. Ningún Juez de la Nación la aplica, ni
siquiera en forma morigerada. Los usureros anuncian su oficio cotidianamente en
publicidades en todos los medios de prensa ofreciendo dinero, generalmente sin
ocultar siquiera los intereses confiscatorios que cobran.
465-. Y
los bancos aplican a sus clientes, intereses que cuadruplican o más los montos
que el mismo Estado establece como inflación, o emplean tasas igualmente
abusivas en sus créditos ordinarios. Estas observaciones permiten confirmar una
vez más que no solo la historia la escriben los ganadores, sino que éstos
también fijan las reglas sociales.
466-. La
sobreoferta de capitales financieros también comenzó a operar en todos los
sectores de la economía. Así como desaparecieron los
empresarios schumpeterianos, típicos de los cincuenta, también comenzaron a
retirarse los agricultores tradicionales, que a fuerza de sudor, jornadas interminables
y oraciones al dios de las lluvias, habían instalado este prototipo social en
el imaginario colectivo.
467-. En
nuestra región, durante las década del 90, comenzaron a surgir los
fideicomisos agropecuarios conocidos como pool de siembra, operados por
gerentes de finanzas que probablemente nunca han visto un pollo con plumas. A
través de la contratación de ingenieros agrónomos y con disponibilidades
financieras prácticamente ilimitadas para acceder, e incluso en algunos casos
desarrollar, tecnología, ingresaron en el negocio agropecuario con una escala y
objetivos desconocidos hasta entonces, desarticulando en una generación una
estructura y cultura productiva lograda en un siglo y promoviendo una
concentración de riqueza y recursos nunca antes vista, de consecuencias nefastas
en lo social y económico.
468-. Esta transformación, que sigue operando plenamente, provoca
una de las más perjudiciales consecuencias sobre el sector, que se expresan en
la cada vez mayor concentración de la propiedad de la tierra y en el desplazamiento
permanente de pequeños y medianos productores del campo a las ciudades. La
pobre gente se hacina en las ciudades en villas mugrientas y deja las tierras
rurales para que las acaparen “dudosos” propietarios latifundistas.
469-. No
es ajeno este fenómeno al diferencial de costos y productividad que existe
entre las tierras del hemisferio norte y las de los países del sur pobre. Como
ya vimos la segunda guerra mundial dejó a los EEUU en una posición de poder sobre
la economía mundial: su PIB se había duplicado durante el período bélico y su maquinaria
productiva estaba acrecentada e intacta. Sus créditos y financiamiento al resto
del mundo después de la guerra impusieron su moneda, el dólar, como moneda
mundial.
470-. Más
allá de los límites que la prudencia establecía, entonces comenzaron a enjugar
su déficit con emisión, aprovechando que el resto de los países tomaba los dólares
como moneda internacional de intercambio. A principios
de los años setenta, el respaldo en oro del circulante en dólares cayó del 50
al 20%, hasta que el presidente Nixon terminó con la convertibilidad de dólares
en oro. A partir de allí comenzó la financierización definitiva de la
economía mundial, que culminó en la crisis de las hipotecas basura de los EEUU
que eclosionó en 2008.
471-. La
consolidación de esta operatoria se inició cuando por la elevación del precio
del petróleo al formarse la OPEP, los excedentes monetarios depositados en la
banca de EEUU y Europa, operaron en la presión que ejercieron estos países a la
toma forzosa de créditos por parte de los países pobres. (Calcagno Alfredo
Eric, Calcagno Eric: La deuda externa explicada a todos (los que tienen que
pagarla) –ED Catálogos 2.000)
472-. Para
ilustrar en términos sencillos lo que ocurre actualmente en el mundo:
supongamos que cualquiera de las pseudo-monedas que aparecieron en Argentina en
la crisis de 2000 hubiesen sido aceptadas en Europa, los Federales emitidos en
la provincia de Entre Ríos por ejemplo, los entrerrianos hubieran podido
comprar ilimitadamente bienes europeos, resolviendo cualquier necesidad local
con el simple expediente de hacer funcionar la maquinita y enviar los bonos a
sus proveedores allende los mares. Y como beneficio adicional, y para
tranquilidad de todos, esta moneda no hubiera vuelto a la provincia en forma de
demanda, sino que los ciudadanos europeos la hubiesen atesorado guardándola
como ahorro para su vejez.
473-. Habríamos
resuelto la ilusión de los alquimistas: la piedra filosofal. Es una situación
que en primera instancia suena risueñamente absurda, sin embargo, es lo que
sostiene la primera economía mundial. El dólar es un
papel. EEUU mantiene y acrecienta un déficit crónico de centenares de
miles de millones de dólares por año, que resuelve emitiendo, y la ficción se
sostiene porque los ciudadanos del resto del mundo piensan algo así como: “…la economía de EEUU es la más fuerte del planeta, por lo
tanto es la última que caería, en consecuencia su moneda es la moneda más
fuerte esta es la razón por la que ahorro en dólares estadounidenses”. No
alcanzan a entender que es el dólar el que los ahorra a ellos y no ellos al
dólar.
474-. Entonces
la economía norteamericana se sostiene por la confianza que tienen en su moneda
anónimos ahorristas de todo el planeta, que aceptan y constituyen sus ahorros
en dólares y sostienen al sistema. Pero los argentinos sabemos que esta
situación es precaria y efímera: la mayoría recuerda un ministro de economía a
inicios del presente mileno, que aseguró por televisión, con la típica expresión
de franca suficiencia, que utilizan algunos expertos: “….nunca
van todos los ahorristas juntos a buscar su dinero a los bancos”. Pero
fueron, y todos sabemos las consecuencias.
475-. O
sea que la economía mundial financieramente hablando, de algún modo es una
ficción colgada de la confianza de millones de anónimos ahorristas en dólares,
y la confianza es probablemente la más volátil de las percepciones sociales.
476-. El consumismo: Hace dos siglos ya, cuando
tempranamente Malthus advertía los flagelos que alcanzarían a la humanidad, sus congéneres,
totalmente obnubilados por la euforia que les producía la fenomenal aceleración del
capitalismo al inicio de la revolución industrial, se reían de él y sus previsiones. Salvo
su contemporáneo y colega más destacado, David Ricardo, quien no solo lo tomaba en
serio, sino que desarrollaba permanentes debates con él.
477-. Que
absurda es a veces nuestra disciplina: permite que la mayoría de sus cultores
se devanen las neuronas tratando de construir complejos modelos matemáticos
inexorablemente ineficaces a la hora de efectuar predicciones; tal veíamos la
opinión de John k. Galbraith y de Sir John Hicks. Pero igual son estimulados en su cometido con puestos y sueldos diferenciantes
en las mejores universidades; incluso periódicamente se les otorga estimulantes
recompensas en dinero y reconocimiento, como por ejemplo, el premio Nobel,
relegando al baúl de los perimidos, pensadores extraordinarios como Malthus que
sí han previsto anticipadamente desde sus reflexiones, los sucesos futuros, y
que si fuesen tomados en cuenta, aún hoy, estaríamos a tiempo de corregir el
curso de la historia para evitarlos.
478-. Él
afirmaba que llegaría el día que en la raza humana iba a reproducirse en tal
magnitud que no alcanzarían los alimentos para sostenerla, y quizás estemos a
solo una generación de esa catástrofe. De hecho hoy
existen 2 mil millones de personas sub-alimentadas, y la tendencia es que tiende
a empeorar.
479-. Otra
de sus fantásticas previsiones es que: llegaría un momento en el desarrollo del
modelo económico en que la producción de bienes excedería largamente la
capacidad de consumirlos, generando crisis de estancamiento. Verdaderamente
había que ser un valiente precursor, además de poseer una más que fina percepción
para hacer este anticipo.
480-. Otro
economista en su momento lo refutó, en lo que se consideró una sentencia
inapelable, a la que se bautizó unánime y pomposamente Ley. Jean Baptiste Say,
economista francés, propuso e instaló la famosísima ley de Say en la que
afirmaba que era imposible el estancamiento por exceso de oferta porque la sola
generación de ésta implicaba los medios para adquirirla.
481-. Los
insumos necesarios para producir los bienes en oferta, especialmente los
salarios pagados a los trabajadores del otro lado del mostrador, generaban
demanda efectiva transformándose en los ingresos que permitían la colocación de
los productos que generaban. Pobre Malthus, teniendo la visión correcta de lo
que finalmente ocurriría, tenía que asistir resignado al banquete que los
mediocres se hacían con sus vísceras intelectuales.
482-. En
su homenaje y respeto recordamos que el mismísimo Aristóteles dos mil años
antes ya había anticipado que: serán las máquinas, no las leyes las que
liberarán a los esclavos haciéndolos inútiles. Lo que nunca imaginó el filósofo
griego era que esta liberación que finalmente apareció con fuerza en el siglo
XXI sería una condena, al quedar los liberados fuera de todo beneficio social y
económico, por la crueldad del modo de organización vigente, que no se hace
cargo de los excluidos.
483-. Los
cultores de la Sociología conocerán a Zigmunt Bauman, quien en su libro: Vida de Consumo - ED Fondo de Cultura Económica 2007-
nos habla de la transformación de la sociedad moderna en una sociedad de
consumidores compulsivos como una derivada imprescindible del sistema
económico. Pero la distribución de los resultados de la actividad económica, a
pesar de lo que decía Say, y confirmando la observación de Aristóteles, cada
vez se concentra más. La capacidad de producción de bienes de las empresas es cada
vez mayor por el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías. Pero también y
por las mismas razones apuntadas el sistema productivo es cada vez más
prescindente de la mano de obra humana.
484-. Lamentablemente
J. B. Say murió hace muchos de años, y Malthus también. Personalmente me
hubiera gustado ver la cara de ambos analizando la realidad actual. Aplicándose
tanta inteligencia para especular, en lugar de ocuparla para producir. El pobre
Robert Thomas nació dos siglos antes de tiempo. Terminadas estas digresiones, ¿cuál
es el concepto que más nos interesa destacar? Por los fenómenos que recién
enunciamos, las empresas cada día más tienen que apelar a recursos más
sofisticados para encontrar clientes en condiciones de adquirir sus productos,
y esto tiene relación directa con lo que señalábamos de la financierización de
la producción.
485-. Al
advertir que sus clientes potenciales carecían de recursos para adquirir sus
productos, las grandes empresas crearon sociedades financieras paralelas a ellas
para facilitar la venta. El ejemplo más emblemático son las financieras de automóviles,
(planes de autoahorro) hijas de las fábricas respectivas, para la colocación de
los productos de marca. Pero el sistema en general exacerbó en forma más que
irresponsable, esta situación, comenzaron a inventar medios de pago, creando
una liquidez artificial, para facilitar la colocación de los excedentes
productivos, algo indispensable para la reproducción del sistema, pero por
supuesto, insostenible a largo plazo.
486-. Dos
o tres ejemplos de actualidad: La explosión de la
burbuja inmobiliaria de los EEUU, al caerse por su propio peso el absolutamente
sobrevaluado sistemas de estimación de valor de las propiedades, sobrevaluación
hecha para aumentar la capacidad crediticia de los consumidores y a su vez aprovechar
la receptividad de los inversores extranjeros a oportunidades respaldadas en la
sólida economía de EEUU, lo que los llevo a aceptar confiadamente los bonos
basura. Otro ejemplo es la creación compulsiva de liquidez a través del
otorgamiento masivo e indiscriminado de tarjetas de crédito. Podemos decir,
parafraseando a un amigo, que hoy día no se le niega a nadie ni un vaso de agua
ni una tarjeta de crédito con capacidad instantánea de compra.
487-. También
los créditos de consumo que infinitamente se otorgan para la adquisición de
bienes para el hogar etc. Cuando “el durante” que es ahora está todo ok, pero ¿y
cuando llegue el después? ¿No será lo que está
ocurriendo con el mercado de hipotecas en EEUU, el anticipo de lo que vendrá en
todos los otros sectores? Sería materia de un psicólogo social, o de un
especialista en química cerebral determinar las razones por las que los seres
humanos somos tan frágiles a la tentación del consumo inmediato.
488-. Ante
la oferta, la sociedad globalmente reacciona consumiendo, sin pensar en el endeudamiento.
Los que quieran indagar en este tema pueden leer el libro de Z. Bauman citado. Robert
Thomas Malthus, si estas en alguna parte, seguro ¡te estarás riendo a
carcajadas!
489-. La apropiación compulsiva de la riqueza de los otros: Los
pueblos antiguos resolvían de dos formas la generación del excedente social: a
través del
trabajo esclavo y/o por la fuerza
saqueando otros pueblos. La moral cristiana cambió la institución de la
esclavitud, que devino en servidumbre y posteriormente en trabajo asalariado. Pero el
saqueo de otros pueblos permaneció incólume como fundamento de la riqueza de las
naciones poderosas.
490-. De
cualquier manera, esta exacción no se verifica siempre en el marco de la
conquista militar. Muchas veces basta solamente conseguir socios locales en los
territorios que poseen los bienes pretendidos para obtenerlos. Este es el caso
de América Latina, especialmente de nuestro país, a Irak por ejemplo, deben
someterlo por la violencia para apropiarse de su petróleo. En nuestro país, y
solo como ejemplo, para apropiarse de nuestros recursos mineros, a futuro
quizás más valioso que el petróleo Iraquí, solo tienen que negociar con nuestra
dirigencia política los términos de las autorizaciones pertinentes.
491-. La
ley 24.196, que podemos considerar la ley madre para la entrega de los recursos
mineros, y sus leyes y decretos complementarios, incluido el veto a la conocida
como Ley De Protección de Glaciares es un claro ejemplo de la subordinación de
nuestra clase política a los intereses económicos extra nacionales.
492-. El Colonialismo: En la antigüedad asaltar
otros pueblos para quitarles sus posesiones y esclavizar sus miembros,
no ofrecía objeciones, pero a partir de la instauración del cristianismo esto
cambió, no
la costumbre del saqueo, sino la necesidad de una justificación que ajustara
esta conducta a la
concepción moral vigente. Así vimos que el pasaje de la esclavitud a la
servidumbre no había significado modificaciones substanciales en la vida de los
antes esclavos, luego siervos, hoy asalariados.
493-. La
sumisión forzada de la esclavitud, pasó a ser la de la servidumbre, establecida
en el plan divino para los hombres, pero objetivamente sumisión de los unos a
los otros. Así también a partir del siglo XV, con la expansión comercial
primero y la avidez por materias primas y mercados, luego de la revolución
industrial, el sistema de apropiación de riquezas de otros pueblos permaneció
vigente aunque el saqueo o directamente la sumisión por la fuerza, poco a poco
se fue reformulando otorgándole a estas acciones justificaciones en nombre de
los valores de la cultura vigente.
494- La
típica imagen que ilustra el arribo de los conquistadores a las Indias, nos
muestra la cruz junto a la espada, en una clara invocación: que la llegada de los
conquistadores necesita ser explicada además por el sagrado afán de difundir
los valores de la única y verdadera fe religiosa: la Doctrina Cristiana. Exactamente
como que en los opuestos, los pueblos del mundo oriental encontraban estímulos
en conquistar occidente para establecer la única y verdadera fe religiosa: el
Islam, y de paso saquear los territorios conquistados, y someter sus
poblaciones.
495-. En
el siglo XX, especialmente durante la segunda mitad, se fue consolidando la
tendencia a las diferencias estructurales en la distribución equitativa de los
beneficios del desarrollo económico moderno. El hambre crónica para millones de
seres humanos parece haber llegado para quedarse, no por mala gestión en las
economías de los pueblos afectados, sino como consecuencia de la destrucción de
sus culturas ancestrales, de sus organizaciones sociales y políticas y la imposición
forzada de paradigmas de organización social ajenos a su historia y tradiciones
culturales, del saqueo de sus riquezas y el sometimiento a la esclavitud y
servidumbre de sus miembros.
496-. Y
actualmente, se ha profundizado, con la apropiación, hasta el agotamiento, de
los recursos naturales de sus territorios. Veamos rápidamente lo ocurrido en
tres de las regiones más afectadas por esta institución y tratemos de
reconstruir las razones que las llevaron a esta situación.
497-. El colonialismo en el presente: Actualmente
operan pool de naciones en la ejecución de los proyectos coloniales. Coaliciones
es el término con el que se denomina estas alianzas. En el caso de Irak se autodenominó
Coalición de la voluntad formada por: Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal,
Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría. La evolución de los conceptos
morales a lo largo de la historia humana, ha ido marcando etapas diferenciadas ajustándose a
las concepciones y percepciones sociales de cada momento histórico.
498-. Que
cambien los conceptos morales no significa que cambien las realidades
históricas, generalmente solo significa que cambia la forma de justificarlas o
explicarlas. En el tránsito de la esclavitud a la servidumbre, formalmente
cambiaba la institución aunque la realidad de los sujetos humanos referidos no
cambiaba prácticamente nada. Es el mismo caso del colonialismo en la
actualidad.
499-. Si
nos ajustamos a la retórica de las naciones modernas, especialmente las hegemónicas,
veremos que por un lado reiteradamente lo condenan con energía, pero
simultáneamente lo ejercen con franca exposición. Ejemplos abundan. Al solo
efecto de ilustrar lo afirmado proponemos dos: La
invasión a Irak, que recién mencionábamos. El desembarco en ese país, al
igual que los de los colonizadores españoles en América, se efectuó en nombre
de la defensa de valores morales. El otrora incondicional aliado, Sadam
Hussein, se transformó, por arte de las circunstancias en la representación
terrena del demonio, justificando esa transmutación en la falsa imputación de
haber adquirido tecnología nuclear.
500-. A
nadie importó finalmente que esta acusación fuera falsa. Invadieron el país a
sangre y fuego, sometiendo a su población civil a los horrores de la guerra,
para tomar el control de un recurso que se hace más escaso y estratégico: el
petróleo. En la antigüedad destruían civilizaciones y arrasaban pueblos en
nombre de la fe, para apropiarse del oro metales preciosos y demás riquezas de
las naciones sometidas, y ahora idénticamente para tomar lo que hoy es el motor
de la generación de riquezas: el petróleo, siempre justificando sus actos en
nombre de la defensa de los principios democráticos.
501-. La
segunda novedad está referida a la destrucción de los recursos globales a manos
de las tecnologías insustentables utilizadas en el norte rico. En lugar de reemplazar
estos procesos, que destruyen recursos y provocan entre otros males el
calentamiento global, los trasladan al sur pobre. Citaremos al ex
vicepresidente del BM, Lawrence Summers, quien en 1992 refiriéndose a la necesidad
de trasladar las industrias sucias al sur escribió en un memorando interno de
ese organismo:
502-. “Entre nosotros, ¿no
debería el Banco Mundial alentar una mayor transferencia de industrias sucias
al Tercer Mundo? Numerosos países se encuentran muy limpios, por lo que sería lógico
que recibieran industrias sucias. Una cierta cantidad de contaminación debería ser
realizada en países con costos más bajos, con menores salarios, por lo que las
indemnizaciones a pagar por los daños serán también más bajas que en los países
desarrollados. Creo que la lógica económica que existe en la exportación de un
cargamento de basura tóxica a un país con salarios más bajos es impecable y
debemos tenerla en cuenta. Las sustancias cancerígenas tardan muchos años en
producir sus efectos, por lo que esto sería mucho menos llamativo en los países
con una expectativa de vida baja, es decir, en los países pobres donde la gente
se muere antes de que el cáncer tenga tiempo de aparecer”.
503-. Lo
que hace verdaderamente significativo lo consignado, es que Lawrence Summers es
el mismo que fue nombrado como Director de la Casa Blanca del Consejo Económico
Nacional, por el presidente Barak Obama, lo que garantiza las continuidad de
las políticas aquí expuestas.
504-. Otro
ejemplo: los modelos económicos que impulsan para facilitar la apropiación
masiva de los recursos naturales de Sudamérica en una escala hasta ahora
desconocida: es el caso del plan I.I.R.S.A. – Iniciativa para la Integración de
la Infraestructura Regional Sudamericana- Este consiste en un plan de financiamiento
por decenas de miles de millones de dólares para ser utilizados en obras de
infraestructura, como por ejemplo, hacer navegables los ríos interiores de
Sudamérica y, de este modo, alcanzar las codiciadas tierras del Matto Grosso, y
de la cuenca del Amazonas, para ponerlas en explotación agrícola, necesario
entre otras cosas, para sostener el consumo dispendioso de las economías desarrolladas,
y de paso alcanzar con mayor facilidad los yacimientos energéticos y minerales de
la Sudamérica profunda, hoy inaccesibles por el costo de los fletes.
505-. Lo
increíble de esta historia es que la infraestructura que ellos necesitan para
esta exacción colonial, la pagaremos nosotros, con más deuda externa, o sea más
sufrimiento de nuestros pueblos. Ni siquiera se hacen cargo de pagar la
infraestructura que necesitan para llevarse nuestras riquezas, sino que nos dan
créditos a nosotros para que se las construyamos a nuestro costo.
506-El doble estándar de los organismos internacionales: Los
países del norte desarrollado impulsaron la creación, después de la 2GM, de
organizaciones destinadas a paliar las consecuencias más dramáticas del orden económico
vigente.(ONU, FMI, UNICEF, FAO, OIT, OEA, etc…etc…etc.) Pero desde el inicio y a pesar de
su declaración de principios, la supremacía de las naciones más ricas impuso su
ideología a estos organismos. A pesar de su declaración de principios, la FAO
por ejemplo no ha podido, en sus más de cincuenta años de existencia, eliminar el hambre
en el mundo ni siquiera en un solo país.
507-. En
la práctica, las recetas con que este organismo ha pretendido resolver el
problema, no atienden las razones que lo provocaron, sino a elaborar recomendaciones
que profundizan en su ejecución, las causas que lo generaron y consolidan. Basta leer las conclusiones del primer congreso FAO en Roma
en la década del cincuenta del siglo pasado, en el que se aconseja a los países
que sufren el flagelo del hambre, abrir sus puertas al comercio internacional,
eliminando las barreras arancelarias. Cuando se sabe que una de las
causas más expuestas de la miseria de los países pobres, ha sido precisamente,
que los países ricos subsidian sus producciones primarias y compiten con aquellos
en los mercados internacionales, impidiéndoles obtener ingresos razonables y genuinos
por sus productos.
508-. Hoy conocemos las consecuencias que tuvieron para los países
pobres, productores de bienes primarios, la competencia con los países industrializados
y sus sectores agrícolas, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX y en lo
que va del XXI. No debemos tampoco dejar de mencionar la estrecha colaboración
de esta organización con otras entidades internacionales co-responsables de los
grandes desbalances económicos en el mundo pobre durante el siglo XX, como el
Banco Mundial con quien comparte una visión impulsada a la luz de las ideología
de los países desarrollados, responsables de la injusta distribución de los
recursos económicos globales y por lo tanto del hambre.
509-. A
nadie puede extrañar entonces que a pesar del esfuerzo para terminar con el
problema del hambre desarrollado por FAO, no logre su objetivo. Existen
problemas estructurales en los que este organismo no incide significativamente,
como los relacionados con el comercio mundial, y específicamente la política
agrícola de los países del hemisferio norte, suscrita por la OMC, Organización
Mundial del Comercio, que fomenta la persistencia de la desnutrición y el
hambre en el sur.
510-. La deuda externa atenta contra la seguridad alimentaria, en
particular los programas de ajuste que imponen los organismos financieros
internacionales. Las patentes y royalties que reservan los beneficios de
los adelantos tecnológicos de la producción agrícola, en particular las
modificaciones genéticas de las plantas, que son propiedad de empresas
agroalimentarias del Norte y que ellos se encargan de otorgarles protección
universal, que afectan el acceso a la alimentación.
511-. En
la antigüedad los agricultores reservaban un parte de las semillas cosechadas
para volver a sembrarlas, actualmente por los convenios logrados por las
multinacionales cerealeras en connivencia con funcionarios políticos venales,
están inhibidos de esta reserva de semillas y por lo tanto privados de obtener
su propio alimento.
512-. De
cualquier manera la opinión que aquí se propone no significa que los organismos
internacionales no sean necesarios, por el contrario, el debate entre los
pueblos es el único camino para resolver estos conflictos pero únicamente será fructífero si la ideología propuesta por los
países dominantes es neutralizada por nuevas visiones que cambien el paradigma
de la organización socioeconómica actual: la ganancia, por otro inspirado en el
respeto y el multilateralismo universal, hoy representado por el grupo asiático
liderado por Rusia, China, Irán e India.
513-. De
cualquier manera, el mundo ha ido avanzando también en la creación de normas y acuerdos
orientados a garantizar la seguridad alimentaria en general y el uso de
técnicas y substancias que son de uso corriente en la agricultura. En el
balance de los hechos y los resultados la ideología neoliberal predominante hoy
en el mundo, ha llevado la civilización a esta era conocida como la
Globalización pero solo ha servido para profundizar estos problemas y
conflictos.
514-. Un futuro de escasez: La resolución de
lo alimentario en la historia, proponemos
el siguiente cuadro para visualizar la evolución de la forma en que el
hombre ha producido y distribuido los alimentos a lo largo de la historia, y
verificar que el
panorama va cambiando dramáticamente:
515-. La
idea es: mientras la humanidad en estado primitivo extraía los bienes de la
oferta de la naturaleza, de un modo que hoy podríamos considerar sustentable y
orgánico, en la actualidad lo hace de un modo predatorio e insostenible. Mientras
los seres primitivos disfrutaban, a través del nomadismo, de territorios
infinitos para tomar los bienes necesarios para la vida; en la actualidad la
mayor parte de los elementos esenciales, se encuentran en proceso de
agotamiento. En la antigüedad todos los miembros del grupo eran necesarios y
funcionales al objeto de lograr su subsistencia, en la actualidad, producto del
avance tecnológico y del paradigma de la sociedad moderna que es la ganancia,
cada vez son menos los invitados al universo de la abundancia y más los
excluidos (niños, ancianos y enfermos, y los discapacitados por ser menos
productivos se consideran costos, o sea descartes y estorbos que disimuladamente
se intenta desaparecer).
516-. De
cualquier manera y como hemos intentado mostrar, existen instituciones de la
sociedad que se niegan a abandonar el escenario histórico, entre estas probablemente
la más brutal fue y sigue siendo el sometimiento de un pueblo por otro en el
fenómeno que referimos como el colonialismo. Quizás
sea la forma más antigua de vínculo entre las distintas sociedades. Desde el
fondo de la historia registrada sus relatores nos hablan de guerras de sumisión
y dominación. Incluso al inicio del pensamiento filosófico en Grecia, se
aceptaba como legítimo este modo de alcanzar riquezas para un pueblo, como
igualmente a la esclavitud. A pesar de esto, en esas sociedades, aunque más no
fuese para garantizar la disponibilidad de la mano de obra necesaria para la
provisión de alimentos, enseres y guerreros, se garantizaba un piso mínimo de
facilidades para todos los individuos.
517-. Aquellas
culturas que en razón de alguna contingencia climática se veían imposibilitados
de facilitar alimentos a toda la comunidad directamente colapsaban y
desaparecían. La organización de los Incas, por ejemplo, tuvo, y aún hoy se
puede seguir apreciando, porque sobreviven las fenomenales obras de ingeniería
que le permitieron alimentar a sus millones de integrantes a través de un
complejísimo sistema de tecnología agrícola. Que incluso dio el nombre con el
que conocemos a esa civilización, porque los españoles, para referirse a la
extensa cadena de montañas sudamericana, la llamaron: la
cordillera de los Andes en referencia a los andenes que construían los nativos
en las laderas montañosas para poder cultivarlas.
518-. En
la actualidad el panorama es abrumador: la sociedad no sólo no desaparece a
pesar de los centenares de millones de individuos que padecen hambre,
enfermedades, guerras y muerte, sino que se viene reproduciendo más generación
tras generación. Podemos conjeturar que: lo que en el pasado era una característica
no natural del sistema, que lo amenazaba e incluso lo colapsaba, en la
actualidad es una condición recurrente, normal, y no le impide reproducirse. A
esta condición podríamos denominarla Necesidades Estructurales Básicas
Insatisfechas (NEBI), en la medida en que la circunstancia que la establece es
la inequidad e iniquidad en la distribución del excedente social, que es una
característica propia de esta sociedad
industrial y tecnológica.
519-. La distribución de la riqueza en el presente: El
panorama actual de la distribución de la riqueza es desalentador. Contemporáneamente
con la financierización de la economía mundial, se ha exacerbado una
creciente desigualdad en el reparto de sus beneficios. Este fenómeno, se repite en todas
las economías neoliberales actuales y es una nota propia e inherente de esta
etapa del desarrollo de la economía de mercado, aunque el desigual reparto de los ingresos de
la actividad económica ha sido un tema presente desde el inicio de la teoría económica. Los
sectores financieros accionan para aumentar sus beneficios más allá de las posibilidades
de la economía real, provocando distorsiones periódicas que ponen en peligro de colapso
el sistema económico global, y esto tiene consecuencias irreversibles sobre los recursos
y los pueblos, en realidad es un genocidio por goteo que desecha millones de
personas en el mundo anualmente, digamos que cuanto más mueren, más felices
están los que manejan este mundo financiero.
SIGLO XXI – EL
AZOTE DEL COVID – LA GUERRA POR EL DÓLAR- EL REBROTE DE LA PLAGA NAZI EN EL
MUNDO-
520-. Luego
del descalabro financiero de los mercados del 2009, que los argentinos, por
milagro del Kirchnerismo, apenas lo sentimos, la acomodaticia mentalidad
argentina se dejó engatusar (de nuevo) por las oligarquías dueñas de los medios
de comunicación aggiornadas en la televisión y las radios, que ya vienen
menoscabando el país desde el proceso, gracias al “profundo respeto” por la
propiedad privada de nuestro pueblo, aunque ellos ni eso respetan, viendo las
tierras rurales que se roban sin títulos y suman parcela a parcela a sus
grandes latifundios, echando a la gente a vivir en esos campos de concentración
que son las grandes ciudades. (A su tiempo habrá que corregirlo con una Reforma
Agraria e impuestos a la no producción y a la especulación con tierras).
521-.
Con esos instrumentos y una loca capacidad de mentir a un pueblo realmente
crédulo, sociologizado para los del norte como con una edad mental promedio de
diez años, ganaron las elecciones a quienes les habían salvado el culo después
de una tremenda crisis terminal del menemato y alianza radical, y empezaron una
ridícula destrucción de las capacidades del estado, (fue como si hubieran
dicho, no podemos destruir el estado, pero destruyamos sus capacidades) salud,
justicia, trabajo, industria, empresas, no hubo lugar donde no robaron todo,
cargos, ministerios, directorios completos, para sus amigos reservaron peajes,
distribución y transporte de energía, sillas y sillones de magistrados y jueces
metidos por la ventana, entregaron todas las reservas por una deuda espuria, y
once toneladas de oro secretamente a los infleses como indemnización de guerra.
522-.
Hoy por todos lados surgen las consecuencias y las pruebas del bandidaje con
que azotaron al país, pero con una justicia colapsada, tomada por asalto a
través de decretos presidenciales espurios, haría falta otro libro completo
para señalar todos los males que volcaron sobre el pueblo argentino, sin que
este reaccionara, tal como un niño de diez años. Pero lo real es que el pueblo
es respetuoso de las leyes, y muchas veces eso es una trampa mortal para las
personas decentes, pues el delincuente hará cualquier cosa, pero la persona
noble y decente no.
523-.
En el año 2019, recuperamos el poder medianamente en las elecciones, perdió el
macrismo y sus cómplices, pero nos dejó más de quinientos jueces inicuos y
corruptos sentados en sillones estratégicos, donde fueron colocados a dedo,
pero el presidente moderado que elegimos…no quiso deshacer esos decretos con
decretos, sino que pensó que las leyes jugarían para él, estábamos en la tarea
de restaurar y reconstruir… cuando llegó la pandemia del COVID19, que cambio en
pocos meses la realidad mundial.
524-.
La pandemia atacó a todo el mundo, por lo que me referiré personalmente a lo
que pasó en el rango local y americano principalmente, la pandemia tomó al
país, sin ministerio de salud y con todo el sistema de salud que iba
definitivamente al desguace, por cuanto el sueño del macrismo fue reemplazarlo
totalmente por empresas privadas, de manera que el
gobierno tuvo que ponerse a la tarea de restaurar el sistema y ponerlo
operativo, al mismo tiempo que empezaba a luchar contra la pandemia, el
mundo liberal neonazi al que pertenece el macrismo, liderado por el Pte. Trunp, de esclavos unidos, empezó a
soñar con millones de muertos y la posibilidad de tomar el poder a costa de
este serio revés, predicó todo lo opuesto a las medidas necesarias que aplicó
el gobierno y para eso usó todos sus medios (recordemos a la descarada ñerda
que dio ejemplo de esto tomando lavandina frente a las cámaras de tv.).
525-.
En la CABA gobernaba el macrismo, pero su intendente, espantado por la
posibilidad de ver su ciudad plagada de muertos, se plegó a las decisiones del
gobierno nacional de manera que en el 2020 trabajaron más o menos en conjunto.
Todos saben que se cerraron las escuelas, se impusieron los barbijos, se aisló
a los contagiados y se buscó contener a una población espantada, respetando a
ciertos terraplanistas que pretendían que no se hiciera nada, locos así hay en
todas las naciones, pero en China, por ejemplo, les dieron para que tengan y
los hicieron cumplir las medidas anticovid a la fuerza, nosotros no lo hicimos
y creo que fue un error.
526-. La pandemia no tuvo vacunas en el año
original, para nosotros, estábamos desguarnecidos, solo teníamos esos médicos y
enfermeros que son admirados en todo el mundo, por la seriedad y madurez con
que asumieron el problema, además, gracias al prestigio
internacional de nuestra ex presidenta y actual vicepresidenta durante
2019-2023, Cristina Fernández de Kirchner, conseguimos que países como China
nos enviaran 9 aviones cargados de insumos estratégicos para la pandemia, desde
reactivos para detectar el virus, hasta barbijos, pasando por agujas
hipodérmicas, y muchos materiales hospitalarios. Que no se haya prestado
atención a esta estratégica ayuda para hacerla conocer por los medios de
comunicación, todos ellos opositores a nuestro gobierno, no vuelve menos útil
ni hace desaparecer esa estratégica e indispensable ayuda real que tuvimos.
527-.
Al cierre de ese fatídico año, Rusia, con nuestro amigo, aliado y camarada,
Putin al frente, nos dotó de su inestimable vacuna Sputnik V, no fue al azar ni
fuimos una “prueba” de su eficacia, se nos alcanzó a tiempo y lo más pronto
posible, a pesar de la propaganda insidiosa de la oposición, que tampoco se
detuvo para denigrarla, ignorando adrede el alto score de la medicina rusa en
este rubro, nuestros aliados nos permitieron sortear la pandemia con mejor
resultado que muchos otros, varias potencias económicas, financieras, e
industriales, jugaron con la COVID19, considerándola una simple gripe más, se
equivocaron y pagaron con millones de muertos, acá también, los que escucharon
a los dementes terraplanistas, muchos de ellos pagaron el precio sufriendo tremendamente
o llorando muertos.
528-.
Las vacunas nos fueron otorgadas, mientras grandes farmacéuticas de países
potencias trataron de hacer una jugada financiera con ellas, intentando coimas
y negociados (no podemos olvidar que una
candidata de la oposición propagaba la idea de pagar las vacunas con
nuestras Islas Malvinas) si la oposición no hubiera luchado contra las medidas
anti covid, nuestros muertos no hubieran llegado ni a un tercio de los que
fueron, pero ellos necesitaban fracasos y muertos para hacer política interna.
Propiciaban un golpe de estado todo el tiempo.
529-.
En el 2022, la pandemia fue más o menos controlada, aunque en realidad sigue
activa y puede empeorar en cuanto cualquier gobierno deje de supervisar
eficazmente su solución. Dejó muchas secuelas y problemas, pero les demostró al
mundo y a muchas personas que cuando hay un estado que atiende a la gente muere
mucho menos gente. Cuando se deja en manos de farmacéuticas y salud privada
como en otros países, pasa lo que les paso a ellos. No debemos por ningún
motivo ni momento dejar de tratar la pandemia con seriedad, porque al parecer,
pueden repetirse iguales o peores. Respecto al origen de la pandemia, existen
numerosos rumores y clamores, muchos tiene sus ideas al respecto, pero yo no
tocare el tema en este corto curso.
530-.
Solo diré que durante 2022, con un gobierno peronista, moderado, (no cabe duda
que Alberto es un presidente moderado) es cierto, pero conseguimos una
recuperación industrial, productiva y económica que muchos países envidian, lo
que no conseguimos es cambiar la matriz oligárquica y corporacionista de las
mil familias patricias argentinas, como las suele mencionar alguno, y sus
empresas estratégicas que son las productoras cerealeras, las que venden al
pueblo la energía eléctrica, los que usufructúan las vías de transporte o
hidrovias, o sea, la lucha por la justicia social en la distribución de la
producción…sigue vigente.
531-.
Nosotros hemos nacido como consecuencia de esta lucha, el peronismo ha
ofrendado vidas, dirigentes, trabajadores, para transformar el país y hacerlo
un pueblo feliz, tal como lo logró Juan Domingo Perón en su momento, y Néstor
Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner en los doce años que
gobernaron. Sabemos que esto es cardad y no nos arrepentimos de ello. Todo
dirigente social que hace feliz al pueblo es inmediatamente perseguido por esa
oligarquía y corporación empresarial cipaya y entreguista que funciona desde la
patria rivadaviana hasta ahora, y que tenemos que cambiar, con esta herramienta
que se llama PERONISMO, actualizado si, tecnologizado, amplio e intensificado y
profundamente popular, si, el peronismo es del pueblo y para el pueblo, porque
contiene la verdadera democracia que necesita el mundo durante este complejo,
dinámico e impredecible siglo XXI.
-Curso reacomodado por Rodac ultima vez: 08/01/2023
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